October 10
The Law of Achan
The Danger of Success for Servant Leaders

One of the greatest dangers facing servant leaders is not failure but success. Most leaders prepare themselves for battles, criticism, hardship, and opposition. Far fewer prepare themselves for the vulnerabilities that often follow victory. Yet throughout Scripture we see that many defeats occurred not before success but after it.
The story of Achan reveals this principle. Israel had just witnessed one of the greatest miracles in their history. The walls of Jericho had fallen through God’s power. The nation was celebrating a tremendous victory. Yet immediately afterward came a painful defeat at Ai.
Joshua 7:1 says, “But the sons of Israel acted unfaithfully in regard to the things under the ban.” While everyone was focused on the victory, hidden compromise entered the camp. Israel assumed that because God had blessed them at Jericho, success at Ai would naturally follow. They became confident in yesterday’s victory instead of remaining dependent upon God for today’s battle.
Servant leaders face the same danger. Success can create a false sense of security. We can become satisfied with what God has done rather than seeking what He wants to do next. We begin talking about past victories more than pursuing present obedience. The very blessing that should increase our gratitude can sometimes decrease our dependence.
Joshua 7:3 records the attitude of the people concerning Ai: “Do not let all the people go up.” They assumed the next battle would be easy. They relied upon their own assessment rather than seeking God’s direction. The result was defeat and discouragement.
This is what I call the Law of Achan. After every victory, servant leaders become vulnerable to complacency, pride, self-reliance, and spiritual drift. The danger is not usually obvious rebellion. More often it is a gradual loss of urgency. Prayer becomes less passionate. Dependence becomes less intentional. The hunger that drove us toward God during the battle slowly fades.
One of the greatest safeguards against this danger is maintaining fresh vision. Healthy servant leaders always have another mountain to climb. They are grateful for what God has done but remain focused on what God is calling them toward next. New goals keep us humble because they remind us of our need for God. New assignments stretch our faith and prevent us from settling into comfort.
The Apostle Paul modeled this mindset. Despite all God had accomplished through his ministry, he wrote, “Forgetting what lies behind and reaching forward to what lies ahead, I press on toward the goal” (Philippians 3:13-14). Paul celebrated victories, but he refused to live in them. He understood that spiritual growth requires continual forward movement.
Servant leaders must resist the temptation to build monuments to yesterday’s successes. God never intended victories to become resting places. They are platforms from which He launches us into greater dependence and greater service. The moment we begin living on yesterday’s testimony, we stop pursuing today’s assignment.
Proverbs 4:18 says, “But the path of the righteous is like the light of dawn, that shines brighter and brighter until the full day.” God’s plan is continual growth. There are always deeper lessons to learn, greater faith to exercise, and more people to serve.
When God grants a victory, celebrate it. Thank Him for His faithfulness. Rejoice in what He has done. Then ask Him where He wants you to go next. Do not allow success to produce spiritual relaxation. Let it produce greater humility and greater dependence.
The Law of Achan reminds us that victories can create vulnerabilities if we are not careful. The safest servant leader is not the one who has achieved the most but the one who remains the most dependent upon God. Yesterday’s victory cannot sustain today’s calling. Every new day requires fresh grace, fresh obedience, and fresh surrender.
The servant leader who remains hungry after success, humble after promotion, and dependent after victory will continue growing long after others have settled into complacency. Celebrate the victory, but keep moving forward. God always has another assignment ahead.
Recent Devotionals
La Ley De Acán
El Peligro Del Éxito Para Los Líderes Servidores
Uno de los mayores peligros a los que se enfrentan los líderes servidores no es el fracaso, sino el éxito. La mayoría de los líderes se preparan para las batallas, las críticas, las dificultades y la oposición. Son muchos menos los que se preparan para las vulnerabilidades que suelen venir después de la victoria. Sin embargo, a lo largo de las Escrituras vemos que muchas derrotas no ocurrieron antes del éxito, sino después.
La historia de Acán revela este principio. Israel acababa de presenciar uno de los mayores milagros de su historia. Las murallas de Jericó habían caído por el poder de Dios. La nación celebraba una victoria extraordinaria. Sin embargo, inmediatamente después sufrió una dolorosa derrota en Hai.
Josué 7:1 dice: «Pero los hijos de Israel cometieron una infidelidad con respecto a las cosas dedicadas al anatema». Mientras todos estaban concentrados en la victoria, un compromiso oculto se infiltró en el campamento. Israel supuso que, como Dios los había bendecido en Jericó, el éxito en Hai vendría naturalmente. Se confiaron en la victoria de ayer, en vez de seguir dependiendo de Dios para la batalla de hoy.
Los líderes siervos enfrentan el mismo peligro. El éxito puede generar una falsa sensación de seguridad. Podemos conformarnos con lo que Dios ha hecho, en vez de buscar lo que quiere hacer a continuación. Empezamos a hablar más de las victorias pasadas que a procurar obedecer en el presente. A veces, la misma bendición que debería aumentar nuestra gratitud puede disminuir nuestra dependencia.
Josué 7:3 registra la actitud del pueblo respecto a Hai: «No suba todo el pueblo». Supusieron que la siguiente batalla sería fácil. Confiaron en su propio criterio en vez de buscar la dirección de Dios. El resultado fue la derrota y el desaliento.
A esto lo llamo la Ley de Acán. Después de cada victoria, los líderes siervos se vuelven vulnerables a la complacencia, el orgullo, la autosuficiencia y el alejamiento espiritual. Por lo general, el peligro no consiste en una rebelión evidente, sino en una pérdida gradual del sentido de urgencia. La oración pierde fervor. La dependencia deja de ser intencional. El anhelo que nos impulsó a acercarnos a Dios durante la batalla se va apagando poco a poco.
Una de las mejores maneras de protegernos de este peligro es mantener una visión renovada. Los líderes siervos saludables siempre tienen otra montaña que escalar. Agradecen lo que Dios ha hecho, pero mantienen la mirada puesta en aquello hacia lo que Dios los llama. Las nuevas metas nos mantienen humildes porque nos recuerdan que necesitamos a Dios. Las nuevas responsabilidades ponen a prueba nuestra fe y nos impiden acomodarnos.
El apóstol Pablo ejemplificó esta actitud. A pesar de todo lo que Dios había realizado por medio de su ministerio, escribió: «Olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta» (Filipenses 3:13-14). Pablo celebraba las victorias, pero se negaba a vivir de ellas. Comprendía que el crecimiento espiritual requiere avanzar continuamente.
Los líderes siervos deben resistir la tentación de erigir monumentos a los éxitos de ayer. Dios nunca quiso que las victorias se convirtieran en lugares donde detenernos. Son plataformas desde las cuales Él nos impulsa a depender más de Él y a servir más. En cuanto empezamos a vivir de los testimonios de ayer, dejamos de cumplir la misión de hoy.
Proverbios 4:18 dice: «La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día». El plan de Dios es que sigamos creciendo. Siempre hay lecciones más profundas que aprender, una fe mayor que ejercer y más personas a quienes servir.
Cuando Dios te conceda una victoria, celébrala. Dale gracias por su fidelidad. Alégrate por lo que ha hecho. Luego pregúntale adónde quiere que vayas después. No permitas que el éxito te lleve a relajarte espiritualmente. Deja que produzca mayor humildad y una dependencia más profunda.
La Ley de Acán nos recuerda que las victorias pueden hacernos vulnerables si no tenemos cuidado. El líder siervo más seguro no es quien más ha logrado, sino quien más depende de Dios. La victoria de ayer no puede sostener el llamado de hoy. Cada nuevo día requiere gracia renovada, obediencia renovada y una nueva entrega.
El líder siervo que conserva el hambre después del éxito, la humildad después de ser promovido y la dependencia después de la victoria seguirá creciendo mucho después de que otros se hayan acomodado en la complacencia. Celebra la victoria, pero sigue avanzando. Dios siempre tiene otra misión por delante.
亚干的律法
服务型领导者成功的危险性
仆人式领袖面临的最大危险之一,不是失败,而是成功。大多数领袖都会为战斗、批评、艰难和反对做好准备,却很少有人会为胜利之后常常出现的脆弱处境做好准备。然而,纵观整本《圣经》,我们会发现,许多失败并非发生在成功之前,而是在成功之后。
亚干的故事揭示了这一原则。以色列人刚刚见证了他们历史上最伟大的神迹之一:耶利哥的城墙因着上帝的大能倒塌了。整个民族正为这场辉煌的胜利欢庆。然而紧接着,他们却在艾城遭遇了惨痛的失败。
《约书亚记》7章1节说:“以色列人却在当灭之物上犯了罪。”众人都在关注胜利时,隐藏的妥协却悄然进入了营中。以色列人以为,既然上帝已使他们在耶利哥得胜,那么在艾城也必然会顺利。他们倚仗昨天的胜利,忘了在今天的争战中仍要依靠上帝。
仆人领袖也面临同样的危险。成功会带来虚假的安全感。我们可能满足于上帝已经成就的事,而不再寻求祂接下来要做什么。我们开始更多地谈论过去的胜利,却不再追求当下的顺服。那本应使我们更加感恩的祝福,有时反而会削弱我们对上帝的依靠。
《约书亚记》7章3节记载了百姓对艾城的看法:“不要让所有人都上去。”他们以为下一场争战会很容易。他们依赖自己的判断,没有寻求上帝的指引。结果,他们遭遇了失败和沮丧。
我把这称为“亚干定律”。每次得胜之后,仆人领袖都容易陷入自满、骄傲、自恃和属灵偏离的危险之中。危险通常并非显而易见的悖逆,更多时候,是紧迫感逐渐消失。祷告不再那么恳切,倚靠不再那么刻意。争战中驱使我们亲近上帝的渴慕,也会慢慢消退。
防范这种危险的最佳方法之一,就是不断更新异象。健康的仆人领袖总有另一座山要攀登。他们为上帝所成就的事感恩,却仍专注于上帝接下来呼召他们前往的方向。新的目标使我们保持谦卑,因为它们提醒我们需要上帝。新的托付拓展我们的信心,也使我们不至安于舒适。
使徒保罗活出了这种心态。尽管上帝借着他的事工成就了许多事,他仍写道:“忘记背后,努力面前,向着标杆直跑。”(《腓立比书》3章13—14节)保罗为胜利欢庆,却不愿停留在胜利之中。他明白,属灵成长需要不断向前迈进。
仆人领袖必须抵挡诱惑,不要为昨天的成功树立纪念碑。上帝从未打算让胜利成为歇息之处;胜利是平台,使祂带领我们更加依靠祂、更多地服事。当我们开始靠着昨天的见证而活,就不再追求今天的托付。
《箴言》4章18节说:“义人的路好像黎明的光,越照越明,直到日午。”上帝的计划是让我们不断成长。我们总有更深的功课要学习、更大的信心要操练、更多的人要服事。
上帝赐下胜利时,要为此欢庆。感谢祂的信实,为祂所成就的事欢喜。然后求问祂,接下来要带你去哪里。不要让成功使属灵生命松懈,要让成功带来更大的谦卑和更深的倚靠。
亚干定律提醒我们:若不谨慎,胜利也可能带来脆弱。最稳妥的仆人领袖,不是成就最多的人,而是最依靠上帝的人。昨天的胜利无法支撑今天的呼召。每一个新的一天,都需要新的恩典、新的顺服和新的降服。
成功之后仍怀着渴慕、晋升之后仍保持谦卑、得胜之后仍依靠上帝的仆人领袖,将继续成长,而不会像其他人那样陷入自满。为胜利欢庆,但要继续向前。上帝前方总有新的托付。
