¿Quieres conocer a Jesus

y vivir para siempre?

¡Puedes!  Hoy puedes tomar la decisión que te permitirá conocer a Jesús y vivir para siempre.  Sin embargo, nadie menos tú puede tomar esa decisión.  Es algo que necesitas decidir para ti mismo.  La Biblia nos dice,  "porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo él que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna" (Juan 3:16) y como la Biblia dice, "todo no se pierda, "¡eso incluye a ti!

Hace muchísimo, en el Jardín de Edén  el hombre tenía una relación perfecta con Dios.  No había nada para prevenir el compañerismo perfecto con Dios.  Sin embargo, cuando Adán y Eva escogieron pecar, destruyeron esa relación.  Eran pecadores, y como Dios es santo, no puede ver al pecado.

La Biblia nos dice: "Así está escrito: No hay un solo justo, ni siquiera uno" (Romanos 3:10).   También dice que "todos han pecado y están privados de la gloria de Dios" (Romanos 3:23).  Así que hoy en día estamos iguales a Adán.  ¡Somos todos pecadores!  No importa si has robado un banco, o has tomado una galleta a escondidas, has pecado.  ¿Has mentido, odiado, lujuriado, robado, sido egoísta, cometido adulterio (tener relaciones sexuales afuera del matrimonio), fallado de mantener sagrado el día de alabanza al Señor?  ¿Has tenido una falta de respeto a sus padres, blasfemado el nombre de Dios (usándolo en una maldición) formado a Dios para que te convenga o has hecho Dios en tu propio imagen?  Si lo has hecho, eres pecador.

La muerte es el resultado del pecado del hombre.  "Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor." (Romanos 6:23)  La Biblia habla de dos tipos de la muerte: la muerte física que todos conocemos y la muerte espiritual mencionado en Apocalipsis 20: 14-15,  "Este lago de fuego es la muerte segunda.  Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego."  Esta segunda muerte es lo que sufren todos los que no han restaurado su relación con Dios.

¿Cómo puede el hombre, restaurar su relación con Dios?  El hombre no lo puede hacer sólo, solo Dios lo puede hacer.  Dios mandó a su Hijo, el Único perfecto, para pagar por nuestros pecados, "porque Cristo murió por los pecados una vez por todas, el justo por los injustos, a fin de llevarlos a ustedes a Dios.  Él sufrió la muerte en su cuerpo, pero el Espíritu hizo que volviera a la vida." (I Pedro 3:18)

Jesucristo pagó el precio por nuestros pecados para que no tuviéramos que pagar nosotros con la muerte espiritual.  Jesucristo fue nuestro pago y sustituto.

Jesucristo murió por tus pecados para restaurar tu relación con Dios y hacerte perfecto bajo los ojos de Dios.  Necesitas aceptar el pago por tus pecados o necesitas pagar por tus propios pecados con tu propia muerte que resultará en separación eternal de Dios.  (Romanos 10:9-10) nos dice "que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.  Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo."  En (Romanos 10:3) dice, "no conociendo la justicia que proviene de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios."  Cuando te das cuenta de tus pecados y llamas a Dios, te salva del castigo de tus pecados y te da nueva vida.  Igual que cuando  Jesús resucitó después de la crucifixión y entierro, tú también tendrás una vida nueva.  Su crucifixión pagó por nuestros pecados.  Su resurrección nos dio vida nueva.

¿Quieres vivir para siempre?  Puedes.  Jesucristo murió por ti.   ¿No aceptarás su muerte y su resurrección?  Si lo harás, por favor, reza esta oración:  Señor, Yo sé que soy pecador y merezco la muerte.  Gracias por mandar a su Hijo para morir por mis pecados.  Acepto este pago por mis pecados.  Gracias por salvarme.  Amen.

Ahora, como has recibido a Cristo como tu Salvador, necesitarás obedecer su palabra (la Biblia) y crecer como creyente.  También necesitarás buscar una iglesia que enseña la Biblia.