May 18
Welcoming Correction
Learning to Receive Truth Without Defensiveness or Shame

Nobody enjoys being told they are wrong, especially when they have worked hard to rebuild their lives. For those recovering from alcohol and drug addiction, correction can awaken memories of being judged, controlled, or condemned. We may immediately defend ourselves, change the subject, or withdraw from the person speaking. Yet the very correction we resist may be what protects us from another destructive decision. Step Ten teaches us that examining ourselves also means being willing to hear what others see. Scripture reminds us, “For whom the Lord loves He disciplines” (Hebrews 12:6). God’s correction is not rejection. It is evidence that He cares too much about our future to leave us unchanged.
Consider a fifty-two-year-old woman who has been sober for eighteen months and recently returned to nursing. She is dependable, respected, and grateful for another opportunity. But the demands of her job have increased, and she has begun working excessive hours. When a trusted coworker mentions that she seems exhausted and irritable, she responds, “I’ve worked too hard to have somebody question me.” Later, she realizes that her coworker never accused her of using drugs. She simply noticed a warning sign. The problem was not the observation. It was the pride that prevented her from considering it.
Proverbs 12:1 says, “One who loves discipline loves knowledge, But one who hates rebuke is stupid.” Those words are direct because refusing correction is dangerous. Addiction taught us to protect our image rather than confront our behavior. We became skilled at explaining, minimizing, and shifting blame. Recovery requires the opposite. We must become willing to ask, “Could there be truth in what this person is telling me?” Receiving correction does not mean agreeing with every accusation. It means refusing to let defensiveness make the decision before wisdom has an opportunity to speak.
Our Daily Moral Inventory (DMI) helps us recognize this resistance. During morning quiet time with God, we can pray for a heart willing to receive instruction. Throughout the day, we notice when someone’s words provoke anger, embarrassment, or resentment. Later, our journal becomes a place to examine what happened honestly. Did I interrupt? Did I exaggerate my innocence? Did I attack the person’s motives rather than consider the concern? Paul instructed believers, “Test yourselves to see if you are in the faith; examine yourselves!” (2 Corinthians 13:5). Honest examination is not self-condemnation. It is an opportunity to recognize what God is still changing.
Sometimes correction exposes blind spots that have existed for years. A mentor may notice that we isolate whenever life becomes stressful. A recovery friend may recognize that our jokes about drinking are becoming more frequent. A supervisor may point out dishonesty we have dismissed as harmless. Proverbs 27:5 teaches, “Better is open rebuke Than love that is concealed.” A difficult conversation offered in love may prevent consequences far more painful than the discomfort of hearing it.
But wisdom also requires discernment. Not everyone who corrects us speaks with understanding or good intentions. Scripture says, “The naive believes everything, But the sensible person considers his steps” (Proverbs 14:15). We can listen respectfully, compare what is said with God’s Word, and seek counsel from mature believers. Welcoming correction is not surrendering ourselves to manipulation or abuse. It is remaining open to truth while exercising sound judgment.
Scripture memorization strengthens this posture. When pride rises and we want to defend ourselves, a remembered verse can remind us to listen before responding. Proverbs 19:20 says, “Listen to advice and accept discipline, So that you may be wise the rest of your days.” Wisdom grows when we stop treating every correction as an attack on our worth.
Tonight, think about the last time someone challenged your behavior. Did you listen, or did you immediately begin preparing your defense? If you dismissed a legitimate concern, consider returning to that person and saying, “I’ve been thinking about what you told me. Help me understand what you noticed.” That simple act of humility can open the door to healing.
Correction does not erase the progress we have made. It protects the progress we are still making. Step Ten reminds us that we are never finished growing. God uses His Word, His Spirit, and trustworthy people to reveal what needs attention. A heart willing to receive correction is a heart that remains open to freedom, wisdom, and lasting transformation.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Recibiendo la Corrección con un Corazón Dispuesto
Aprendiendo a Recibir la Verdad Sin Ponernos a la Defensiva ni Sentir Vergüenza
A nadie le gusta que le digan que está equivocado, especialmente cuando ha trabajado arduamente para reconstruir su vida. Para quienes se están recuperando de la adicción al alcohol y las drogas, la corrección puede despertar recuerdos de haber sido juzgados, controlados o condenados. Podemos defendernos inmediatamente, cambiar de tema o alejarnos de la persona que nos está hablando. Sin embargo, precisamente esa corrección que resistimos podría ser lo que nos proteja de otra decisión destructiva. El Décimo Paso nos enseña que examinarnos a nosotros mismos también significa estar dispuestos a escuchar lo que otros pueden ver. Las Escrituras nos recuerdan: “Porque el Señor al que ama, disciplina” (Hebreos 12:6). La corrección de Dios no es rechazo. Es evidencia de que Él se preocupa demasiado por nuestro futuro como para dejarnos sin cambiar.
Considera a una mujer de cincuenta y dos años que lleva dieciocho meses sobria y recientemente ha regresado a trabajar como enfermera. Es responsable, respetada y está agradecida por recibir otra oportunidad. Sin embargo, las exigencias de su trabajo han aumentado y ha comenzado a trabajar demasiadas horas. Cuando una compañera de confianza le comenta que parece agotada e irritable, responde: “He trabajado demasiado duro para que alguien venga a cuestionarme”. Más tarde, se da cuenta de que su compañera nunca la acusó de estar consumiendo drogas. Simplemente había observado una señal de advertencia. El problema no fue la observación, sino el orgullo que le impidió considerarla.
Proverbios 12:1 dice: “El que ama la instrucción ama el conocimiento, pero el que aborrece la reprensión es torpe”. Estas palabras son directas porque rechazar la corrección es peligroso. La adicción nos enseñó a proteger nuestra imagen en lugar de confrontar nuestro comportamiento. Nos volvimos expertos en dar explicaciones, minimizar nuestros errores y culpar a los demás. La recuperación requiere exactamente lo contrario. Debemos estar dispuestos a preguntarnos: “¿Podría haber algo de verdad en lo que esta persona me está diciendo?”. Recibir corrección no significa estar de acuerdo con todas las acusaciones. Significa negarnos a permitir que nuestra actitud defensiva tome la decisión antes de darle a la sabiduría la oportunidad de hablar.
Nuestro Inventario Moral Diario (DMI) nos ayuda a reconocer esta resistencia. Durante nuestro tiempo de quietud con Dios por la mañana, podemos orar para tener un corazón dispuesto a recibir instrucción. A lo largo del día, prestamos atención cuando las palabras de alguien provocan enojo, vergüenza o resentimiento. Más tarde, nuestro diario personal se convierte en un lugar donde podemos examinar honestamente lo sucedido. ¿Interrumpí a la otra persona? ¿Exageré mi inocencia? ¿Ataqué sus intenciones en lugar de considerar su preocupación? Pablo instruyó a los creyentes: “Poneos a prueba para ver si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos” (2 Corintios 13:5). Examinarnos honestamente no significa condenarnos. Es una oportunidad para reconocer aquello que Dios todavía está transformando.
Algunas veces, la corrección revela puntos ciegos que han existido durante años. Un mentor puede notar que nos aislamos cada vez que la vida se vuelve estresante. Un compañero de recuperación puede reconocer que nuestras bromas sobre beber alcohol se están volviendo más frecuentes. Un supervisor puede señalar una deshonestidad que hemos considerado inofensiva. Proverbios 27:5 enseña: “Mejor es la reprensión franca que el amor encubierto”. Una conversación difícil, ofrecida con amor, puede evitar consecuencias mucho más dolorosas que la incomodidad de escucharla.
Pero la sabiduría también requiere discernimiento. No todas las personas que nos corrigen hablan con comprensión o buenas intenciones. Las Escrituras dicen: “El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos” (Proverbios 14:15). Podemos escuchar respetuosamente, comparar lo que se nos dice con la Palabra de Dios y buscar consejo de creyentes maduros. Recibir corrección no significa someternos a la manipulación ni al abuso. Significa permanecer abiertos a la verdad mientras ejercemos un juicio sano.
La memorización de las Escrituras fortalece esta actitud. Cuando surge el orgullo y queremos defendernos, un versículo que hemos guardado en nuestro corazón puede recordarnos que debemos escuchar antes de responder. Proverbios 19:20 dice: “Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio el resto de tus días”. La sabiduría crece cuando dejamos de interpretar cada corrección como un ataque contra nuestro valor personal.
Esta noche, piensa en la última vez que alguien cuestionó tu comportamiento. ¿Escuchaste o comenzaste inmediatamente a preparar tu defensa? Si rechazaste una preocupación legítima, considera regresar a esa persona y decirle: “He estado pensando en lo que me dijiste. Ayúdame a entender lo que observaste”. Ese sencillo acto de humildad puede abrir la puerta a la sanidad.
La corrección no borra el progreso que hemos logrado. Protege el progreso que todavía estamos alcanzando. El Décimo Paso nos recuerda que nunca terminamos de crecer. Dios utiliza Su Palabra, Su Espíritu y personas dignas de confianza para mostrarnos aquello que necesita atención. Un corazón dispuesto a recibir corrección es un corazón que permanece abierto a la libertad, la sabiduría y una transformación duradera.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
乐意接受纠正
学习以不设防、不羞愧的心接受真理
没有人喜欢别人指出自己的错误,尤其是当我们已经付出许多努力来重建自己的生命时。对于正在从酒精和毒品成瘾中康复的人来说,别人的纠正可能会唤起过去被批评、被控制或被定罪的记忆。我们可能立刻为自己辩护、转移话题,或者远离那个向我们提出意见的人。然而,我们所抗拒的纠正,可能恰恰是保护我们不再作出破坏性决定的重要提醒。第十步教导我们,省察自己也意味着愿意听取别人所看见的问题。圣经提醒我们:“因为主所爱的,他必管教。”(希伯来书 12:6)神的纠正 并不是拒绝我们,而是表明祂如此关心我们的未来,以至于不愿让我们停留在原来的光景中。
想象一位五十二岁的女士,她已经保持清醒十八个月,最近重新回到护理工作岗位。她工作认真,受到同事尊重,也非常感恩自己获得了重新开始的机会。然而,随着工作要求不断增加,她开始长时间超负荷工作。当一位值得信任的同事提醒她,看起来非常疲惫,而且最近容易发脾气时,她回答说:“我已经付出了这么多努力,凭什么还要让别人来质疑我?”后来,她才意识到,那位同事根本没有指责她再次吸毒,只是注意到了一个危险信号。问题不在于同事的提醒,而在于她的骄傲使她不愿认真考虑这个提醒。
箴言 12:1 说:“喜爱管教的,就是喜爱知识;恨恶责备的,却是愚拙。”这节经文说得十分直接,因为拒绝纠正确实是危险的。成瘾曾经教会我们保护自己的形象,而不是面对自己的行为。我们变得善于解释、淡化错误,并把责任推给别人。然而,康复要求我们采取完全相反的态度。我们必须愿意问自己:“这个人告诉我的事情,会不会有值得我认真思考的真相?”接受纠正并不意味着同意每一个指责,而是拒绝让防御性的态度在智慧有机会说话之前,就替我们作出决定。
每日道德省察(DMI)帮助我们认识内心的这种抗拒。在早晨与神安静相处的灵修时间里,我们可以祷告,求祂赐给我们一颗愿意接受教导的心。在一天的生活中,当别人的话使我们感到愤怒、难堪或怨恨时,我们要特别留意。到了晚上,灵修日记就成为一个诚实省察当天经历的地方。我有没有打断别人说话?我有没有夸大自己的无辜?我有没有攻击对方的动机,却不愿认真考虑对方的关心?保罗教导信徒:“你们总要自己省察有信心没有,也要自己试验。”(哥林多后书 13:5)诚实地省察自己,并不是定自己的罪,而是一个认识神仍然要在我们生命中改变什么的机会。
有时候,纠正会显明那些已经存在多年的盲点。导师可能发现,我们每当生活压力增加时,就开始孤立自己。康复中的朋友可能注意到,我们拿喝酒开玩笑的次数越来越多。主管可能指出,我们一直认为无伤大雅的不诚实行为。箴言 27:5 教导我们:“当面的责备强如背地的爱情。”一次出于爱心却令人不舒服的谈话,可能帮助我们避免远比听取劝告更加痛苦的后果。
然而,智慧也需要分辨力。并不是每一个纠正我 们的人,都带着理解或良好的动机。圣经说:“愚蒙人是话都信;通达人步步谨慎。”(箴言 14:15)我们可以尊重地倾听,把所听见的话与神的话语进行比较,并向属灵成熟的信徒寻求建议。乐意接受纠正,并不意味着任凭别人操纵或虐待我们,而是在运用正确判断力的同时,继续向真理敞开心门。
背诵圣经经文能够坚固这种态度。当骄傲升起,使我们急于为自己辩护时,一节牢记在心中的经文可以提醒我们,先倾听,再回应。箴言 19:20 说:“你要听劝教,受训诲,使你终久有智慧。”当我们不再把每一次纠正都看作对自己价值的攻击时,智慧就会不断增长。
今晚,回想最近一次有人指出你行为上的问题时,你是怎样回应的。你认真倾听了吗?还是立刻开始准备为自己辩护?如果你曾经拒绝别人合理的关心,可以考虑重新找到那个人,说:“我一直在思考你之前对我说的话。能不能帮助我理解,你当时注意到了什么?”这样一个简单而谦卑的行动,可能为生命的医治打开一扇门。
纠正不会抹去我们已经取得的进步,而是保 护我们仍在不断取得的进步。 第十步提醒我们,我们永远都有继续成长的空间。神借着祂的话语、祂的圣灵,以及值得信赖的人,向我们显明生命中需要关注和改变的地方。一颗愿意接受纠正的心,就是一颗持续向自由、智慧和持久生命更新敞开的心。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
