June 1
Trusting Divine Direction
Learning to Follow God’s Leading When the Future Remains Uncertain

One of the hardest lessons in recovery is learning to trust God when we cannot see what happens next. Addiction taught us to demand immediate answers, control circumstances, and escape anything that made us uncomfortable. When life became uncertain, alcohol and drugs offered temporary relief from the fear of tomorrow. Even after becoming sober, we may continue trying to control every outcome while asking God to guide us. Step Eleven challenges us to develop something deeper than confidence in our own decisions. It teaches us to trust the One who directs our lives. Psalm 37:5 declares, “Commit your way to the Lord, Trust also in Him, and He will do it.” Trust begins when we stop demanding guarantees and become willing to follow God one day at a time.
Consider a seventeen-year-old recovering from marijuana addiction. His friends are making plans for college, parties, and summer vacations, while his parents insist that he continue attending recovery meetings. He feels embarrassed that his life looks different. He wonders whether following God means missing opportunities everyone else enjoys. During his morning quiet time, he reads, “For we walk by faith, not by sight” (2 Corinthians 5:7). He begins to understand that God’s direction may not resemble the path his friends are taking. His responsibility is not to keep up with everyone else, but to remain faithful to the truth God has placed before him.
Trusting God’s direction does not mean we will always understand His timing. Sometimes we pray for an opportunity, only to watch the door close. Other times we desperately want a relationship restored, but the other person remains unwilling. We may begin questioning whether God is listening. Yet unanswered questions do not mean God has abandoned us. Isaiah 26:3 reminds us, “The steadfast of mind You will keep in perfect peace, Because he trusts in You.” Peace grows as we learn to anchor our thoughts in God’s character rather than in our ability to predict tomorrow.
A forty-three-year-old father recovering from alcoholism may have worked faithfully for two years rebuilding his life. Then his employer announces layoffs. Fear immediately begins speaking. He remembers the financial destruction caused by his drinking and worries that everything will collapse again. His old response would have been to escape through alcohol. Instead, he opens his journal and writes what he is afraid of losing. He prays, seeks practical advice, and begins looking for work. Trusting God does not mean sitting still and expecting Him to solve every problem. It means taking responsible action without allowing fear to become our master.
Our Daily Moral Inventory (DMI) can reveal where trust is being replaced by control. Perhaps we become angry when plans change, jealous when someone else succeeds, or dishonest because we fear losing an opportunity. These reactions expose what is happening beneath the surface. When we bring them honestly before God, the Holy Spirit can help us recognize the difference between responsible planning and anxious self-reliance.
Imagine a mother whose adult daughter continues struggling with drug addiction. She has prayed for years and wonders why her daughter has not changed. Every new crisis tempts her to abandon boundaries and take control again. Yet through Scripture, prayer, and wise counsel, she is learning that trusting God’s direction includes accepting the limits of her own responsibility. She can love her daughter, speak truth, offer appropriate help, and refuse to support destructive choices. She cannot make her daughter’s decisions. Trust allows her to remain faithful without pretending she controls the outcome.
God also strengthens our trust by reminding us of His past faithfulness. Psalm 105:5 says, “Remember His wonders which He has done.” During quiet time, we can look back through our journals and recognize prayers answered, temptations resisted, and circumstances where God provided wisdom when we felt completely lost. Scripture memorization helps preserve those truths when anxiety returns. Remembering God’s faithfulness yesterday strengthens our willingness to obey Him today.
Tonight, consider what uncertainty has been occupying your thoughts. Is it your family, employment, recovery, finances, or a decision you are afraid to make? Bring it before God without demanding that He reveal the entire outcome. Ask what faithful obedience looks like today, and leave tomorrow in His hands.
Step Eleven teaches us that trusting divine direction is not believing everything will happen according to our plans. It is believing God remains faithful even when His direction takes us somewhere we never expected.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Confiando en la Dirección Divina
Aprendiendo a Seguir la Guía de Dios Cuando el Futuro Sigue Siendo Incierto
Una de las lecciones más difíciles durante la recuperación es aprender a confiar en Dios cuando no podemos ver lo que sucederá después. La adicción nos enseñó a exigir respuestas inmediatas, controlar las circunstancias y escapar de cualquier situación que nos hiciera sentir incómodos. Cuando la vida se volvía incierta, el alcohol y las drogas ofrecían un alivio temporal del temor al mañana. Incluso después de alcanzar la sobriedad, podemos continuar intentando controlar cada resultado mientras le pedimos a Dios que nos guíe. El Undécimo Paso nos desafía a desarrollar algo más profundo que la confianza en nuestras propias decisiones. Nos enseña a confiar en Aquel que dirige nuestras vidas. El Salmo 37:5 declara: “Encomienda al Señor tu camino, confía en Él, que Él actuará”. La confianza comienza cuando dejamos de exigir garantías y estamos dispuestos a seguir a Dios un día a la vez.
Considera a un joven de diecisiete años que se está recuperando de la adicción a la marihuana. Sus amigos están haciendo planes para la universidad, las fiestas y las vacaciones de verano, mientras sus padres insisten en que continúe asistiendo a las reuniones de recuperación. Se siente avergonzado porque su vida parece diferente. Se pregunta si seguir a Dios significa perderse las oportunidades que todos los demás disfrutan. Durante su tiempo de quietud con Dios por la mañana, lee: “Porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7). Comienza a comprender que la dirección de Dios quizás no se parezca al camino que están siguiendo sus amigos. Su responsabilidad no es mantenerse al mismo ritmo que los demás, sino permanecer fiel a la verdad que Dios ha puesto delante de él.
Confiar en la dirección de Dios no significa que siempre comprenderemos Sus tiempos. Algunas veces oramos por una oportunidad, solamente para ver cómo esa puerta se cierra. Otras veces deseamos desesperadamente que una relación sea restaurada, pero la otra persona continúa sin estar dispuesta. Podemos comenzar a preguntarnos si Dios realmente nos está escuchando. Sin embargo, las preguntas sin respuesta no significan que Dios nos haya abandonado. Isaías 26:3 nos recuerda: “Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en Ti confía”. La paz crece cuando aprendemos a afirmar nuestros pensamientos en el carácter de Dios, en lugar de depender de nuestra capacidad para predecir el mañana.
Un padre de cuarenta y tres años que se está recuperando del alcoholismo puede haber trabajado fielmente durante dos años para reconstruir su vida. Entonces, su empleador anuncia despidos. Inmediatamente comienza a hablar el temor. Recuerda la destrucción económica que provocó su manera de beber y le preocupa que todo vuelva a derrumbarse. Su antigua respuesta habría sido escapar mediante el alcohol. En cambio, abre su diario personal y escribe aquello que teme perder. Ora, busca consejos prácticos y comienza a buscar trabajo. Confiar en Dios no significa permanecer inmóviles esperando que Él resuelva todos nuestros problemas. Significa actuar responsablemente sin permitir que el temor se convierta en nuestro amo.
Nuestro Inventario Moral Diario (DMI) puede revelar dónde la confianza está siendo reemplazada por el control. Quizás nos enojamos cuando cambian nuestros planes, sentimos celos cuando otra persona tiene éxito o actuamos deshonestamente porque tememos perder una oportunidad. Estas reacciones dejan al descubierto lo que está sucediendo debajo de la superficie. Cuando las presentamos honestamente delante de Dios, el Espíritu Santo puede ayudarnos a reconocer la diferencia entre planificar responsablemente y depender ansiosamente de nuestras propias fuerzas.
Imagina a una madre cuya hija adulta continúa luchando contra la adicción a las drogas. Ha orado durante años y se pregunta por qué su hija todavía no ha cambiado. Cada nueva crisis la tienta a abandonar los límites que ha establecido y volver a tomar el control. Sin embargo, mediante las Escrituras, la oración y los consejos sabios, está aprendiendo que confiar en la dirección de Dios incluye aceptar los límites de su propia responsabilidad. Puede amar a su hija, hablarle con la verdad, ofrecer ayuda apropiada y negarse a apoyar decisiones destructivas. No puede tomar las decisiones por ella. La confianza le permite permanecer fiel sin fingir que controla el resultado.
Dios también fortalece nuestra confianza al recordarnos Su fidelidad en el pasado. El Salmo 105:5 dice: “Recordad las maravillas que Él ha hecho”. Durante nuestro tiempo de quietud con Dios, podemos revisar nuestros diarios personales y reconocer oraciones respondidas, tentaciones resistidas y circunstancias en las que Dios nos proporcionó sabiduría cuando nos sentíamos completamente perdidos. La memorización de las Escrituras nos ayuda a conservar esas verdades cuando regresa la ansiedad. Recordar la fidelidad de Dios ayer fortalece nuestra disposición a obedecerlo hoy.
Esta noche, considera qué incertidumbre ha estado ocupando tus pensamientos. ¿Se trata de tu familia, tu empleo, tu recuperación, tus finanzas o una decisión que tienes miedo de tomar? Preséntala delante de Dios sin exigirle que te revele todo el resultado. Pregúntale cómo puedes obedecerlo fielmente hoy y deja el mañana en Sus manos.
El Undécimo Paso nos enseña que confiar en la dirección divina no significa creer que todo sucederá de acuerdo con nuestros planes. Significa creer que Dios permanece fiel incluso cuando Su dirección nos lleva a lugares que nunca habíamos imaginado.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
信靠神的引导
当 未来仍然充满不确定时,学习跟随神的带领
在康复过程中,最困难的功课之一,就是当我们无法看清下一步将会发生什么时,仍然学习信靠神。成瘾曾经教导我们要求立即得到答案、控制周围的环境,并逃避任何让我们感到不舒服的事情。当生活充满不确定性时,酒精和毒品曾经为我们提供暂时的解脱,使我们不必面对对明天的恐惧。即使已经戒酒、戒毒,我们仍然可能一面求神引导,一面试图控制每一件事情的结果。第十一步挑战我们建立一种比相信自己所作的决定更加深刻的信 心。它教导我们信靠那位引导我们生命的神。诗篇 37:5 宣告:“当将你的事交托耶和华,并倚靠他,他就必成全。”真正的信靠始于我们不再要求神保证一切结果,而是愿意一天一天地跟随祂。
想象一位十七岁的年轻人,正在从大麻成瘾中康复。他的朋友们正在计划上大学、参加聚会和暑假旅行,而他的父母却坚持要求他继续参加康复聚会。他因为自己的生活与别人不同而感到难堪。他开始怀疑,跟随神是否意味着自己必须错过其他人正在享受的机会。在早晨与神安静相处的灵修时间里,他读到:“因我们行事为人是凭着信心,不是凭着眼见。”(哥林多后书 5:7)他开始明白,神为他引导的道路,可能与朋友们正在走的道路不同。他的责任不是努力追赶别人的生活,而是忠心遵行神已经摆在他面前的真理。
信靠神的引导,并不意味着我们总能理解祂的时间安排。有时候,我们为某个机会祷告,最后却看见那扇门关闭。另一些时候,我们迫切希望一段关系得到恢复,但对方仍然不愿意和好。我们可能开始怀疑神是否真的在聆听。然而,尚未得到答案的问题,并不意味着神已经离弃我们。以赛亚书 26:3 提醒我们:“坚心倚赖你的,你必保守他十分平安,因为他倚靠你。”当我们学习把思想建立在神的属性上,而不是依靠自己预测 明天的能力时,内心的平安就会逐渐增长。
一位四十三岁、正在从酒精成瘾中康复的父亲,可能已经忠心努力了两年,逐渐重建自己的生活。然而,有一天,他的雇主突然宣布公司即将裁员。恐惧立刻涌上心头。他想起过去因为酗酒而造成的经济损失,担心自己辛苦重建的一切又会再次崩溃。过去,他可能会通过喝酒来逃避这种压力。但这一次,他打开灵修日记,写下自己最害怕失去的东西。他祷告,寻求实际的建议,并开始寻找新的工作。信靠神并不意味着什么都不做,只是坐着等待祂解决所有问题。信靠意味着我们负责任地采取行动,同时不允许恐惧再次成为控制我们的主人。
我们的每日道德省察(DMI)能够帮助我们发现,什么时候我们正在用控制欲取代对神的信靠。也许当计划发生改变时,我们会生气;当别人取得成功时,我们会嫉妒;或者因为害怕失去某个机会,就选择不诚实。这些反应揭露了我们内心深处正在发生的事情。当我们诚实地把这些问题带到神面前时,圣灵能够帮助我们认识,负责任地制定计划与焦虑地依靠自己,两者之间存在怎样的区别。
想象一位母亲,她的成年女儿仍然在与毒瘾挣扎。这位母亲已经祷告多年,却不明白为什么女儿仍然没有改变。每当新的危机出现,她就受到试探,想要放弃已经设立的界限,再次亲自控制所有事情。然而,通过圣经、祷告和有智慧的劝导,她正在学习,信靠神的引导也包括接受自己责任的界限。她可以爱女儿,诚实地讲明真理,提供适当的帮助,并拒绝支持那些具有破坏性的选择。但她无法替女儿作决定。真正的信靠,使她能够继续忠心地尽自己的责任,而不必假装自己可以控制最终的结果。
神也通过提醒我们祂过去的信实,来加强我们今天的信心。诗篇 105:5 说:“他仆人亚伯拉罕的后裔,他所拣选雅各的子孙哪,你们要记念他奇妙的作为和他的奇事,并他口中的判语。”在与神安静相处的灵修时间里,我们可以翻阅过去的灵修日记,回想那些得到回应的祷告、成功抵挡的试探,以及当我们完全不知道该怎么办时,神曾经赐下智慧的经历。背诵圣经帮助我们在焦虑再次出现时,仍然能够牢牢记住这些真理。记念神昨天的信实,能够加强我们今天愿意顺服祂的决心。
今天晚上,认真思想是什么样的不确定性一直占据着你的心思。是家庭、工作、康复、经济状况,还是一个你害怕作出的决定 ?把这些事情带到神面前,不要要求祂必须向你揭示所有的结果。求神帮助你明白,今天怎样才能忠心地顺服祂,然后把明天交托在祂的手中。
第十一步教导我们,信靠神的引导,并不是相信所有事情都会按照我们的计划发生,而是相信即使祂带领我们走向从未预料到的地方,祂仍然永远信实。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
