April 20
The Purpose of Amends
Moving Beyond Apologies to Take Responsibility and Make Things Right

There comes a point in recovery from alcohol and drug addiction when being sorry is no longer enough. We have admitted our powerlessness, examined our lives, confessed our wrongs, and become willing to face the people we harmed. Now Step Nine calls us to put that willingness into action. We cannot undo the years of drinking, drug use, dishonesty, manipulation, and broken promises, but we can begin taking responsibility for the damage. Jesus taught the importance of reconciliation in Matthew 5:23–24, instructing us to make things right with others rather than ignoring broken relationships. Amends are not simply words expressing regret. They are actions demonstrating repentance.
During addiction, many of us became experts at apologizing. We said we were sorry after stealing money, missing important family events, lying about our whereabouts, or breaking another promise to stop using. Sometimes our apologies were sincere in the moment, but they were often followed by the same destructive behavior. Eventually, the people who loved us stopped believing our words. Why? Because an apology without change becomes another broken promise. Step Nine challenges us to move beyond saying we are different and begin demonstrating that difference.
Consider a father who repeatedly stole from his family to support his addiction. He may sincerely regret what he did, but telling his children he is sorry does not replace the money or restore their sense of security. Making amends may involve repayment, accepting consequences, and becoming consistently dependable. The purpose is not to purchase forgiveness. It is to acknowledge that what he did mattered and that he is willing to take responsibility for repairing what can be repaired.
Zechariah 8:16 instructs us to “speak the truth to one another.” Truth is essential because addiction thrived on deception. We minimized our behavior, blamed circumstances, and convinced ourselves that others were exaggerating the damage. Genuine amends require us to stop defending our intentions and acknowledge the consequences of our actions. We may not have intended to destroy trust, but we still destroyed it. We may not have wanted to frighten our children, but our behavior still created fear. Taking responsibility means acknowledging the impact of our choices without hiding behind explanations.
Romans 12:18 says, “If possible, so far as it depends on you, be at peace with all people.” Notice those words: if possible. We are called to pursue peace, but we cannot force reconciliation. Someone may accept our repayment and still refuse contact. A spouse may forgive us but need time before trust returns. An adult child may choose to maintain distance. Their boundaries must be respected. Making amends is not a transaction in which we offer an apology and demand a relationship in return.
Love must guide the entire process. First Corinthians 13:5 reminds us that love “does not seek its own benefit.” During addiction, we often used people to satisfy our desires. Recovery teaches us to consider what is best for them. Before approaching someone, we should ask whether our actions will help repair the damage or simply make us feel better. Sometimes direct contact may cause additional injury. Step Nine specifically calls for direct amends wherever possible, except when doing so would harm others. Wise counsel, appropriate boundaries, and indirect restitution may be necessary.
Making amends also changes the person making them. Every honest acknowledgment of wrongdoing challenges the pride that once controlled us. Every effort to repay a debt strengthens integrity. Every decision to respect another person’s boundaries teaches humility. Proverbs 10:9 says, “One who walks in integrity walks securely.” We are no longer building our lives upon excuses and manipulation. We are learning to live in the truth, even when truth requires sacrifice.
This morning, consider what genuine amends might require beyond the words “I’m sorry.” Is there money to repay, property to return, a responsibility to fulfill, or a pattern of behavior that must change? Ask God for the courage to do what is right and the wisdom to avoid causing further harm. Remember that some consequences cannot be reversed and some relationships may never be restored. Faithfulness does not require controlling those outcomes.
Step Nine is not about buying forgiveness, escaping guilt, or convincing people to trust us again. It is about honoring God by taking responsibility for what we damaged. We cannot rewrite yesterday, but through Christ we can live differently today. When repentance becomes action, our words begin to carry the weight of integrity, and our lives become evidence of genuine change.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
El Propósito de Reparar el Daño
Más Allá de las Disculpas: Asumir la Responsabilidad y Hacer las Cosas Bien
Llega un momento en la recuperación de la adicción al alcohol y las drogas en que sentir arrepentimiento ya no es suficiente. Hemos admitido nuestra impotencia, examinado nuestras vidas, confesado nuestras faltas y llegado a estar dispuestos a enfrentar a las personas que lastimamos. Ahora, el Noveno Paso nos llama a poner esa disposición en acción. No podemos deshacer los años de consumo de alcohol y drogas, deshonestidad, manipulación y promesas incumplidas, pero podemos comenzar a asumir la responsabilidad por el daño causado. Jesús enseñó la importancia de la reconciliación en Mateo 5:23–24, instruyéndonos a hacer las cosas bien con los demás en lugar de ignorar las relaciones quebrantadas. Reparar el daño no consiste simplemente en expresar arrepentimiento con palabras. Consiste en demostrar el arrepentimiento mediante nuestras acciones.
Durante la adicción, muchos de nosotros nos convertimos en expertos en pedir perdón. Decíamos que lo sentíamos después de robar dinero, faltar a acontecimientos familiares importantes, mentir acerca de dónde estábamos o romper otra promesa de dejar de consumir. Algunas veces nuestras disculpas eran sinceras en ese momento, pero con frecuencia iban seguidas de los mismos comportamientos destructivos. Finalmente, las personas que nos amaban dejaron de creer en nuestras palabras. ¿Por qué? Porque una disculpa sin cambio se convierte en otra promesa incumplida. El Noveno Paso nos desafía a ir más allá de decir que somos diferentes y comenzar a demostrar esa diferencia.
Piensa en un padre que robó repetidamente a su familia para sostener su adicción. Puede lamentar sinceramente lo que hizo, pero decirles a sus hijos que lo siente no devuelve el dinero ni restaura su sensación de seguridad. Reparar el daño puede implicar devolver lo robado, aceptar las consecuencias y convertirse en una persona constantemente confiable. El propósito no es comprar el perdón. Es reconocer que sus acciones tuvieron consecuencias y que está dispuesto a asumir la responsabilidad de reparar lo que pueda ser reparado.
Zacarías 8:16 nos instruye a “hablar verdad cada cual con su prójimo”. La verdad es esencial porque la adicción prosperaba mediante el engaño. Minimizábamos nuestro comportamiento, culpábamos a las circunstancias y nos convencíamos de que los demás exageraban el daño. La reparación genuina requiere que dejemos de defender nuestras intenciones y reconozcamos las consecuencias de nuestras acciones. Puede que no hayamos tenido la intención de destruir la confianza, pero aun así la destruimos. Puede que no hayamos querido causar temor a nuestros hijos, pero nuestro comportamiento produjo miedo. Asumir la responsabilidad significa reconocer el impacto de nuestras decisiones sin escondernos detrás de explicaciones.
Romanos 12:18 dice: “Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres”. Observa esas palabras: si es posible. Somos llamados a procurar la paz, pero no podemos forzar la reconciliación. Alguien puede aceptar que le devolvamos lo que le debemos y aun así negarse a tener contacto con nosotros. Un cónyuge puede perdonarnos, pero necesitar tiempo antes de recuperar la confianza. Un hijo adulto puede decidir mantener distancia. Debemos respetar sus límites. Reparar el daño no es una transacción en la que ofrecemos una disculpa y exigimos una relación a cambio.
El amor debe guiar todo el proceso. Primera de Corintios 13:5 nos recuerda que el amor “no busca lo suyo”. Durante la adicción, muchas veces utilizábamos a las personas para satisfacer nuestros deseos. La recuperación nos enseña a considerar lo que es mejor para ellas. Antes de acercarnos a alguien, debemos preguntarnos si nuestras acciones ayudarán a reparar el daño o si simplemente nos harán sentir mejor. Algunas veces el contacto directo puede causar heridas adicionales. El Noveno Paso específicamente nos llama a reparar directamente el daño siempre que sea posible, excepto cuando hacerlo pudiera perjudicar a otras personas. Puede ser necesario buscar consejo sabio, respetar límites apropiados y realizar una restitución indirecta.
Reparar el daño también transforma a la persona que lo está reparando. Cada reconocimiento honesto de nuestras faltas desafía el orgullo que antes nos controlaba. Cada esfuerzo por pagar una deuda fortalece nuestra integridad. Cada decisión de respetar los límites de otra persona nos enseña humildad. Proverbios 10:9 dice: “El que anda en integridad anda seguro”. Ya no estamos construyendo nuestras vidas sobre excusas y manipulación. Estamos aprendiendo a vivir en la verdad, incluso cuando la verdad exige sacrificio.
Esta mañana, considera lo que podría requerir una reparación genuina más allá de las palabras “lo siento”. ¿Hay dinero que devolver, propiedades que regresar, alguna responsabilidad que cumplir o algún patrón de comportamiento que deba cambiar? Pídele a Dios el valor para hacer lo correcto y la sabiduría para evitar causar más daño. Recuerda que algunas consecuencias no pueden revertirse y que ciertas relaciones posiblemente nunca serán restauradas. La fidelidad no exige controlar esos resultados.
El Noveno Paso no consiste en comprar el perdón, escapar de la culpa ni convencer a las personas de que vuelvan a confiar en nosotros. Consiste en honrar a Dios al asumir la responsabilidad por aquello que dañamos. No podemos reescribir el ayer, pero por medio de Cristo podemos vivir de una manera diferente hoy. Cuando el arrepentimiento se convierte en acción, nuestras palabras comienzan a tener el peso de la integridad, y nuestras vidas se convierten en evidencia de un cambio genuino.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
弥补过错的真正目的
超越口头道歉,承担责任,并以实际行动弥补伤害
在戒除酒精和毒品成瘾的康复过程中,总会有一个时刻,仅仅感到后悔已经不够了。我们已经承认自己的无能为力,认真检视自己的生命,坦白承认过去的错误,并且开始愿意面对那些曾经被我们伤害的人。如今,第九步呼召我们把这种意愿转化为实际行动。我们无法抹去过去多年酗酒、吸毒、不诚实、操纵别人以及违背承诺所造成的伤害,但我们可以开始为自己造成的破坏承担责任。耶稣在马太福音 5:23–24 中教导我们和好的重要性,提醒我们不要忽视已经破裂的人际关系,而应当主动寻求修复。弥补过错不仅仅是用言语表达歉意,更是通过实际行动证明真正的悔改。
在成瘾的日子里,我们许多人都成了道歉的高手。偷了钱以后,我们说对不起;错过重要的家庭活动以后,我们说对不起;谎报自己的行踪,或者再次违背戒酒戒毒的承诺以后,我们仍然说对不起。有时候,我们当时的道歉确实是真诚的,但这些道歉之后,往往又出现同样具有破坏性的行为。最终,那些爱我们的人不再相信我们的言语。为什么?因为没有改变的道歉,最终只会成为另一个没有兑现的承诺。第九步挑战我们,不再只是口头宣称自己已经改变,而是开始用实际行动证明这种改变。
想想一位为了维持毒瘾而多次偷取家人钱财的父亲。他可能真心后悔自己所做的事情,但仅仅告诉孩子们自己很抱歉,并不能归还失去的钱财,也无法立即恢复他们内心的安全感。弥补过错可能意味着偿还偷走的钱,接受自己行为所带来的后果,并且逐渐成为一个始终值得信赖的人。这样做的目的不是用金钱购买原谅,而是承认自己的行为确实造成了伤害,并愿意承担责任,尽可能修复能够修复的部分。
撒迦利亚书 8:16 教导我们:“各人与邻舍说话诚实。”诚实至关重要,因为成瘾往往依靠欺骗来维持。过去,我们淡化自己的行为,责怪环境,并说服自己相信别人夸大了我们造成的伤害。真正的弥补要求我们停止为自己的动机辩护,开始承认行为所带来的后果。也许我们原本并不打算摧毁别人的信任,但信任确实被我们破坏了。也许我们并不想让孩子害怕,但我们的行为确实使他们生活在恐惧之中。承担责任,就是诚实承认自己的选择所造成的影响,而不再躲在各种解释和借口后面。
罗马书 12:18 说:“若是能行,总要尽力与众人和睦。”请注意其中几个字:若是能行。神呼召我们尽力追求和平,但我们不能强迫别人和好。有人可能愿意接受我们偿还欠款,却仍然拒绝与我们来往。配偶可能愿意原谅我们,但仍然需要时间才能重新建立信任。成年的孩子 也可能选择继续保持距离。我们必须尊重他们的界限。弥补过错不是一场交易,不是我们提出道歉,就可以要求别人用恢复关系作为回报。
爱必须引导整个弥补的过程。哥林多前书 13:5 提醒我们,爱“不求自己的益处”。在成瘾期间,我们常常利用别人来满足自己的欲望。康复则教导我们开始考虑什么才真正对他们有益。在接近某个人之前,我们应该问自己:我的行动真的有助于修复伤害,还是仅仅为了让我自己感觉好一点?有时候,直接联系对方可能造成进一步的伤害。第九步明确要求我们,在可能的情况下直接弥补过错,除非这样做会伤害对方或其他人。因此,我们可能需要寻求有智慧的辅导,尊重适当的界限,或者采取间接赔偿的方式。
弥补过错也会改变那个正在承担责任的人。每一次诚实承认错误,都在挑战过去控制我们的骄傲。每一次努力偿还债务,都在加强我们的正直品格。每一次决定尊重别人的界限,都在教导我们谦卑。箴言 10:9 说:“行正直路的,步步安稳。”我们不再把自己的生命建立在借口和操纵之上,而是开始学习活在真理中,即使坚持真理意味着必须付出代价。
今天早晨,请认真思想,真正的弥补除了说一句“对不起”之外,还可能需要做些什么。是否有金钱需要偿还?是否有财物需要归还?是否有责任需要履行?是否有某种长期的行为模式必须改变?求神赐给你勇气,使你愿意做正确的事情;也求祂赐给你智慧,使你避免造成更多伤害。请记住,有些后果无法逆转,有些关系也可能永远无法恢复。忠心顺服神,并不意味着我们必须控制这些结果。
第九步的目的,不是购买别人的原谅,不是逃避内心的罪疚感,也不是说服别人重新信任我们。第九步的目的,是通过为自己造成的伤害承担责任来荣耀神。 我们无法重新书写昨天,但借着基督,我们今天可以活出不同的生命。当悔改变成实际行动时,我们的话语就开始具有正直的分量,我们的生命也会成为真正改变的见证。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
