November 23
The Captives Can Be Set Free
Jesus Came to Break the Chains of Addiction, but We Must Choose to Surrender

Isaiah 61:1–2 reveals the very heart of Jesus Christ toward those trapped in alcohol and drug addiction. “The Spirit of the Lord God is upon me, Because the Lord anointed me To bring good news to the humble; He has sent me to bind up the brokenhearted, To proclaim release to captives And freedom to prisoners.” When Jesus began His earthly ministry, He declared that this prophecy was being fulfilled (Luke 4:18–21). Think about that! Jesus came for the brokenhearted, the imprisoned, and those who desperately need freedom. He came for people just like us.
Addiction is a prison without visible bars. At first, alcohol or drugs may promise pleasure, confidence, relief, or escape from emotional pain. But eventually, what once seemed like a choice becomes a master. A man who promised never to drink again finds himself hiding bottles from his family. A young woman who swore she would never use drugs again begins contacting the same people who nearly destroyed her life. The chains become stronger while the excuses become more convincing.
In recovery ministry, we often hear that addiction eventually leads to three places: psychiatric crisis, jail, or death. These are serious dangers, but they are not inevitable. There is another possibility—recovery, restoration, and new life through Jesus Christ. Proverbs 14:12 warns, “There is a way which seems right to a person, But its end is the way of death.” Addiction continually promises tomorrow while destroying today. How many more broken promises, damaged relationships, arrests, overdoses, or sleepless nights will it take before we recognize where this road is leading?
Here is the difficult truth: Jesus offers freedom, but we must become willing to surrender. We cannot continue protecting the very addiction we are asking God to remove. We cannot keep one hand wrapped around our old lifestyle while reaching toward Christ with the other. Surrender begins when we stop blaming circumstances, defending our behavior, and pretending we can control what has repeatedly controlled us.
Deuteronomy 30:19 declares, “So choose life in order that you may live.” Choosing life means more than expressing regret after another destructive night. It means taking action. Tell someone the truth. Seek treatment when needed. Remove access to alcohol and drugs. Separate yourself from destructive relationships. Accept guidance from people who understand recovery. If physical dependence makes withdrawal dangerous, seek medical supervision rather than attempting it alone.
But Jesus came to do more than help us stop drinking or using drugs. Isaiah tells us He came to bind up the brokenhearted. Behind many addictions are wounds of rejection, abuse, abandonment, shame, or unresolved grief. Substances may temporarily numb these wounds, but they cannot heal them. Psalm 147:3 declares, “He heals the brokenhearted And binds up their wounds.” Christ invites us to bring Him the pain we have spent years trying to escape.
Freedom also requires daily attention. Our morning quiet time with God reminds us who we depend upon. Scripture memorization prepares our minds when old cravings return. Journaling helps us recognize the feelings and situations that once led us toward destruction. Our Daily Moral Inventory (DMI) exposes resentment, dishonesty, isolation, and unhealthy thinking before they become dangerous patterns. These practices do not earn God’s love; they help us remain responsive to His grace.
Jesus said, “So if the Son sets you free, you really will be free” (John 8:36). Freedom does not mean temptation will never return or that recovery requires no further support. It means addiction no longer has to determine the direction of our lives. We can learn to walk in truth, maintain healthy relationships, make things right, and serve others with the compassion God has shown us.
And as we practice what I call Step Forever, we discover that freedom is not merely escaping yesterday’s destruction. It is continuing to know Jesus, grow in Jesus, and show Jesus through the way we live. The person who once brought pain into a home can begin bringing peace. The person who once lived for the next drink or drug can begin living with purpose.
Today, the question is not whether Jesus came to set captives free. Isaiah has already answered that. The question is whether we are willing to surrender. Will we continue defending the chains that are destroying us, or will we reach for the Savior who came to break them? Do not wait for another arrest, another overdose, another broken relationship, or another devastating loss. Choose life. Ask for help. Surrender your will to Jesus Christ. The door to freedom is open, and you do not have to walk through it alone.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Los Captivos Pueden Ser Liberados
Jesús Vino a Romper las Cadenas de la Adicción, pero Debemos Escoger Rendirnos
Isaías 61:1–2 revela el corazón mismo de Jesucristo hacia aquellos que están atrapados en la adicción al alcohol y las drogas. “El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque me ha ungido el Señor para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros”. Cuando Jesús comenzó Su ministerio terrenal, declaró que esta profecía se estaba cumpliendo (Lucas 4:18–21). ¡Piensa en eso! Jesús vino por los quebrantados de corazón, los prisioneros y aquellos que necesitan desesperadamente libertad. Vino por personas como nosotros.
La adicción es una prisión sin barrotes visibles. Al principio, el alcohol o las drogas pueden prometer placer, confianza, alivio o una manera de escapar del dolor emocional. Pero con el tiempo, aquello que parecía una elección se convierte en un amo. Un hombre que prometió no volver a beber se encuentra escondiendo botellas de su familia. Una joven que juró no volver a consumir drogas comienza a comunicarse con las mismas personas que casi destruyeron su vida. Las cadenas se vuelven más fuertes mientras las excusas se vuelven más convincentes.
En el ministerio de recuperación, escuchamos frecuentemente que la adicción termina llevando a tres lugares: una crisis psiquiátrica, la cárcel o la muerte. Estos son peligros graves, pero no son inevitables. Existe otra posibilidad: la recuperación, la restauración y una nueva vida mediante Jesucristo. Proverbios 14:12 advierte: “Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final es camino de muerte”. La adicción continuamente promete un mañana mejor mientras destruye el presente. ¿Cuántas promesas rotas, relaciones dañadas, arrestos, sobredosis o noches sin dormir serán necesarios antes de reconocer hacia dónde nos está llevando este camino?
Esta es la verdad difícil: Jesús ofrece libertad, pero debemos estar dispuestos a rendirnos. No podemos continuar protegiendo la misma adicción de la cual le estamos pidiendo a Dios que nos libere. No podemos mantener una mano aferrada a nuestro antiguo estilo de vida mientras extendemos la otra hacia Cristo. La rendición comienza cuando dejamos de culpar a las circunstancias, justificar nuestro comportamiento y fingir que podemos controlar aquello que repetidamente nos ha controlado.
Deuteronomio 30:19 declara: “Escoge, pues, la vida para que vivas”. Escoger la vida significa mucho más que expresar arrepentimiento después de otra noche destructiva. Significa actuar. Dile la verdad a alguien. Busca tratamiento cuando sea necesario. Elimina el acceso al alcohol y las drogas. Aléjate de las relaciones destructivas. Acepta la orientación de personas que comprenden la recuperación. Si la dependencia física hace peligrosa la abstinencia, busca supervisión médica en lugar de intentar enfrentarla solo.
Pero Jesús vino a hacer mucho más que ayudarnos a dejar de beber o consumir drogas. Isaías nos dice que vino a vendar a los quebrantados de corazón. Detrás de muchas adicciones existen heridas de rechazo, abuso, abandono, vergüenza o dolor emocional no resuelto. Las sustancias pueden adormecer temporalmente estas heridas, pero no pueden sanarlas. Salmos 147:3 declara: “Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. Cristo nos invita a llevarle el dolor del cual hemos pasado años intentando escapar.
La libertad también requiere atención diaria. Nuestro tiempo de quietud con Dios cada mañana nos recuerda de quién dependemos. La memorización de las Escrituras prepara nuestra mente cuando regresan los antiguos deseos de consumir. Escribir en nuestro diario personal nos ayuda a reconocer los sentimientos y las situaciones que antes nos llevaban hacia la destrucción. Nuestro Inventario Moral Diario (DMI) revela el resentimiento, la deshonestidad, el aislamiento y los pensamientos perjudiciales antes de que se conviertan en patrones peligrosos. Estas prácticas no nos hacen merecedores del amor de Dios; nos ayudan a permanecer sensibles a Su gracia.
Jesús dijo: “Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres” (Juan 8:36). La libertad no significa que la tentación nunca regresará ni que la recuperación ya no necesitará apoyo. Significa que la adicción ya no tiene que determinar la dirección de nuestras vidas. Podemos aprender a caminar en la verdad, mantener relaciones saludables, procurar hacer las cosas bien y servir a los demás con la misma compasión que Dios nos ha mostrado.
Y mientras practicamos lo que yo llamo Paso Para Siempre (Step Forever), descubrimos que la libertad no consiste solamente en escapar de la destrucción de ayer. Consiste en continuar conociendo a Jesús, creciendo en Jesús y mostrando a Jesús mediante nuestra manera de vivir. La persona que antes llevaba dolor a su hogar puede comenzar a llevar paz. La persona que antes vivía buscando la próxima bebida o droga puede comenzar a vivir con propósito.
Hoy, la pregunta no es si Jesús vino a liberar a los cautivos. Isaías ya respondió esa pregunta. La pregunta es si estamos dispuestos a rendirnos. ¿Continuaremos defendiendo las cadenas que nos están destruyendo, o extenderemos nuestras manos hacia el Salvador que vino a romperlas? No esperes otro arresto, otra sobredosis, otra relación destruida o alguna otra pérdida devastadora. Escoge la vida. Pide ayuda. Rinde tu voluntad a Jesucristo. La puerta hacia la libertad está abierta, y no tienes que atravesarla solo.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
以基督为中心的危机应对计划
在试探威胁我们的康复生活之前,预备好我们的心与行动
对于正在从酒精或毒品成瘾中康复的人来说,一场危机可能在瞬间把平凡的一天变成危险的时刻。一场突如其来的争吵、一个令人崩溃的消息、经济上的压力,或者突然出现的强烈渴望,都可能在几秒钟之内唤醒过去的欲望。成瘾曾经教导我们用逃避、隐藏,或者寻找能够带来即时解脱的东西来应对危机。然 而,耶稣为我们提供了另一条道路。诗篇 46:1 宣告:“神是我们的避难所,是我们的力量,是我们在患难中随时的帮助。”康复教导我们,不必等到一切都崩溃时,才决定自己应该如何回应。我们今天就可以为明天可能面对的挑战做好准备。
当我们完成基督教十二步骤时,就进入了我所称的 “永远的一步”(Step Forever)。这并不是另外增加的一个编号步骤,而是我们终其一生持续实践降服、诚实、顺服,以及依靠耶稣基督的原则。“永远的一步”意味着,我们必须认识到,属灵成熟并不会使危机从生活中消失,却能够帮助我们在危机来临时作出不同的回应。我们不一定能够阻止每一次试探,但可以建立一个以基督为中心的危机应对计划,保护我们来之不易的自由。
想象一位四十岁的父亲,正在从酒精成瘾中康复。某天下午,他突然接到通知,得知自己可能失去工作。恐惧立刻抓住了他的心。他开始不断想着尚未支付的账单、家庭的责任,以及自己可能失败的后果。突然之间,停下来买酒的念头变得十分诱人。然而,他早已为危机时刻制定了应对计划。他把车停在一个安全的停车场,开始祷告,打电话给康复导师,并告诉妻子发生了什么事情。他没有选择喝酒,而是以清醒的头脑开始处理眼前的问题。
一位二十二岁、正在从阿片类药物成瘾中康复的年轻女子,收到过去认识的某个人发来的一条伤人的信息。愤怒和被拒绝的感受瞬间淹没了她。她想起过去毒品如何帮助自己麻痹这些情绪。然而,这一次,她没有回复信息,也没有联系过去一起吸毒的朋友,而是屏蔽了那个联系人,离开令她不安的环境,并打电话给康复小组中一位值得信任的女性。她的情绪仍然十分强烈,但她采取的行动保护了自己的康复生活。
箴言 22:3 教导我们:“通达人见祸藏躲。”智慧能够在危险演变成毁灭之前,就及时认出它。危机应对计划必须足够简单,使我们即使在情绪极度激动时,也能够照着执行。停下来。祷告。离开危险的环境。联系值得信任的人。远离酒精或毒品,不让自己轻易接触它们。在情绪失控时,不要作出重大的决定。这些行动并不是软弱的表现,而是证明我们已经从过去的经历中学到了智慧。
每天早晨与神安静相处的灵修时间,就是我们开始预备自己的地方。借着祷告,我们将自己的意志降服于神,并祈求圣灵引导我们的决定。背诵圣经使神的真理深藏在 我们心中,以便在恐慌或试探使思想混乱时,仍然能够想起祂的话语。诗篇 56:3 宣告:“我惧怕的时候要倚靠你。”在危机中想起的一节经文,能够打断那些告诉我们只有逃避才能解决问题的谎言。
“永远的一步”也教导我们,绝对不应该独自面对危机。加拉太书 6:2 教导我们:“你们各人的重担要互相担当,如此,就完全了基督的律法。”把值得信任的人的电话号码保存在随时可以找到的地方。提前决定,当想要喝酒或吸毒的渴望变得强烈时,你要打电话给谁。不要等到自己已经站在酒类商店门口,或者开始考虑联系毒贩时,才想起寻求帮助。趁着自己仍然能够作出健康决定的时候,就主动联系别人。
写灵修日记和进行每日道德省察(DMI),能够帮助我们认出个人的危险信号。哪些情况最容易使我感到无法承受?在我想要逃避现实之前,通常会出现哪些思想?我是否一直隐藏怨恨、忽略休息,或者把自己孤立起来?把这些模式记录下来,能够帮助我们提前准备实际的应对方法,而不是仅仅依靠良好的愿望。
一个完整的危机应对计划,也必须包括危机过去之后应该做什么。即使眼前的危险已经解除,我们仍然可能感到筋疲力尽、恐惧或者羞愧。我们需要休息、祷告、诚实的交流,有时候也需要专业辅导。如果我们已经跌倒,就必须诚实面对,并及时寻求帮助,而不是让羞愧驱使我们更加隐藏自己。神的恩典呼召我们走向恢复,而不是躲藏。
今晚,请问自己:如果明天突然出现强烈的吸毒、喝酒渴望,或者一场意想不到的危机,我是否清楚知道自己应该做什么?我会打电话给谁?我应该去哪里?我能够想起哪一段圣经?“永远的一步”意味着,在紧急情况发生之前,就提前准备好这些答案。把你的计划写下来,与支持你的人保持密切联系,并练习在压力增加时主动转向基督。不要以为昨天保持了清醒,明天就一定能够自动作出正确的决定。预备你的心,保护自己的生活环境,并持续与值得信任的人保持联系。危机可能毫无预警地出现,但靠着神的帮助,你不必毫无准备地面对它。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
