May 28
Surrendering Personal Agendas
Learning to Release Control Without Abandoning Responsibility

One of the hardest things to surrender in recovery is not always alcohol or drugs. Sometimes it is our determination to have life unfold exactly the way we want. Addiction trained us to manipulate circumstances, manage people’s reactions, and pursue whatever brought immediate relief. We became accustomed to having an agenda, even when that agenda was destroying us. Sobriety may remove the substances, but the desire to control can remain. Step Eleven takes us deeper into surrender by asking whether we truly want God’s will or simply want Him to accomplish ours. Jesus prayed, “Yet not My will, but Yours be done” (Luke 22:42). Those words reveal that surrender is not the absence of personal desires. It is the willingness to place those desires beneath the wisdom of our heavenly Father.
Consider a seventeen-year-old recovering from marijuana addiction. He wants his parents to restore his freedom immediately. He has stopped using drugs, attends recovery meetings, and believes he deserves to be trusted. When his parents refuse to let him spend the weekend with old friends, he becomes furious. His agenda is clear: he wants independence on his timetable. During his morning quiet time, he reads Proverbs 16:9: “The mind of a person plans his way, But the Lord directs his steps.” He begins to realize that rebuilding trust may require patience rather than demanding privileges. In his journal, he writes, “Lord, am I willing to change, even when other people do not change as quickly as I want?”
Personal agendas are often exposed when someone tells us no. We may appear surrendered until our plans are interrupted. Then frustration, resentment, and self-pity reveal how tightly we were holding the outcome. A forty-year-old man recovering from alcoholism might sincerely desire reconciliation with his wife. Yet when she refuses to return home immediately, he becomes angry and accuses her of being unforgiving. His desire for restoration is understandable, but his demand to control the timing is not surrender. God’s will may require him to demonstrate consistent honesty and responsibility without any guarantee of reconciliation.
David prayed, “Search me, God, and know my heart; Put me to the test and know my anxious thoughts” (Psalm 139:23). This is where our Daily Moral Inventory (DMI) becomes valuable. We examine not only what we did, but why we reacted as we did. Was I angry because someone sinned against me, or because I did not get my way? Was I helping someone out of love, or because I needed to feel important? Was I praying for God’s direction while refusing to consider an answer I did not want?
Imagine a mother whose adult son continues struggling with drug addiction. She has planned exactly how his recovery should happen, which program he should enter, and when he should begin. When he refuses, she feels defeated. Through prayer and wise counsel, she begins recognizing the difference between loving her son and attempting to control his choices. She can speak truth, offer appropriate help, establish boundaries, and continue praying. But she cannot surrender his will for him. Her responsibility is faithfulness; his decisions remain his own.
Surrender does not mean abandoning responsibility or refusing to make plans. Proverbs 16:3 says, “Commit your works to the Lord, And your plans will be established.” We still work, serve, make decisions, and fulfill commitments. The difference is that we hold our plans with open hands. We become willing to accept correction, change direction, and trust God when the outcome differs from our expectations.
Scripture memorization helps when our desire for control begins speaking louder than our faith. Remembering Jesus’ words, “Not My will, but Yours be done,” can interrupt an argument before it begins or stop us from making another desperate decision. God’s Word gives us something stronger than our immediate emotions to follow.
Tonight, before closing your journal, consider what has been troubling you most. Is it a person you cannot change, an answer you have not received, or a future you cannot control? Bring it honestly before God. Psalm 4:8 reminds us, “In peace I will both lie down and sleep, For You alone, Lord, have me dwell in safety.” We can rest because our security is not dependent upon controlling tomorrow.
Step Eleven teaches us that surrendering personal agendas does not mean we stop caring about the outcome. It means we stop allowing the outcome to become more important than our obedience to God.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Rindiendo Nuestros Planes Personales
Aprendiendo a Soltar el Control Sin Abandonar Nuestras Responsabilidades
Una de las cosas más difíciles de rendir durante la recuperación no siempre es el alcohol o las drogas. Algunas veces es nuestra determinación de que la vida se desarrolle exactamente como nosotros queremos. La adicción nos enseñó a manipular las circunstancias, controlar las reacciones de las personas y perseguir cualquier cosa que nos proporcionara alivio inmediato. Nos acostumbramos a tener nuestros propios planes, incluso cuando esos planes nos estaban destruyendo. La sobriedad puede eliminar las sustancias, pero el deseo de controlar puede permanecer. El Undécimo Paso nos lleva a una rendición más profunda al preguntarnos si realmente deseamos la voluntad de Dios o si simplemente queremos que Él cumpla la nuestra. Jesús oró: “Pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya” (Lucas 22:42). Estas palabras revelan que rendirse no significa dejar de tener deseos personales. Significa estar dispuestos a colocar esos deseos bajo la sabiduría de nuestro Padre celestial.
Considera a un joven de diecisiete años que se está recuperando de la adicción a la marihuana. Quiere que sus padres le devuelvan inmediatamente su libertad. Ha dejado de consumir drogas, asiste a reuniones de recuperación y cree que merece que vuelvan a confiar en él. Cuando sus padres no le permiten pasar el fin de semana con sus antiguos amigos, se enfurece. Su plan es evidente: quiere independencia según su propio calendario. Durante su tiempo de quietud con Dios por la mañana, lee Proverbios 16:9: “La mente del hombre planea su camino, pero el Señor dirige sus pasos”. Comienza a comprender que reconstruir la confianza puede requerir paciencia en lugar de exigir privilegios. En su diario personal escribe: “Señor, ¿estoy dispuesto a cambiar, incluso cuando otras personas no cambian tan rápidamente como yo quisiera?”.
Nuestros planes personales frecuentemente quedan al descubierto cuando alguien nos dice que no. Podemos aparentar estar rendidos hasta que nuestros planes son interrumpidos. Entonces, la frustración, el resentimiento y la autocompasión revelan cuánto nos aferrábamos al resultado. Un hombre de cuarenta años que se está recuperando del alcoholismo puede desear sinceramente reconciliarse con su esposa. Sin embargo, cuando ella se niega a regresar inmediatamente al hogar, él se enoja y la acusa de no querer perdonarlo. Su deseo de restauración es comprensible, pero su exigencia de controlar los tiempos no representa una verdadera rendición. La voluntad de Dios puede requerir que demuestre honestidad y responsabilidad constantes, sin ninguna garantía de reconciliación.
David oró: “Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes” (Salmo 139:23). Aquí es donde nuestro Inventario Moral Diario (DMI) adquiere un valor especial. No examinamos solamente lo que hicimos, sino también por qué reaccionamos de determinada manera. ¿Estaba enojado porque alguien pecó contra mí o porque no conseguí lo que quería? ¿Estaba ayudando a alguien por amor o porque necesitaba sentirme importante? ¿Estaba orando para conocer la dirección de Dios mientras me negaba a considerar una respuesta que no deseaba escuchar?
Imagina a una madre cuyo hijo adulto continúa luchando contra la adicción a las drogas. Ella ha planeado exactamente cómo debería desarrollarse su recuperación, a qué programa debería ingresar y cuándo debería comenzar. Cuando él se niega, ella se siente derrotada. Mediante la oración y los consejos sabios, comienza a reconocer la diferencia entre amar a su hijo e intentar controlar sus decisiones. Puede hablarle con la verdad, ofrecerle ayuda apropiada, establecer límites y continuar orando. Pero no puede rendir la voluntad de su hijo en lugar de él. Su responsabilidad es permanecer fiel; las decisiones de su hijo siguen siendo responsabilidad de él.
Rendirse no significa abandonar nuestras responsabilidades ni negarnos a hacer planes. Proverbios 16:3 dice: “Encomienda tus obras al Señor, y tus propósitos se afianzarán”. Seguimos trabajando, sirviendo, tomando decisiones y cumpliendo nuestros compromisos. La diferencia es que ahora sostenemos nuestros planes con las manos abiertas. Estamos dispuestos a aceptar corrección, cambiar de dirección y confiar en Dios cuando el resultado es diferente de nuestras expectativas.
La memorización de las Escrituras nos ayuda cuando nuestro deseo de controlar comienza a hablar más fuerte que nuestra fe. Recordar las palabras de Jesús: “No se haga Mi voluntad, sino la Tuya”, puede detener una discusión antes de que comience o impedir que tomemos otra decisión desesperada. La Palabra de Dios nos proporciona algo más firme que nuestras emociones inmediatas para seguir.
Esta noche, antes de cerrar tu diario personal, considera qué es lo que más te ha estado preocupando. ¿Es una persona a la que no puedes cambiar, una respuesta que todavía no has recibido o un futuro que no puedes controlar? Preséntalo honestamente delante de Dios. El Salmo 4:8 nos recuerda: “En paz me acostaré y así también dormiré, porque solo Tú, Señor, me haces habitar seguro”. Podemos descansar porque nuestra seguridad no depende de controlar lo que sucederá mañana.
El Undécimo Paso nos enseña que rendir nuestros planes personales no significa que dejemos de preocuparnos por los resultados. Significa que dejamos de permitir que los resultados sean más importantes que nuestra obediencia a Dios.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
放下个人的计划与打算
学习放下控制,却不放弃自己的责任
在康复过程中,最难放下的东西,有时候并不是酒精或毒品,而是我们坚持要让生活完全按照自己意愿发展的决心。成瘾曾经教导我们操纵环境、控制别人的反应,并追求任何能够带来即时解脱的东西。我们习惯了按照自己的计划行事,即使那些计划正在一步步毁掉我们的生命。戒酒、戒毒可以使我们远离成瘾物质,但控制一切的欲望仍然可能留在心里。第十一步带领我们进入更深层次的降服,让我们认真思考:我们真正渴望的是神的旨意,还是只希望神帮助我们实现自己的意愿?耶稣祷告说:“然而,不要成就我的意思,只要成就你的意思。”(路加福音 22:42)这句话告诉我们,降服并不意味着我们不再拥有个人的愿望,而是愿意把这些愿望放在天父的智慧和带领之下。
想象一位十七岁的年轻人,正在从大麻成瘾中康复。他希望父母立刻恢复他的自由。他已经停止吸毒,也参加康复聚会,因此认为自己理应重新得到父母的信任。然而,当父母不允许他周末与以前的朋友出去玩时,他变得非常愤怒。他心中的计划十分明确:他希望按照自己的时间表重新获得独立。在早晨与神安静相处的灵修时间里,他读到箴言 16:9:“人心筹算自己的道路;惟耶和华指引他的脚步。”他开始明白,重新建立信任可能需要耐心,而不是不断要求恢复自己的特权。他在灵修日记中写道:“主啊,即使别人没有按照我希望的速度改变,我是否仍然愿意改变自己?”
当别人对我们说“不”的时候,我们内心真正坚持的计划往往就会显露出来。在自己的安排没有受到干扰之前,我们可能看起来已经完全降服。然而,一旦计划被打乱,挫折感、怨恨和自怜就会暴露出我们对结果抓得有多紧。一位四十岁、正在从酒精成瘾中康复的男子,可能真诚地希望与妻子和好。然而,当妻子不愿意立刻搬回家时,他就变得愤怒,并指责她不肯饶恕自己。他渴望婚姻得到恢复是可以理解的,但要求自己控制恢复的时间,却不是真正的降服。神的旨意可能要求他持续表现出诚实和负责任的行为,即使没有任何保证能够立即恢复婚姻关系。
大卫祷告说:“神啊,求你鉴察我,知道我的心思,试炼我,知道我的意念。”(诗篇 139:23)这正是每日道德省察(DMI)特别宝贵的地方。我们不只是检查自己做了什么,也要认真思想自己为什么会作出那样的反应。我生气,是因为别人真的得罪了我,还是因为事情没有按照我的意思发展?我帮助别人,是出于爱心,还是因为我需要感受到自己的重要性?我是否一面祷告寻求神的引导,一面却拒绝考虑那些我不愿意接受的答案?
想象一位母亲,她的成年儿子仍然在与毒瘾挣扎。她已经为儿子的康复制定了完整的计划,包括他应该参加哪个康复项目,以及应该什么时候开始。然而,当儿子拒绝配合时,她感到彻底失败。通过祷告和寻求有智慧的劝导,她开始认识到,爱自己的儿子与试图控制他的决定,是两件不同的事情。她可以诚实地告诉儿子真理,提供适当的帮助,设立必要的界限,并继续为他祷告。但是,她不能代替儿子降服他的意志。她的责任是忠心地做自己应该做的事情,而儿子所作的决定,仍然是他自己的责任。
降服并不意味着放弃责任,也不意味着我们不应该制定计划。箴言 16:3 说:“你所做的,要交托耶和华,你所谋的,就必成立。”我们仍然需要工作、服侍、作出决定,并履行自己的承诺。不同的是,现在我们学习用敞开的双手持守自己的计划。我们愿意接受纠正,愿意改变方向,也愿意在事情的发展与自己原先的期待不同时,继续信靠神。
背诵圣经能够帮助我们面对那种比信心更加强烈的控制欲。当我们想起耶稣所说的“不要成就我的意思,只要成就你的意思”时,这句话可能帮助我们在争吵发生之前停下来,或者阻止我们再次作出绝望而冲动的决定。神的话语为我们提供了一个比眼前情绪更加坚定可靠的 引导。
今天晚上,在合上灵修日记之前,认真思想最近最让你困扰的事情。是一个你无法改变的人吗?是一个迟迟没有得到回应的祷告吗?还是一个你无法掌控的未来?诚实地把这些事情带到神面前。诗篇 4:8 提醒我们:“我必安然躺下睡觉,因为独有你耶和华使我安然居住。”我们能够安然休息,因为我们的安全感并不取决于自己是否能够控制明天所发生的一切。
第十一步教导我们,放下个人的计划与打算,并不意味着我们不再关心事情的结果,而是意味着我们不再允许结果变得比顺服神更加重要。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
