May 29
Strength Through Communion
Discovering That Lasting Strength Comes From Staying Connected to God

One of the greatest lies addiction teaches us is that we must somehow become strong enough to overcome everything ourselves. We promise to quit drinking, swear we will never use drugs again, and convince ourselves that this time our determination will be enough. Yet many of us discovered that willpower could carry us only so far. We became exhausted trying to fight battles we were never meant to face alone. Step Eleven introduces a different understanding of strength. It is not simply about becoming tougher, more disciplined, or emotionally stronger. It is about developing communion with the One who supplies what we cannot produce ourselves. Isaiah 40:31 declares, “Yet those who wait for the Lord Will gain new strength.” Notice that strength is received through dependence upon God, not manufactured through human determination.
Consider a seventeen-year-old recovering from marijuana addiction. He has been doing well for several months, but recently his friends have begun inviting him back into familiar situations. He tells himself that he can handle the pressure because he is stronger now. Yet every evening he finds himself thinking about getting high. During his morning quiet time, he reads Jesus’ words: “Apart from Me you can do nothing” (John 15:5). He realizes that his confidence has slowly shifted from depending upon God to depending upon himself. That morning he writes in his journal, “Lord, I have been trying to prove how strong I am instead of admitting how much I need You.”
Communion with God means remaining connected to Him throughout our daily lives. Jesus said, “Remain in Me, and I in you” (John 15:4). We cannot expect a healthy relationship with God if we only approach Him when everything begins falling apart. Our morning quiet time is not simply another assignment to complete. It is an opportunity to pray honestly, read Scripture attentively, and allow the Holy Spirit to help us understand what God is teaching us. We slow down, reflect, listen, and record those lessons in our journals. Strength begins growing as our relationship with God deepens.
A forty-eight-year-old father recovering from alcoholism may be working long hours while trying to rebuild his family. He attends meetings, pays his bills, and fulfills his responsibilities, but inside he feels overwhelmed. He believes admitting exhaustion would make him appear weak. Eventually, his Daily Moral Inventory (DMI) reveals irritability, resentment, and increasing isolation. Instead of pretending everything is fine, he brings those struggles before God. First Peter 5:7 tells us to cast our anxiety upon Him, “because He cares about you.” The man’s circumstances may not immediately change, but he no longer needs to pretend he can carry everything alone.
We must understand that communion is more than asking God to remove our problems. It is learning to remain close to Him while facing them. Sometimes God changes our circumstances. Other times He strengthens us to walk faithfully through circumstances that remain difficult. The Lord told Paul, “My grace is sufficient for you, for power is perfected in weakness” (2 Corinthians 12:9). Weakness does not disqualify us from receiving God’s strength. Recognizing our weakness often becomes the very reason we begin depending upon Him.
Imagine a mother whose adult daughter continues struggling with drug addiction. She lies awake worrying about another overdose, another arrest, or another broken promise. She cannot control her daughter’s choices, and the uncertainty leaves her emotionally exhausted. Through prayer, Scripture, and fellowship with other believers, she begins learning to entrust her daughter to God while maintaining loving boundaries. Communion does not remove her concern, but it gives her a place to bring burdens she cannot carry alone.
Scripture memorization also strengthens our daily connection with God. When temptation, fear, or discouragement returns, His Word reminds us where our strength comes from. Psalm 27:1 declares, “The Lord is my light and my salvation; Whom should I fear?” These truths become anchors when emotions are unstable and circumstances remain uncertain.
Communion also continues beyond our morning quiet time. We can speak with God while driving to work, preparing dinner, sitting in a classroom, or facing an unexpected temptation. We can pause, remember His Word, and ask the Holy Spirit to guide our next response. The relationship does not end when we close our Bibles.
Tomorrow morning, come before God without pretending to be stronger than you are. Bring your Bible and journal, but also bring your exhaustion, fears, and unanswered questions. Ask Him to strengthen you through His presence, and remain willing to receive His guidance.
Step Eleven teaches us that lasting strength does not come from proving we can stand alone. It comes from learning to remain connected to the God who never intended us to walk alone.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Fortaleza a Través de la Comunión con Dios
Descubriendo Que la Fortaleza Duradera Proviene de Permanecer Conectados con Dios
Una de las mayores mentiras que nos enseña la adicción es que, de alguna manera, debemos llegar a ser lo suficientemente fuertes para vencerlo todo por nosotros mismos. Prometemos dejar de beber, juramos que nunca volveremos a consumir drogas y nos convencemos de que esta vez nuestra determinación será suficiente. Sin embargo, muchos descubrimos que nuestra fuerza de voluntad solamente podía llevarnos hasta cierto punto. Terminamos agotados intentando luchar batallas que nunca estuvimos destinados a enfrentar solos. El Undécimo Paso nos presenta una comprensión diferente de la fortaleza. No se trata simplemente de volvernos más resistentes, más disciplinados o emocionalmente más fuertes. Se trata de desarrollar comunión con Aquel que nos proporciona lo que no podemos producir por nosotros mismos. Isaías 40:31 declara: “Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas”. Observa que la fortaleza se recibe mediante nuestra dependencia de Dios, no se fabrica mediante la determinación humana.
Considera a un joven de diecisiete años que se está recuperando de la adicción a la marihuana. Ha progresado bien durante varios meses, pero recientemente sus amigos han comenzado a invitarlo nuevamente a situaciones que le resultan familiares. Se dice a sí mismo que puede manejar la presión porque ahora es más fuerte. Sin embargo, cada noche se encuentra pensando en volver a drogarse. Durante su tiempo de quietud con Dios por la mañana, lee las palabras de Jesús: “Porque separados de Mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). Se da cuenta de que su confianza ha pasado lentamente de depender de Dios a depender de sí mismo. Esa mañana escribe en su diario personal: “Señor, he estado tratando de demostrar lo fuerte que soy, en lugar de reconocer cuánto te necesito”.
La comunión con Dios significa permanecer conectados con Él a lo largo de nuestra vida diaria. Jesús dijo: “Permaneced en Mí, y Yo en vosotros” (Juan 15:4). No podemos esperar tener una relación saludable con Dios si solamente nos acercamos a Él cuando todo comienza a derrumbarse. Nuestro tiempo de quietud con Dios por la mañana no es simplemente otra tarea que debemos completar. Es una oportunidad para orar honestamente, leer las Escrituras con atención y permitir que el Espíritu Santo nos ayude a comprender lo que Dios nos está enseñando. Disminuimos el ritmo, reflexionamos, escuchamos y registramos esas enseñanzas en nuestros diarios personales. Nuestra fortaleza comienza a crecer a medida que nuestra relación con Dios se profundiza.
Un padre de cuarenta y ocho años que se está recuperando del alcoholismo puede estar trabajando largas jornadas mientras intenta reconstruir su familia. Asiste a reuniones, paga sus cuentas y cumple con sus responsabilidades, pero por dentro se siente abrumado. Cree que admitir su agotamiento lo haría parecer débil. Finalmente, su Inventario Moral Diario (DMI) revela irritabilidad, resentimiento y un aislamiento cada vez mayor. En lugar de fingir que todo está bien, presenta esas luchas delante de Dios. Primera de Pedro 5:7 nos dice que echemos toda nuestra ansiedad sobre Él, “porque Él tiene cuidado de vosotros”. Las circunstancias de este hombre quizás no cambien inmediatamente, pero ya no necesita fingir que puede cargar con todo por sí solo.
Debemos comprender que la comunión es mucho más que pedirle a Dios que elimine nuestros problemas. Es aprender a permanecer cerca de Él mientras los enfrentamos. Algunas veces Dios cambia nuestras circunstancias. Otras veces nos fortalece para caminar fielmente a través de situaciones que continúan siendo difíciles. El Señor le dijo a Pablo: “Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). La debilidad no nos descalifica para recibir la fortaleza de Dios. Reconocer nuestra debilidad muchas veces se convierte precisamente en la razón por la que comenzamos a depender de Él.
Imagina a una madre cuya hija adulta continúa luchando contra la adicción a las drogas. Pasa las noches despierta, preocupada por otra sobredosis, otro arresto u otra promesa incumplida. No puede controlar las decisiones de su hija, y la incertidumbre la deja emocionalmente agotada. Mediante la oración, las Escrituras y la comunión con otros creyentes, comienza a aprender a confiarle su hija a Dios mientras mantiene límites saludables y amorosos. La comunión no elimina su preocupación, pero le proporciona un lugar donde presentar las cargas que no puede llevar sola.
La memorización de las Escrituras también fortalece nuestra conexión diaria con Dios. Cuando regresan la tentación, el temor o el desánimo, Su Palabra nos recuerda de dónde proviene nuestra fortaleza. El Salmo 27:1 declara: “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?”. Estas verdades se convierten en anclas cuando nuestras emociones son inestables y las circunstancias permanecen inciertas.
La comunión también continúa más allá de nuestro tiempo de quietud con Dios por la mañana. Podemos hablar con Dios mientras conducimos al trabajo, preparamos la cena, estamos sentados en un salón de clases o enfrentamos una tentación inesperada. Podemos detenernos, recordar Su Palabra y pedirle al Espíritu Santo que guíe nuestra siguiente respuesta. La relación no termina cuando cerramos nuestras Biblias.
Mañana por la mañana, preséntate delante de Dios sin fingir que eres más fuerte de lo que realmente eres. Lleva tu Biblia y tu diario personal, pero también lleva tu agotamiento, tus temores y tus preguntas sin respuesta. Pídele que te fortalezca mediante Su presencia y permanece dispuesto a recibir Su dirección.
El Undécimo Paso nos enseña que la fortaleza duradera no proviene de demostrar que podemos mantenernos firmes por nosotros mismos. Proviene de aprender a permanecer conectados con el Dios que nunca quiso que camináramos solos.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
从与神的交通中获得力量
认识到持久的力量来自与神保持亲密的关系
成瘾教给我们的最大谎言之一,就是让我们相信,必须依靠自己变得足够坚强,才能战胜生活中的一切困难。我们承诺戒酒,发誓再也不吸毒,并说服自己,这一次只要有足够的决心,就一定能够成功。然而,我们许多人最终发现,单靠自己的意志力只能坚持一段时间。我们精疲力竭地试图独自面对那些原本就不应该独自承担的争战。第十一步带领我们重新认识真正的力量。它不只是让我们变得更加坚强、更有纪律,或者在情绪上更加稳定,而是让我们学习与那位能够供应我们所缺乏力量的神建立亲密的交通。以赛亚书 40:31 宣告:“但那等候耶和华的必重新得力。”请注意,真正的力量来自对神的依靠,而不是靠人的决心制造出来的。
想象一位十七岁的年轻人,正在从大麻成瘾中康复。过去几个月,他一直表现得很好,但最近,以前的朋友又开始邀请他参加那些熟悉的聚会。他告诉自己,现在已经比以前坚强,完全能够承受这些压力。然而,每天晚上,他都会发现自己再次想到吸毒。在早晨与神安静相处的灵修时间里,他读到耶稣的话:“因为离了我,你们就不能做什么。”(约翰福音 15:5)他开始意识到,自己的信心已经慢慢从依靠神转向依靠自己。那天早晨,他在灵修日记中写道:“主啊,我一直试图证明自己有多么坚强,却没有承认自己是多么需要你。”
与神交通,意味着在每天的生活中持续与祂保持亲密的关系。耶稣说:“你们要常在我里面,我 也常在你们里面。”(约翰福音 15:4)如果我们只在生活开始崩溃时才来到神面前,就不能期待自己与祂建立健康而亲密的关系。每天早晨与神安静相处的灵修时间,并不只是另一项必须完成的任务,而是一个机会,让我们能够诚实地祷告、认真阅读圣经,并让圣灵帮助我们明白神正在教导我们的功课。我们放慢脚步,安静思想,专心聆听,并把这些领悟记录在灵修日记中。随着我们与神的关系不断加深,内心的力量也开始逐渐增长。
一位四十八岁、正在从酒精成瘾中康复的父亲,可能每天长时间工作,同时努力重建自己的家庭。他参加康复聚会,支付账单,履行自己的责任,但内心却感到不堪重负。他认为,如果承认自己已经精疲力竭,别人就会觉得他软弱。最终,他的每日道德省察(DMI)揭露出,他越来越容易烦躁,心中充满怨恨,也逐渐远离别人。他不再假装一切都很好,而是把这些挣扎带到神面前。彼得前书 5:7 告诉我们:“你们要将一切的忧虑卸给神,因为他顾念你们。”这位父亲的处境可能不会立即改变,但他不再需要假装自己能够独自承担所有重担。
我们必须明白,与神交通不仅仅是求祂除去我们的问题,而是学习在面对问题时仍然与祂保持亲近。有时候,神会改变我们的环境;另一些时候,祂会赐给我们力量,使我们能够忠心地走过那些仍然困难的处境。主对保罗说:“我的恩典够你用的,因为我的能力是在人的软弱上显得完全。”(哥林多后书 12:9)软弱并不会使我们失去领受神力量的资格。事实上,承认自己的软弱,往往正是我们开始真正依靠祂的原因。
想象一位母亲,她的成年女儿仍然在与毒瘾挣扎。她常常整夜无法入睡,担心女儿再次吸毒过量、再次被逮捕,或者再次违背承诺。她无法控制女儿的决定,而这种不确定性使她在情绪上精疲力竭。通过祷告、阅读圣经,以及与其他信徒的团契交通,她开始学习把女儿交托给神,同时继续保持充满爱心的健康界限。与神交通并不会使她完全不再担忧,但却给了她一个可以卸下那些无法独自承担之重担的地方。
背诵圣经也能够加强我们每天与神的联系。当试探、恐惧或灰心再次出现时,神的话语会提醒我们,真正的力量来自哪里。诗篇 27:1 宣告:“耶和华是我的亮光,是我的拯救,我还怕谁呢?”当我们的情绪不稳定、生活环境仍然充满不确定性时,这些真理就成为我们生命中的锚,使我们能够站立得稳。
与神的交通也不会在早晨灵修结束时停止。我们可以在开车上班时、准备晚餐时、坐在教室里,或者面对突如其来的试探时与神交谈。我们可以停下来,回想祂的话语,并求圣灵引导我们下一步应该如何回应。当我们合上圣经时,我们与神的关系并没有结束。
明天早晨,来到神面前时,不要假装自己比实际情况更加坚强。带上你的圣经和灵修日记,同时也把你的疲惫、恐惧,以及那些尚未得到答案的问题带到祂面前。求神通过祂的同在赐给你力量,并愿意接受祂的引导。
第十一步教导我们,持久的力量并不是来自证明自己能够独自站立,而是来自学习与神保持亲密的关系,因为祂从来没有打算让我们独自走过人生的道路。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
