May 14
Staying Teachable
Keeping a Humble Heart Open to God’s Correction

One of the most dangerous statements in recovery is, “Nobody needs to tell me anything.” Addiction taught many of us to hear correction as criticism and concern as control. We argued with parents, dismissed counselors, and avoided anyone who challenged our excuses. Even after the alcohol and drugs are gone, that defensive attitude can remain. Step Ten calls us to a different posture: a willingness to keep learning. “The way of a fool is right in his own eyes, But a wise man is he who listens to counsel” (Proverbs 12:15). Staying teachable means caring more about becoming healthy than appearing to have everything under control.
Consider a seventeen-year-old who has returned home after treatment. His father notices that he has stopped attending recovery meetings and spends most evenings alone with his phone. When Dad asks about it, the young man snaps, “You never trust me!” He may be telling the truth about not using drugs, yet his anger prevents him from hearing a legitimate concern. Later, during his Daily Moral Inventory (DMI), he writes, “I felt accused, so I attacked.” That sentence is a beginning. He can return to his father and say, “I didn’t like how you asked, but you were right that I’ve been pulling away.” Neither person has to be perfect for an honest conversation to help.
Scripture tells us, “Clothe yourselves with humility toward one another, because God is opposed to the proud, but He gives grace to the humble” (1 Peter 5:5). Humility is not letting everyone control our decisions. It is being willing to consider that someone else may see a danger we have missed. A mentor might question a friendship. A parent might notice a change in our sleep. A counselor might challenge the way we explain away resentment. Instead of immediately defending ourselves, we can ask, “Is there something here God wants me to hear?”
Our quiet time with God prepares us for that question. When we read Scripture, pray, and journal, we are not collecting proof that we are spiritual. We are making room for truth to correct us. Hebrews 3:15 warns, “Today if you hear His voice, Do not harden your hearts.” Sometimes God’s correction arrives through a verse we have memorized. Sometimes it comes through a difficult but loving conversation. We need discernment, because not every opinion is wise, but we also need the courage to listen before deciding.
Teachability becomes especially important when recovery begins to feel stable. A young adult may graduate from a program, find work, and rebuild trust, then quietly decide that meetings, mentors, and daily inventory are no longer necessary. Paul said, “Not that I have already grasped it all or have already become perfect, but I press on” (Philippians 3:12). Progress is worth celebrating, but it is not a reason to stop growing. Step Ten keeps us willing to examine our attitudes even when life looks better on the outside.
Tonight, let your DMI ask more than, “Did I do anything wrong?” Ask, “How did I respond when someone corrected me? Did I listen, interrupt, blame, or shut down? What might I need to reconsider?” Write one honest answer. If you owe an apology, make it. If the advice was unfair, you can still respond respectfully and seek wise counsel. Teachability is not surrendering your judgment; it is refusing to let pride make every decision for you.
God does not abandon us because there is more to learn. Scripture assures us that “He who began a good work in you will perfect it until the day of Christ Jesus” (Philippians 1:6). We can rest tonight without pretending to be finished. The same Lord who brought us out of destructive habits continues to shape how we speak, listen, choose friends, and respond to truth. A teachable heart is not a weak heart. It is a heart that trusts God enough to keep changing.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Manteniendo un Corazón Dispuesto a Aprender
Manteniendo un Corazón Humilde y Abierto a la Corrección de Dios
Una de las declaraciones más peligrosas en la recuperación es: “Nadie tiene que decirme nada”. La adicción nos enseñó a interpretar la corrección como crítica y la preocupación como una forma de control. Discutíamos con nuestros padres, rechazábamos los consejos de los profesionales y evitábamos a cualquiera que cuestionara nuestras excusas. Incluso después de dejar el alcohol y las drogas, esa actitud defensiva puede permanecer. El Décimo Paso nos llama a adoptar una postura diferente: estar dispuestos a seguir aprendiendo. “El camino del necio es recto a sus propios ojos, mas el que escucha consejos es sabio” (Proverbios 12:15). Mantener un corazón dispuesto a aprender significa preocuparnos más por recuperar nuestra salud que por aparentar que tenemos todo bajo control.
Considera a un joven de diecisiete años que ha regresado a casa después de recibir tratamiento. Su padre observa que ha dejado de asistir a las reuniones de recuperación y que pasa la mayoría de las noches aislado con su teléfono. Cuando su padre le pregunta al respecto, el joven responde bruscamente: “¡Tú nunca confías en mí!”. Puede estar diciendo la verdad cuando afirma que no está consumiendo drogas, pero su enojo le impide escuchar una preocupación legítima. Más tarde, durante su Inventario Moral Diario (DMI), escribe: “Me sentí acusado, así que respondí atacando”. Esa frase es un comienzo. Puede regresar a hablar con su padre y decirle: “No me gustó la manera en que me preguntaste, pero tenías razón en que me he estado alejando de los demás”. Ninguno de los dos tiene que ser perfecto para que una conversación honesta produzca algo bueno.
Las Escrituras nos dicen: “Revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes” (1 Pedro 5:5). La humildad no significa permitir que todos controlen nuestras decisiones. Significa estar dispuestos a considerar que otra persona puede reconocer un peligro que nosotros no hemos visto. Un mentor podría cuestionar una amistad. Un padre o una madre podría notar cambios en nuestros hábitos de sueño. Un consejero podría confrontar la manera en que justificamos nuestro resentimiento. En lugar de defendernos inmediatamente, podemos preguntarnos: “¿Habrá algo aquí que Dios quiere que escuche?”.
Nuestro tiempo de quietud con Dios nos prepara para hacernos esa pregunta. Cuando leemos las Escrituras, oramos y escribimos en nuestro diario personal, no estamos reuniendo pruebas para demostrar que somos espirituales. Estamos abriendo espacio para que la verdad nos corrija. Hebreos 3:15 advierte: “Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”. Algunas veces, la corrección de Dios llega mediante un versículo que hemos memorizado. Otras veces, llega a través de una conversación difícil, pero motivada por el amor. Necesitamos discernimiento, porque no todas las opiniones son sabias, pero también necesitamos el valor de escuchar antes de tomar una decisión.
Mantenernos dispuestos a aprender se vuelve especialmente importante cuando nuestra recuperación comienza a sentirse estable. Un joven adulto puede graduarse de un programa, conseguir trabajo y reconstruir la confianza de su familia, para después decidir silenciosamente que las reuniones, los mentores y el inventario diario ya no son necesarios. Pablo dijo: “No que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante” (Filipenses 3:12). Vale la pena celebrar el progreso, pero no es una razón para dejar de crecer. El Décimo Paso nos mantiene dispuestos a examinar nuestras actitudes, incluso cuando nuestra vida parece estar mejorando por fuera.
Esta noche, permite que tu Inventario Moral Diario vaya más allá de preguntarte: “¿Hice algo malo hoy?”. Pregúntate también: “¿Cómo respondí cuando alguien me corrigió? ¿Escuché, interrumpí, culpé a otros o me cerré emocionalmente? ¿Qué necesito reconsiderar?”. Escribe una respuesta honesta. Si debes una disculpa, ofrécela. Si el consejo fue injusto, todavía puedes responder con respeto y buscar orientación sabia. Estar dispuesto a aprender no significa renunciar a tu propio criterio; significa negarte a permitir que el orgullo tome todas tus decisiones.
Dios no nos abandona porque todavía tengamos mucho que aprender. Las Escrituras nos aseguran que “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6). Podemos descansar esta noche sin fingir que ya hemos terminado de crecer. El mismo Señor que nos sacó de los hábitos destructivos continúa formando nuestra manera de hablar, escuchar, escoger amistades y responder a la verdad.
Un corazón dispuesto a aprender no es un corazón débil. Es un corazón que confía lo suficiente en Dios como para seguir cambiando.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
保持一颗愿意受教的心
以谦卑的心持续敞开自己,接受神的纠正
在康复过程中,最危险的一句话可能就是:“没有人需要告诉我该怎么做。”成瘾曾经使我们把纠正看作批评,把关心看作控制。我们与父母争辩,拒绝辅导员的建议,并且躲避任何挑战我们借口的人。即使我们已经停止饮酒和吸毒,这种防御性的态度仍然可能留在心中。第十步呼召我们采取一种不同的态度:始终愿意继续学习。圣经说:“愚妄人所行的,在自己眼中看为正直;惟智慧人肯听人的劝教。”(箴言 12:15)保持一颗愿意受教的心,意味着我们更在乎自己是否真正得到恢复,而不是让别人以为我们已经掌控了一切。
想象一个十七岁的年轻人,在完成戒瘾治疗后回到家中。他的父亲发现,他已经不再参加康复聚会,而且大多数晚上都独自待着玩手机。当父亲询问这件事时,他立刻生气地回答:“你从来都不相信我!”他可能确实没有再次吸毒,但他的愤怒使他无法听进父亲合理的关心。后来,在进行每日道德省察(DMI)时,他写下一句话:“我觉得自己受到了指责,所以我用攻击来回应。”这句话就是改变的开始。他可以重新找到父亲,说:“我不喜欢你问我的方式, 但你说得对,我最近确实一直在疏远别人。”双方都不需要完美,一次诚实的交谈仍然能够带来帮助。
圣经教导我们:“你们众人也都要以谦卑束腰,彼此顺服;因为神阻挡骄傲的人,赐恩给谦卑的人。”(彼得前书 5:5)谦卑并不意味着允许每个人控制我们的决定,而是愿意考虑,别人可能看见了我们尚未察觉的危险。导师可能会提醒我们注意某段友谊,父母可能发现我们的睡眠习惯发生了变化,辅导员也可能指出我们如何不断为自己的怨恨寻找理由。与其立即为自己辩护,我们可以先问:“这里是否有神希望我听见的提醒?”
每天与神安静相处的灵修时间,能够帮助我们预备好自己的心,认真面对这个问题。当我们阅读圣经、祷告并写灵修日记时,并不是为了收集证据,证明自己有多么属灵,而是为神的真理留下空间,使祂能够纠正我们。希伯来书 3:15 警告说:“你们今日若听他的话,就不可硬着心。”有时候,神的纠正会借着我们已经背诵的一节经文临到;有时候,则会透过一次虽然令人不舒服、却出于爱心的谈话临到。我们需要分辨力,因为不是每个人的意见都有智慧,但我们也需要勇气,在作出判断之前先认真倾听。
当康复生活开始稳定时,保持愿意受教的心就变得格外重要。一个年轻人可能已经完成康复课程、找到工作,并重新赢得家人的信任,却渐渐认为自己不再需要康复聚会、导师的帮助或每日道德省察。保罗说:“这不是说我已经得着了,已经完全了;我乃是竭力追求。”(腓立比书 3:12)进步值得庆祝,但进步并不是停止成长的理由。第十步帮助我们保持愿意省察自己态度的心,即使外在生活看起来已经改善了许多。
今晚,让你的每日道德省察不只是问:“我今天有没有做错什么?”还要问:“当别人纠正我时,我是怎样回应的?我有没有认真倾听?有没有打断别人、责怪别人,或者把自己的心完全封闭起来?有哪些事情是我需要重新考虑的?”把一个诚实的答案写下来。如果你欠别人一个道歉,就主动道歉。如果别人给你的建议并不公平,你仍然可以用尊重的态度回应,并寻求有智慧的意见。愿意受教并不意味着放弃自己的判断力,而是拒绝让骄傲替自己作出所有决定。
神不会因为我们还有许多功课需要学习,就离弃我们。圣经向我们保证:“那在你们心里动了善工的,必成全这工,直到耶稣基督的日子。”(腓立比 书 1:6)今晚,我们可以安心休息,而不必假装自己已经完全成熟。那位曾经带领我们脱离破坏性习惯的主,仍然在塑造我们说话的方式、倾听的态度、选择朋友的智慧,以及回应真理的心。
一颗愿意受教的心,并不是软弱的心,而是一颗足够信靠神、愿意让祂继续改变自己的心。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
