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June 3

Resting in God’s Care

Learning to Lay Down Our Burdens and Trust the One Who Never Sleeps

For many of us, addiction stole more than our health, relationships, and peace of mind. It stole our ability to rest. We spent nights worrying about money, hiding our drinking or drug use, replaying arguments, or wondering how we would survive another day. Sometimes we used substances to fall asleep, only to awaken with greater anxiety and shame. Even after entering recovery, our bodies may be free from alcohol and drugs while our minds remain imprisoned by fear and the need to control everything. As we conclude Step Eleven, we discover something beautiful: prayer is not only how we communicate with God. It is also how we learn to rest in His care. Psalm 4:8 declares, “In peace I will both lie down and sleep, For You alone, Lord, have me dwell in safety.” We can close our eyes because our heavenly Father never closes His.

Consider a seventeen-year-old recovering from marijuana addiction. He has been sober for several months, but his parents still question where he goes and whom he spends time with. At night, he lies awake feeling frustrated that they do not trust him. He rehearses arguments, imagines proving them wrong, and becomes increasingly resentful. During his evening Daily Moral Inventory (DMI), he recognizes that his greatest struggle is no longer simply avoiding marijuana. It is accepting that rebuilding trust takes time. He writes in his journal, “Lord, help me be faithful tomorrow without demanding that everyone forget yesterday.” That night, he begins learning to release what he cannot control.


Resting in God’s care does not mean avoiding responsibility. We still need to make amends, fulfill commitments, seek employment, attend recovery meetings, and correct unhealthy behavior. But there comes a time when we must stop working and trust God with what remains unfinished. Psalm 127:2 reminds us, “For He gives to His beloved sleep.” God never intended us to carry tomorrow’s responsibilities through every hour of tonight.


A forty-five-year-old father recovering from alcoholism may spend his days working hard to restore financial stability. He has bills to pay, relationships to repair, and children who still remember his broken promises. Although he has changed his behavior, he struggles to forgive himself. Every evening becomes another opportunity to review his failures. Yet his morning quiet time has been teaching him that conviction leads us toward repentance and change, while endless self-condemnation keeps us trapped in yesterday. He must take responsibility for his past without allowing it to become his permanent identity.


Jesus offers an invitation that reaches directly into this exhaustion: “Come to Me, all who are weary and burdened, and I will give you rest” (Matthew 11:28). Notice that He does not tell us to become strong enough to deserve rest. He invites us to come to Him while we are weary. Through prayer, Scripture, and honest reflection, we learn to bring our burdens into His presence rather than hiding behind another appearance of strength.


Imagine a mother whose adult son continues struggling with drug addiction. She lies awake listening for the telephone, fearing another overdose or arrest. She has offered help, established boundaries, and prayed countless prayers, yet her son’s choices remain beyond her control. First Peter 5:7 tells us to cast our anxiety upon God, “because He cares about you.” This does not mean she stops loving her son or ignores a genuine emergency. It means she can care deeply without believing that constant worry will keep him safe. She can entrust him to God while remaining faithful to her own responsibilities.


Scripture memorization becomes especially valuable when our thoughts refuse to settle. Remembering Psalm 4:8 can redirect our attention from imagined disasters toward God’s faithfulness. We can open our journals, acknowledge what needs correction, thank God for His mercy, and release the remaining concerns through prayer. Then we can put the journal away. A Daily Moral Inventory is meant to help us grow, not become another opportunity to punish ourselves.


Rest is also preparation for tomorrow’s obedience. Jesus told His disciples, “Come away by yourselves to a secluded place and rest a little while” (Mark 6:31). Even faithful service requires renewal. Exhaustion can make temptation louder, patience weaker, and ordinary difficulties appear impossible. Learning to rest is part of learning to live responsibly in recovery.


Tonight, as we bring Step Eleven to a close, remember what this journey has taught us. We have learned to seek God through prayer, listen through His Word, examine our hearts, recognize His guidance, and surrender our own agendas. Now we must learn to trust Him enough to rest.


Step Eleven does not end when we finish praying. Its lessons continue when we close our eyes, release tomorrow into God’s hands, and trust that the One who has guided us through today will remain faithful through the night.


By His Grace to His servant Scott

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Jun 3

Resting in God’s Care

Learning to Lay Down Our Burdens and Trust the One Who Never Sleeps

Descansando Bajo el Cuidado de Dios

Aprendiendo a Soltar Nuestras Cargas y Confiar en Aquel que Nunca Duerme

Para muchos de nosotros, la adicción nos robó mucho más que nuestra salud, nuestras relaciones y nuestra tranquilidad. También nos robó la capacidad de descansar. Pasábamos las noches preocupados por el dinero, escondiendo nuestro consumo de alcohol o drogas, repasando discusiones o preguntándonos cómo sobreviviríamos otro día. Algunas veces utilizábamos sustancias para poder dormir, solamente para despertar con mayor ansiedad y vergüenza. Incluso después de comenzar la recuperación, nuestros cuerpos pueden estar libres del alcohol y las drogas mientras nuestras mentes permanecen prisioneras del temor y de la necesidad de controlarlo todo. Al concluir el Undécimo Paso, descubrimos algo hermoso: la oración no es solamente la manera en que nos comunicamos con Dios. También es la manera en que aprendemos a descansar bajo Su cuidado. El Salmo 4:8 declara: “En paz me acostaré y así también dormiré, porque solo Tú, Señor, me haces habitar seguro”. Podemos cerrar nuestros ojos porque nuestro Padre celestial nunca cierra los Suyos.


Considera a un joven de diecisiete años que se está recuperando de la adicción a la marihuana. Lleva varios meses sin consumir, pero sus padres todavía cuestionan adónde va y con quién pasa su tiempo. Por las noches, permanece despierto, frustrado porque ellos todavía no confían en él. Repasa discusiones en su mente, imagina cómo demostrarles que están equivocados y se llena cada vez más de resentimiento. Durante su Inventario Moral Diario (DMI) de la noche, reconoce que su mayor lucha ya no consiste simplemente en evitar la marihuana. Ahora debe aceptar que reconstruir la confianza requiere tiempo. Escribe en su diario personal: “Señor, ayúdame a ser fiel mañana sin exigir que todos olviden lo que hice ayer”. Esa noche comienza a aprender a soltar aquello que no puede controlar.


Descansar bajo el cuidado de Dios no significa evitar nuestras responsabilidades. Todavía necesitamos reparar los daños causados, cumplir nuestros compromisos, buscar empleo, asistir a reuniones de recuperación y corregir comportamientos perjudiciales. Pero llega un momento en que debemos dejar de trabajar y confiarle a Dios aquello que todavía permanece sin resolver. El Salmo 127:2 nos recuerda: “Pues Él da a Su amado aun mientras duerme”. Dios nunca quiso que cargáramos con las responsabilidades de mañana durante todas las horas de esta noche.


Un padre de cuarenta y cinco años que se está recuperando del alcoholismo puede pasar sus días trabajando arduamente para recuperar la estabilidad económica. Tiene cuentas que pagar, relaciones que reparar e hijos que todavía recuerdan sus promesas incumplidas. Aunque ha cambiado su comportamiento, continúa luchando para perdonarse a sí mismo. Cada noche se convierte en otra oportunidad para repasar sus fracasos. Sin embargo, su tiempo de quietud con Dios por la mañana le ha estado enseñando que la convicción del Espíritu Santo nos conduce al arrepentimiento y al cambio, mientras que la condenación constante de nosotros mismos nos mantiene atrapados en el ayer. Debe asumir la responsabilidad por su pasado sin permitir que ese pasado se convierta en su identidad permanente.


Jesús nos ofrece una invitación que llega directamente hasta lo más profundo de nuestro agotamiento: “Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Observa que Él no nos dice que primero debemos volvernos lo suficientemente fuertes para merecer el descanso. Nos invita a acercarnos a Él precisamente cuando estamos cansados. Mediante la oración, las Escrituras y la reflexión honesta, aprendemos a presentar nuestras cargas delante de Su presencia, en lugar de escondernos detrás de otra apariencia de fortaleza.


Imagina a una madre cuyo hijo adulto continúa luchando contra la adicción a las drogas. Permanece despierta durante la noche, pendiente del teléfono, temiendo otra sobredosis o un nuevo arresto. Ha ofrecido ayuda, establecido límites y elevado innumerables oraciones, pero las decisiones de su hijo continúan fuera de su control. Primera de Pedro 5:7 nos dice que echemos toda nuestra ansiedad sobre Dios, “porque Él tiene cuidado de vosotros”. Esto no significa que ella deje de amar a su hijo ni que ignore una verdadera emergencia. Significa que puede preocuparse profundamente por él sin creer que su preocupación constante lo mantendrá a salvo. Puede confiarlo al cuidado de Dios mientras continúa siendo fiel a sus propias responsabilidades.


La memorización de las Escrituras adquiere un valor especial cuando nuestros pensamientos se niegan a tranquilizarse. Recordar el Salmo 4:8 puede dirigir nuevamente nuestra atención, alejándola de las tragedias que imaginamos y llevándola hacia la fidelidad de Dios. Podemos abrir nuestros diarios personales, reconocer aquello que necesita corrección, agradecerle a Dios por Su misericordia y entregarle nuestras preocupaciones restantes mediante la oración. Después, podemos cerrar el diario y dejarlo a un lado. El Inventario Moral Diario tiene como propósito ayudarnos a crecer, no convertirse en otra oportunidad para castigarnos a nosotros mismos.


El descanso también nos prepara para la obediencia de mañana. Jesús les dijo a Sus discípulos: “Venid vosotros aparte a un lugar solitario, y descansad un poco” (Marcos 6:31). Incluso el servicio fiel requiere renovación. El agotamiento puede hacer que la tentación parezca más fuerte, que nuestra paciencia disminuya y que las dificultades ordinarias parezcan imposibles de superar. Aprender a descansar forma parte de aprender a vivir responsablemente durante la recuperación.


Esta noche, mientras llegamos al final del Undécimo Paso, recordemos lo que este recorrido nos ha enseñado. Hemos aprendido a buscar a Dios mediante la oración, a escucharlo a través de Su Palabra, a examinar nuestros corazones, a reconocer Su dirección y a rendir nuestros propios planes. Ahora debemos aprender a confiar lo suficiente en Él como para descansar.


El Undécimo Paso no termina cuando dejamos de orar. Sus enseñanzas continúan cuando cerramos nuestros ojos, entregamos el mañana en las manos de Dios y confiamos en que Aquel que nos ha guiado durante el día permanecerá fiel a lo largo de toda la noche.


Por Su Gracia, a Su siervo Scott.

安息在神的看顾之中

学习卸下我们的重担,信靠那位永不打盹的神

对我们许多人来说,成瘾夺走的远不只是健康、人际关系和内心的平安。它也夺走了我们安息的能力。过去,我们常常整夜担心金钱问题,隐藏自己饮酒或吸毒的行为,反复回想与别人的争吵,或者不知道自己怎样才能再撑过一天。有时候,我们依靠酒精或毒品帮助自己入睡,结果第二天醒来时,却感到更加焦虑和羞愧。即使已经开始康复,我们的身体可能已经远离酒精和毒品,但我们的思想仍然被恐惧和控制一切的欲望所捆绑。当我们完成第十一步时,就会发现一个美好的真理:祷告不仅是我们与神沟通的方式,也是我们学习在祂的看顾中安息的途径。诗篇 4:8 宣告:“我必安然躺下睡觉,因为独有你耶和华使我安然居住。”我们能够安心闭上眼睛,因为我们的天父从不打盹,也不睡觉。


想象一位十七岁的年轻人,正在从大麻成瘾中康复。他已经好几个月没有吸毒,但父母仍然会询问他去了哪里、和谁在一起。到了晚上,他躺在床上无法入睡,因为父母仍然不信任他而感到十分沮丧。他不断在脑海中重演争吵的情景,想着怎样证明父母错了,心中的怨恨也越来越深。在晚上的每日道德省察(DMI)中,他意识到,自己最大的挣扎已经不只是远离大麻,而是接受重新建立信任需要时间这个事实。他在灵修日记中写道:“主啊,帮助我明天继续忠心地做正确的事情,而不是要求所有人立刻忘记我昨天所犯的错误。”那天晚上,他开始学习放下那些自己无法控制的事情。


安息在神的看顾之中,并不意味着逃避责任。我们仍然需要弥补过去造成的伤害,履行承诺,寻找工作,参加康复聚会,并纠正不健康的行为。然而,总会有一个时候,我们必须停止忙碌,把尚未完成的事情交托给神。诗篇 127:2 提醒我们:“惟有耶和华所亲爱的,必叫他安然睡觉。”神从来没有要求我们在今晚的每一个小时里,都背负着明天的责任。


一位四十五岁、正在从酒精成瘾中康复的父亲,可能每天都努力工作,希望重新建立家庭的经济稳定。他有账单需要支付,有关系需要修复,还有一些孩子仍然记得他过去没有兑现的承诺。虽然他的行为已经改变,但他仍然很难原谅自己。每到晚上,他就再次回想过去的失败,不断责备自己。然而,每天早晨与神安静相处的灵修时间,正在帮助他明白:圣灵的责备会引导我们悔改并改变,而无休止的自我定罪,只会使我们继续被困在昨天。他必须为过去的行为承担责任,却不能允许过去成为自己永远无法改变的身份。


耶稣向所有疲惫的人发出一个直接触及内心深处的邀请:“凡劳苦担重担的人可以到我这里来,我就使你们得安息。”(马太福音 11:28)请注意,耶稣并没有告诉我们,必须先变得足够坚强,才配得到安息。祂邀请我们在疲惫的时候,就来到祂面前。通过祷告、阅读圣经和诚实地省察自己,我们学习把重担带到祂面前,而不是继续躲在假装坚强的外表后面。


想象一位母亲,她的成年儿子仍然在与毒瘾挣扎。她常常整夜无法入睡,时刻留意电话是否响起,害怕再次听到儿子吸毒过量或者被逮捕的消息。她已经提供帮助,设立界限,也献上了无数次祷告,但儿子的决定仍然不在她的控制范围之内。彼得前书 5:7 告诉我们,要将一切的忧虑卸给神,“因为他顾念你们”。这并不意味着她不再爱自己的儿子,也不意味着她应该忽略真正的紧急情况。而是说,她可以深深地爱着儿子,却不必相信只有自己不断担忧,才能确保他的安全。她可以把儿子交托给神,同时继续忠心履行自己应尽的责任。


当我们的思想迟迟无法平静下来时,背诵圣经就显得特别宝贵。记住诗篇 4:8,可以帮助我们把注意力从想象中的灾难,重新转向神的信实。我们可以打开灵修日记,承认那些需要纠正的事情,为神的怜悯献上感谢,并通过祷告把剩下的忧虑交托给祂。然后,我们就可以合上日记,把它放在一边。每日道德省察的目的,是帮助我们成长,而不是成为另一个惩罚自己的机会。


安息也是为明天的顺服作准备。耶稣对门徒说:“你们来,同我暗暗地到旷野地方去歇一歇。”(马可福音 6:31)即使是忠心的服侍,也需要休息和恢复。疲惫会使试探显得更加强烈,使我们的耐心减少,并让普通的困难看起来无法克服。学习安息,也是我们在康复过程中学习负责任地生活的一部分。


今天晚上,当我们来到第十一步的最后一篇时,让我们回想这段属灵旅程所教导我们的功课。我们已经学习通过祷告寻求神,通过祂的话语聆听祂的教导,省察自己的内心,辨认祂的引导,并降服自己的计划与打算。现在,我们还必须学习更加信靠祂,直到愿意真正安息在祂的看顾之中。


第十一步并不会在我们结束祷告时就停止。它所教导我们的功课,会在我们闭上眼睛、把明天交托在神手中时继续发挥作用。我们可以安然入睡,因为我们深信,那位今天一直引导我们的神,也必在整个夜晚继续信实地看顾我们。


靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。

Abstract Background

"For I know the plans I have for you," declares The Lord, "plans to prosper you and not to harm you, plans to give you a hope and a future."

(Jeremiah 29:11)

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