May 30
Renewed by God’s Presence
Finding Rest, Restoration, and New Strength in His Daily Presence

Addiction taught many of us to confuse escape with rest. When life became overwhelming, we reached for alcohol, drugs, or anything that promised to quiet our minds. For a few hours, we might have forgotten our problems, but nothing was truly restored. The next morning often brought more shame, anxiety, and exhaustion. Even in recovery, we can continue searching for relief through distractions rather than learning to rest in God’s presence. Step Eleven introduces a different way of living. We discover that renewal does not come from escaping life but from drawing near to the One who restores it. David declared, “In Your presence is fullness of joy; In Your right hand there are pleasures forever” (Psalm 16:11). God’s presence offers something substances never could: restoration that reaches beyond our circumstances into the deepest places of our hearts.
Consider a nineteen-year-old recovering from prescription drug abuse. He attends college, works part-time, and struggles with the pressure of rebuilding his parents’ trust. By evening, he feels exhausted and frustrated. His old solution was to take something that would make everything disappear for a while. Now he is learning to respond differently. Instead of escaping into another distraction, he opens his Bible, sits quietly, and tells God exactly how he feels. He reads Psalm 23:3: “He restores my soul; He guides me in the paths of righteousness For the sake of His name.” His problems have not disappeared, but he remembers that he does not have to face them without God.
Renewal through God’s presence is not always accompanied by powerful emotions or extraordinary experiences. Sometimes it happens when we stop rushing, become honest about our struggles, and allow Scripture to correct our perspective. During our morning quiet time, we pray, read God’s Word, and ask the Holy Spirit to help us understand what He is teaching us. Journaling gives us a place to record those lessons. As we return to God’s truth, we begin recognizing that peace does not require every problem to be solved before we can trust Him.
A forty-seven-year-old father recovering from alcoholism may spend his day working, paying bills, and trying to repair relationships damaged by years of drinking. By evening, he is physically exhausted and emotionally discouraged. His Daily Moral Inventory (DMI) reveals that he has been carrying resentment, fear, and the pressure to prove himself. Instead of allowing those feelings to build until he wants to drink, he brings them honestly before God. Jesus said, “Come to Me, all who are weary and burdened, and I will give you rest” (Matthew 11:28). The invitation is not to work harder to earn God’s attention. It is to come to Him.
Sometimes the greatest obstacle to renewal is our refusal to release what we cannot control. Imagine a mother whose adult daughter continues struggling with drug addiction. Every unanswered telephone call produces fear. Every promise creates hope, followed by another disappointment. She spends her evenings imagining what might happen tomorrow. Through prayer and wise counsel, she begins learning that loving her daughter does not require carrying every possible outcome. Psalm 55:22 reminds us, “Cast your burden upon the Lord and He will sustain you.” She can remain loving and responsible while entrusting what she cannot control to God.
God’s presence also restores our understanding of who we are. Addiction may have convinced us that our failures define us. Even after years of sobriety, shame can whisper that we will never become anything different. But Scripture reminds believers, “See how great a love the Father has given us, that we would be called children of God” (1 John 3:1). Our identity in Christ is not measured by yesterday’s failures or today’s accomplishments. We belong to Him.
Scripture memorization helps us carry this truth beyond our quiet time. When anxiety rises at work, temptation returns after school, or loneliness settles in at night, a remembered verse can redirect our thoughts toward God’s faithfulness. We learn to pause, pray, and remember that His presence is not confined to a particular room or hour.
Tonight, before closing your journal, consider what has drained your strength. Is it fear, unresolved conflict, regret, or the pressure to control tomorrow? Bring it before your Father. You do not need to pretend everything is fine. You need to remain willing to meet Him honestly.
Step Eleven teaches us that renewal is not found in escaping our circumstances, but in returning to God’s presence, where weary hearts discover the strength to begin again.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Renovados por la Presencia de Dios
Encontrando Descanso, Restauración y Nuevas Fuerzas en Su Presencia Diaria
La adicción nos enseñó a muchos de nosotros a confundir el escape con el descanso. Cuando la vida se volvía abrumadora, recurríamos al alcohol, las drogas o cualquier cosa que prometiera tranquilizar nuestra mente. Durante algunas horas, quizás lográbamos olvidar nuestros problemas, pero nada había sido verdaderamente restaurado. A la mañana siguiente, muchas veces despertábamos con más vergüenza, ansiedad y agotamiento. Incluso durante la recuperación, podemos continuar buscando alivio mediante distracciones, en lugar de aprender a descansar en la presencia de Dios. El Undécimo Paso nos presenta una manera diferente de vivir. Descubrimos que la renovación no proviene de escapar de la vida, sino de acercarnos a Aquel que puede restaurarla. David declaró: “En Tu presencia hay plenitud de gozo; en Tu diestra hay deleites para siempre” (Salmo 16:11). La presencia de Dios ofrece algo que las sustancias nunca pudieron proporcionar: una restauración que va más allá de nuestras circunstancias y alcanza los lugares más profundos de nuestro corazón.
Considera a un joven de diecinueve años que se está recuperando del abuso de medicamentos recetados. Asiste a la universidad, trabaja a tiempo parcial y lucha con la presión de reconstruir la confianza de sus padres. Al llegar la noche, se siente agotado y frustrado. Su antigua solución era tomar alguna sustancia que hiciera desaparecer todo por un tiempo. Ahora está aprendiendo a responder de manera diferente. En lugar de escapar mediante otra distracción, abre su Biblia, se sienta en silencio y le dice a Dios exactamente cómo se siente. Lee el Salmo 23:3: “Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre”. Sus problemas no han desaparecido, pero recuerda que no tiene que enfrentarlos sin Dios.
La renovación mediante la presencia de Dios no siempre viene acompañada de emociones intensas o experiencias extraordinarias. Algunas veces ocurre cuando dejamos de apresurarnos, somos honestos acerca de nuestras luchas y permitimos que las Escrituras corrijan nuestra perspectiva. Durante nuestro tiempo de quietud con Dios por la mañana, oramos, leemos Su Palabra y le pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a comprender lo que Él nos está enseñando. Escribir en nuestro diario personal nos proporciona un lugar donde registrar esas enseñanzas. A medida que regresamos a la verdad de Dios, comenzamos a reconocer que la paz no requiere que todos nuestros problemas estén resueltos antes de poder confiar en Él.
Un padre de cuarenta y siete años que se está recuperando del alcoholismo puede pasar el día trabajando, pagando cuentas e intentando reparar las relaciones dañadas por años de consumo de alcohol. Al llegar la noche, se encuentra físicamente agotado y emocionalmente desanimado. Su Inventario Moral Diario (DMI) revela que ha estado cargando resentimiento, temor y la presión de demostrar que ha cambiado. En lugar de permitir que esos sentimientos se acumulen hasta despertar nuevamente el deseo de beber, los presenta honestamente delante de Dios. Jesús dijo: “Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar” (Mateo 11:28). La invitación no es a esforzarnos más para ganar la atención de Dios. Es a acercarnos a Él.
Algunas veces, el mayor obstáculo para nuestra renovación es negarnos a soltar aquello que no podemos controlar. Imagina a una madre cuya hija adulta continúa luchando contra la adicción a las drogas. Cada llamada telefónica sin respuesta le produce temor. Cada promesa despierta esperanza, seguida de otra decepción. Pasa las noches imaginando lo que podría suceder mañana. Mediante la oración y los consejos sabios, comienza a aprender que amar a su hija no significa cargar con todos los posibles resultados. El Salmo 55:22 nos recuerda: “Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará”. Ella puede continuar siendo amorosa y responsable mientras confía a Dios aquello que no puede controlar.
La presencia de Dios también restaura nuestra comprensión de quiénes somos. La adicción puede habernos convencido de que nuestros fracasos nos definen. Incluso después de años de sobriedad, la vergüenza puede susurrarnos que nunca llegaremos a ser diferentes. Pero las Escrituras recuerdan a los creyentes: “Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1). Nuestra identidad en Cristo no se mide por los fracasos de ayer ni por los logros de hoy. Le pertenecemos a Él.
La memorización de las Escrituras nos ayuda a llevar esta verdad más allá de nuestro tiempo de quietud con Dios. Cuando aumenta la ansiedad en el trabajo, regresa la tentación después de clases o aparece la soledad durante la noche, un versículo que hemos memorizado puede dirigir nuevamente nuestros pensamientos hacia la fidelidad de Dios. Aprendemos a detenernos, orar y recordar que Su presencia no está limitada a una habitación ni a una hora determinada.
Esta noche, antes de cerrar tu diario personal, considera qué ha estado agotando tus fuerzas. ¿Es el temor, un conflicto sin resolver, el arrepentimiento por el pasado o la presión de controlar lo que sucederá mañana? Preséntalo delante de tu Padre celestial. No necesitas fingir que todo está bien. Necesitas mantenerte dispuesto a encontrarte con Él con un corazón sincero.
El Undécimo Paso nos enseña que la renovación no se encuentra escapando de nuestras circunstancias, sino regresando a la presencia de Dios, donde los corazones cansados descubren la fortaleza necesaria para comenzar de nuevo.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
在神的同在中重新得力
在每天与神同在的生活中,寻得安息、恢复与新的力量
成瘾曾经使我们许多人把逃避误认为休息。当生活变得令人难以承受时,我们就转向酒精、毒品,或者任何能够暂时使头脑安静下来的东西。有时候,我们可能在几个小时内忘记自己的问题,但实际上,生命中没有任何事情真正得到恢复。第二天早晨,我们往往带着更多的羞耻、焦虑和疲惫醒来。即使进入康复阶段,我们仍然可能继续通过各种分散注意力的方式寻求解脱,而不是学习在神的同在中安息。第十一步带领我们认识一种不同的生活方式。我们开始明白,真正的更新不是来自逃避生活,而是来自亲近那位能够恢复我们生命的神。大卫宣告:“在你面前有满足的喜乐;在你右手中有永远的福乐。”(诗篇 16:11)神的同在能够赐给我们酒精和毒品永远无法提供的东西:一种超越外在环境、深入我们内心最深处的恢复。
想象一位十九岁的年轻人,正在从滥用处方药物的成瘾中康复。他一边上大学,一边做兼职工作,同时还承受着重新赢得父母信任的压力。到了晚上,他感到精疲力竭,心中充满挫折感。过去,他的解决方法就是服用某种药物,让所有烦恼暂时消失。现在,他正在学习用不同的方式回应生活中的压力。他不再通过另一种分散注意力的方式逃避,而是打开圣经,安静地坐下来,诚实地告诉神自己的感受。他读到诗篇 23:3:“他使我的灵魂苏醒,为自己的名引导我走义路。”他的问题并没有消失,但他想起自己不必在没有神帮助的情况下独自面对这些困难。
在神的同在中得到更新,并不总是伴随着强烈的情绪或非同寻常的属灵经历。有时候,当我们停止匆忙,诚实面对自己的挣扎,并允许圣经纠正我们的看法时,更新就已经开始发生。在每天早晨与神安静相处的灵修时间里,我们祷告,阅读神的话语,并求圣灵帮助我们明白神正在教导我们的功课。写灵修日记使我们有一个地方能够记录这些领悟。当我们不断回到神的真理中时,就开始明白:我们不需要等到所有问题都得到解决,才能拥有平安并信靠祂。
一位四十七岁、正在从酒精成瘾中康复的父亲,可能整天忙于工作、支付账单,并努力修复多年来因酗酒而受到伤害的人际关系。到了晚上,他不仅身体疲惫,内心也充满灰心。他的每日道德省察(DMI)揭露出,他一直背负着怨恨、恐惧,以及不断想要证明自己已经改变的压力。他不再允许这些情绪不断累积,直到再次产生喝酒的欲望,而是选择诚实地把它们带到神面前。耶稣说:“凡劳苦担重担的人可以到我这里来,我就使你们得安息。”(马太福音 11:28)这个邀请并不是要求我们更加努力,好赢得神的关注,而是邀请我们来到祂面前。
有时候,阻碍我们得到更新的最大障碍,就是我们不愿意放下那些根本无法控制的事情。想象一位母亲,她的成年女儿仍然在与毒瘾挣扎。每一次电话无人接听,都会使她感到恐惧。每一个新的承诺都会重新燃起希望,但随后又可能带来另一次失望。她整夜想着明天可能发生的事情。通过祷告和寻求有智慧的劝导,她开始学习,爱自己的女儿并不意味着必须承担所有可能发生的后果。诗篇 55:22 提醒我们:“你要把你的重担卸给耶和华,他必抚养你。”她可以继续以爱心和负责任的态度对待女儿,同时把那些自己无法控制的事情交托给神。
神的同在也能够恢复我们对自己身份的正确认识。成瘾可能曾经使我们相信,过去的失败就决定了我们是谁。即使已经保持清醒多年,羞耻感仍然可能在心里低声告诉我们,我们永远不可能成为一个不同的人。然而,圣经提醒信徒:“你看父赐给我们是何等的慈爱,使我们得称为神的儿女。”(约翰一书 3:1)我们在基督里的身份,并不是由昨天的失败或今天的成就来衡量的。我们属于祂。
背诵圣经能够帮助我们把这些真理带进早晨灵修以外的生活。当工作中的焦虑增加、放学后的试探再次出现,或者夜晚的孤独感逐渐加深时,一节已经记在心里的经文,就能够帮助我们重新思想神的信实。我们学习停下来祷告,并提醒自己,神的同在并不局限于某一个房间,也不受某一个特定时间的限制。
今天晚上,在合上灵修日记之前,认真思想是什么正在消耗你的力量。是恐惧吗?是尚未解决的冲突吗?是对过去的懊悔吗?还是想要控制明天所发生之事的压力?把这些重担带到天父面前。你不需要假装一切都很好。你只需要愿意带着一颗诚实的心来到祂面前,与祂相交。
第十一步教导我们,真正的更新并不是通过逃避生活中的处境而得到的,而是通过重新回到神的同在中得到的。在祂的同在里,疲惫的心灵能够重新发现力量,再一次开始新的生活。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
