November 30
Redeemed From The Pit
Living the Recovery Principles Through the Goodness of God

Read Psalm 103 slowly. Addiction taught many of us to remember every disappointment while forgetting the mercy that kept reaching for us. David begins, “Bless the LORD, O my soul, and forget none of His benefits” (Psalm 103:2). Recovery needs that deliberate remembering. During quiet time, pause before listing everything that is wrong. Remember where God has met you, who He has sent to help, and what His grace has made possible. Gratitude can tell the truth about pain while still acknowledging His care.
David speaks of forgiveness, healing, and redemption from the pit. Those words reach into the wreckage of alcohol and drug addiction. We know what it means to lose trust, damage relationships, and wake up facing consequences we cannot undo. Yet destruction does not have the final word. God meets us with lovingkindness and compassion. We bring Him our guilt and brokenness, receiving His help through prayer, people, treatment, and time. His mercy gives us courage to face what needs attention instead of hiding it beneath another excuse.
The Christian Twelve Steps help us practice spiritual principles rooted in biblical truth. Surrender, faith, honesty, confession, humility, forgiveness, restitution, prayer, self-examination, accountability, and serving are not temporary recovery assignments. Practiced continually, they become a way of life. We do not graduate from needing honesty or finish learning surrender. We return to these truths as God reveals another layer of pride, fear, or resentment. Freedom deepens as what we understand becomes what we practice in our homes, our relationships, and our private choices.
Psalm 103 shows us the character of the One to whom we surrender. “The LORD is compassionate and gracious, slow to anger and abounding in lovingkindness” (Psalm 103:8). Many of us expected rejection when the truth came out. God’s compassion invites us to stop pretending. Confession becomes possible because we are approaching a merciful Father. His forgiveness does not erase every consequence or remove our responsibility to make things right. It frees us to take responsibility without believing that our failures have made us beyond redemption.
David describes our transgressions being removed as far as east is from west. We can remember the harm we caused without making it our permanent identity. Write in your journal where guilt is calling for a needed action and where shame is merely repeating an accusation. Seek wise guidance about restitution and amends, respecting the safety and boundaries of those affected. Receiving forgiveness and repairing what we can belong together. We move forward honestly, trusting God’s mercy more than our self-condemnation.
The Father also remembers that we are dust. He knows our frailty. We need sleep, support, correction, and help when temptation grows strong. Humility means accepting those needs instead of pretending we have become untouchable. Your Daily Moral Inventory, your DMI, helps you notice drift before secrecy gains ground. Where was I dishonest? What resentment am I feeding? Whom should I contact? Bring those answers into prayer and an honest conversation with a trusted person. Daily dependence is part of growing strong in recovery, not evidence that growth has failed.
The psalm ends with God’s throne established and His servants doing His will. Our lives begin to turn outward: we serve, encourage, and carry hope because He has been good to us. Memorize a verse from this psalm and return to it when old thinking demands control. Let Scripture memorization become truth practiced, not merely words collected. Wherever God has placed you today, His rule reaches there. Surrender this day, tell the truth, receive His compassion, and do the next faithful thing. The God who redeemed you from the pit is teaching you how to live beyond it. Let your whole life bless Him.
By His Grace to His servant Scott.
Recent Devotionals
Redimidos Del Abismo
Vivir los principios de recuperación mediante la bondad de Dios
Lee el Salmo 103 despacio. La adicción nos enseñó a muchos a recordar cada decepción mientras olvidábamos la misericordia que seguía buscándonos. David comienza: «Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de Sus beneficios» (Salmo 103:2). La recuperación necesita ese recordar intencional. Durante tu tiempo a solas con Dios, detente antes de enumerar todo lo que está mal. Recuerda dónde Dios te ha encontrado, a quién ha enviado para ayudarte y qué ha hecho posible Su gracia. La gratitud puede reconocer sinceramente el dolor y, al mismo tiempo, reconocer Su cuidado.
David habla de perdón, sanidad y redención del abismo. Esas palabras llegan hasta los escombros que deja la adicción al alcohol y a las drogas. Sabemos lo que significa perder la confianza de otros, dañar relaciones y despertar frente a consecuencias que no podemos deshacer. Sin embargo, la destrucción no tiene la última palabra. Dios sale a nuestro encuentro con misericordia y compasión. Le llevamos nuestra culpa y nuestro quebranto, recibiendo Su ayuda mediante la oración, las personas, el tratamiento y el tiempo. Su misericordia nos da valor para enfrentar lo que necesita atención, en lugar de esconderlo detrás de otra excusa.
Los Doce Pasos cristianos nos ayudan a practicar principios espirituales arraigados en la verdad bíblica. La rendición, la fe, la honestidad, la confesión, la humildad, el perdón, la restitución, la oración, el autoexamen, la responsabilidad ante otros y el servir no son tareas temporales de recuperación. Practicados continuamente, se convierten en una forma de vida. Nunca nos graduamos de la necesidad de ser honestos ni terminamos de aprender a rendirnos. Regresamos a estas verdades mientras Dios revela otra capa de orgullo, miedo o resentimiento. La libertad se profundiza cuando lo que comprendemos se convierte en lo que practicamos en nuestro hogar, nuestras relaciones y nuestras decisiones privadas.
El Salmo 103 nos muestra el carácter de Aquel a quien nos rendimos. «Compasivo y clemente es el SEÑOR, lento para la ira y grande en misericordia» (Salmo 103:8). Muchos esperábamos rechazo cuando la verdad saliera a la luz. La compasión de Dios nos invita a dejar de fingir. La confesión se hace posible porque nos acercamos a un Padre misericordioso. Su perdón no borra todas las consecuencias ni elimina nuestra responsabilidad de hacer las cosas bien. Nos libera para asumir esa responsabilidad sin creer que nuestras caídas nos han dejado fuera del alcance de Su redención.
David describe cómo nuestras transgresiones son alejadas de nosotros tanto como el oriente está del occidente. Podemos recordar el daño que causamos sin convertirlo en nuestra identidad permanente. Escribe en tu diario dónde la culpa señala una acción necesaria y dónde la vergüenza solamente repite una acusación. Busca orientación sabia sobre la restitución y las enmiendas, respetando la seguridad y los límites de las personas afectadas. Recibir el perdón y reparar lo que podamos van de la mano. Avanzamos con honestidad, confiando más en la misericordia de Dios que en nuestra propia condenación.
El Padre también recuerda que somos polvo. Conoce nuestra fragilidad. Necesitamos descanso, apoyo, corrección y ayuda cuando la tentación se intensifica. La humildad significa aceptar esas necesidades en lugar de fingir que nos hemos vuelto invulnerables. Tu Inventario Moral Diario, tu DMI, te ayuda a reconocer cuándo te estás desviando, antes de que el ocultamiento gane terreno. ¿Dónde fui deshonesto? ¿Qué resentimiento estoy alimentando? ¿Con quién necesito comunicarme? Lleva esas respuestas a la oración y a una conversación sincera con alguien de confianza. Depender de Dios cada día forma parte de fortalecernos en la recuperación; no demuestra que el crecimiento haya fracasado.
El salmo termina mostrando el trono establecido de Dios y a Sus servidores haciendo Su voluntad. Nuestra vida comienza a orientarse hacia los demás: servimos, animamos y llevamos esperanza porque Él ha sido bueno con nosotros. Memoriza un versículo de este salmo y vuelve a él cuando la vieja manera de pensar exija tener el control. Que memorizar las Escrituras se convierta en verdad practicada, no solamente en palabras acumuladas. Dondequiera que Dios te haya colocado hoy, Su dominio llega hasta allí. Rinde este día, di la verdad, recibe Su compasión y da el siguiente paso de obediencia. El Dios que te redimió del abismo está enseñándote a vivir fuera de él. Que toda tu vida lo bendiga.
Por Su gracia a Su siervo Scott.
从深坑中被救赎
在神的良善中活出康复的原则
慢慢地读诗篇103篇。成瘾使我们许多人记住每一次失望,却忘记了那不断寻找我们的怜悯。大卫这样开始:“我的心哪,你要称颂耶和华,不可忘记祂的一切恩惠”(诗篇103:2)。康复需要这样有意识地记念。在安静亲近神的时候,先不要急着列出所有不顺心的事情。回想神在哪里与你相遇,祂差遣了谁来帮助你,以及祂的恩典使哪些改变成为可能。感恩可以诚实地承认痛苦,同时也承认祂的看顾。
大卫谈到赦免、医治,以及从深坑中得蒙救赎。这些话深入酒精和毒品成瘾所留下的废墟。我们知道失去别人信任、伤害关系,以及醒来面对无法挽回的后果,是什么滋味。然而,毁坏并没有最终的决定权。神以慈爱和怜悯迎接我们。我们把罪疚和破碎带到祂面前,借着祷告、他人的帮助、治疗,以及时间,领受祂的扶持。祂的怜悯使我们有勇气面对需要处理的问题,不再用另一个借口把它藏起来。
基督教十二步骤帮助我们实践扎根于圣经真理的属灵原则。降服、信心、诚实、认罪、谦卑、饶恕、赔偿、祷告、自我省察、向他人负责,以及服事,都不是暂时性的康复作业。持续实践这些原则,它们就逐渐成为一种生活方式。我们不会从诚实这门功课毕业,也不会学完降服就不再需要它。当神显明另一层骄傲、恐惧或怨恨时,我们再次回到这些真理。当我们所明白的,成为我们在家庭、关系和私下选择中所实践的,自由就更加深入我们的生命。
诗篇103篇让我们看见,我们所降服的那一位有怎样的性情。“耶和华有怜悯,有恩典,不轻易发怒,且有丰盛的慈爱”(诗篇103:8)。我们许多人曾以为,一旦真相显露,自己就会遭到拒绝。神的怜悯邀请我们停止伪装。因为我们来到的是一位慈悲的父面前,认罪就成为可能。祂的赦免并不抹去每一个后果,也不免除我们把事情做对的责任。祂使我们能够承担责任,而不再相信自己的失败已经使我们无可救赎。
大卫描述,神使我们的过犯离开我们,如同东离西那么远。我们可以记得自己造成的伤害,却不必让它成为永久的身份。在日记里写下:在哪些地方,罪疚提醒我采取必要的行动?又在哪些地方,羞耻只是在重复控告?关于赔偿和弥补过错,要寻求智慧的指导,尊重受伤之人的安全与界限。领受赦免与尽力修复伤害,是彼此相连的。我们诚实地向前走,更加信靠神的怜悯,而不是自己的定罪。
天父也记得我们不过是尘土。祂知道我们的软弱。当试探增强时,我们需要睡眠、支持、纠正和帮助。谦卑意味着接受这些需要,而不是假装自己已经不会跌倒。你的每日道德省察,也就是DMI,可以帮助你在隐瞒逐渐加深之前,察觉自己正在偏离。今天我在哪里不诚实?我正在滋养什么怨恨?我应该联系谁?把这些答案带进祷告,也带进与可信赖之人的诚实交谈。每天倚靠神,是康复中逐渐刚强的一部分,并不表示成长已经失败。
这篇诗最后让我们看见神坚立的宝座,以及遵行祂旨意的仆役。我们的生命也开始转向别人:我们服事、鼓励,并把盼望带给人,因为祂恩待了我们。背诵这篇诗中的一节经文,当旧有的思维再次要求掌控一切时,就回到这句真理。让背诵经文成为活出来的真理,而不只是积累的字句。今天,无论神把你放在哪里,那里都在祂的权柄之下。把这一天交托给祂,说诚实的话,领受祂的怜悯,并迈出下一步忠心顺服的行动。那位把你从深坑中救赎出来的神,正在教导你如何活出离开深坑后的生命。愿你整个生命都称颂祂。
因着祂的恩典,赐予祂的仆人 Scott。
