June 5
Recognizing God’s Work
Looking Back With Gratitude and Seeing the Transformation Only God Could Bring

There was a time when many of us could look back over our lives and see nothing but destruction. Alcohol and drugs had damaged relationships, destroyed opportunities, weakened our families, and left us carrying memories we wished we could erase. We became experts at remembering our failures while overlooking anything good. Even after entering recovery, we sometimes continue measuring ourselves by what is still wrong instead of recognizing what God has already changed. The Christian Twelfth Step invites us to recognize the spiritual awakening God has brought into our lives and allow that transformation to become a testimony of His grace. Philippians 1:6 reminds us, “He who began a good work in you will perfect it until the day of Christ Jesus.” God has not finished His work, but that does not mean we should overlook what He has already accomplished.
Consider an eighteen-year-old recovering from marijuana and prescription drug addiction. A year ago, he was lying to his parents, failing classes, and surrounding himself with people who encouraged his destructive behavior. Today, he attends school, works part-time, and participates in recovery meetings. Yet one evening, after an argument with his father, he tells himself, “Nothing has really changed.” During his Daily Moral Inventory (DMI), he begins writing down what happened. He recognizes that although he became frustrated, he did not threaten anyone, run away, or reach for drugs. Instead, he apologized and asked to talk again when both were calmer. That may seem small, but for someone whose life was once controlled by impulsive reactions, it represents genuine growth.
Psalm 103:2 declares, “Bless the Lord, my soul, And do not forget any of His benefits.” We must learn to remember God’s faithfulness with the same honesty we use to examine our shortcomings. Our DMI is not merely a record of what needs correction. It can also help us recognize where God is developing patience, humility, self-control, and obedience.
A forty-eight-year-old father recovering from alcoholism may spend years regretting the birthdays he missed, the promises he broke, and the fear he brought into his home. Those memories should encourage responsibility and appropriate amends, but they should not blind him to what God is doing today. His children now see him coming home sober, keeping his word, and listening instead of shouting. His wife may still need time to rebuild trust, but the evidence of change is becoming visible through consistent actions.
Recognizing God’s work does not mean pretending we have become perfect. We still experience temptation, selfishness, impatience, and moments when old attitudes return. Proverbs 24:16 reminds us that a righteous person may fall and rise again. The difference is that we no longer have to remain where we fell. Through repentance, accountability, and God’s grace, we can correct our direction and continue growing.
Our morning quiet time and journaling provide opportunities to recognize this growth. Sometimes we can look back through older journal entries and discover prayers that God has answered, fears that no longer control us, and destructive patterns that have gradually lost their power. Scripture memorization helps us remember God’s promises when discouragement attempts to convince us that nothing is changing.
Imagine a mother who has watched her adult daughter struggle through repeated cycles of drug addiction. For years, their conversations ended in arguments, manipulation, or broken promises. Now her daughter is learning to accept responsibility, respect boundaries, and offer genuine encouragement to other women in recovery. The mother recognizes something she once thought impossible: her daughter’s painful experiences are beginning to become a source of compassion toward others.
This is where the Christian Twelfth Step becomes especially meaningful. We do not share our testimony because we have achieved perfection. We share because God has shown mercy to imperfect people. Paul declared, “But by the grace of God I am what I am” (1 Corinthians 15:10). When we recognize what God has done, our stories become opportunities to direct attention toward Him rather than ourselves.
Tonight, before closing your journal, consider three ways God has changed your life. Perhaps you responded calmly where you once exploded, told the truth where you once lied, or reached out for help instead of returning to alcohol or drugs. Thank Him for those changes while remaining honest about the areas that still need growth.
Recognizing God’s work is not taking credit for our transformation. It is giving glory to the One who rescued us, continues changing us, and can use our changed lives to bring hope to others.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Reconociendo la Obra de Dios
Mirando Hacia Atrás con Gratitud y Reconociendo la Transformación que Solo Dios Pudo Realizar
Hubo un tiempo en que muchos de nosotros mirábamos hacia atrás y no veíamos nada más que destrucción. El alcohol y las drogas habían dañado nuestras relaciones, destruido oportunidades, debilitado a nuestras familias y dejado recuerdos que deseábamos borrar. Nos convertimos en expertos en recordar nuestros fracasos mientras pasábamos por alto cualquier cosa buena. Incluso después de comenzar nuestra recuperación, algunas veces seguimos midiéndonos por lo que todavía está mal, en lugar de reconocer lo que Dios ya ha cambiado. El Duodécimo Paso Cristiano nos invita a reconocer el despertar espiritual que Dios ha producido en nuestras vidas y a permitir que esa transformación se convierta en un testimonio de Su gracia. Filipenses 1:6 nos recuerda: “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”. Dios todavía no ha terminado Su obra, pero eso no significa que debamos pasar por alto lo que ya ha realizado.
Considera a un joven de dieciocho años que se está recuperando de la adicción a la marihuana y a los medicamentos recetados. Hace un año, les mentía a sus padres, reprobaba sus clases y se rodeaba de personas que fomentaban su comportamiento destructivo. Hoy asiste a la escuela, trabaja a tiempo parcial y participa en reuniones de recuperación. Sin embargo, una noche, después de discutir con su padre, se dice a sí mismo: “En realidad, nada ha cambiado”. Durante su Inventario Moral Diario (DMI), comienza a escribir lo sucedido. Reconoce que, aunque se sintió frustrado, no amenazó a nadie, no huyó de casa ni recurrió a las drogas. En cambio, pidió perdón y propuso que volvieran a conversar cuando ambos estuvieran más tranquilos. Esto puede parecer algo pequeño, pero para alguien cuya vida estuvo dominada por reacciones impulsivas, representa un crecimiento verdadero.
El Salmo 103:2 declara: “Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios”. Debemos aprender a recordar la fidelidad de Dios con la misma honestidad con la que examinamos nuestras faltas. Nuestro DMI no es solamente un registro de aquello que necesita corrección. También puede ayudarnos a reconocer dónde Dios está desarrollando paciencia, humildad, dominio propio y obediencia.
Un padre de cuarenta y ocho años que se está recuperando del alcoholismo puede pasar años lamentando los cumpleaños que se perdió, las promesas que rompió y el temor que llevó a su hogar. Esos recuerdos deben motivarlo a asumir su responsabilidad y reparar apropiadamente los daños causados, pero no deben impedirle reconocer lo que Dios está haciendo hoy. Sus hijos ahora lo ven regresar sobrio a casa, cumplir su palabra y escuchar en lugar de gritar. Su esposa quizás todavía necesite tiempo para reconstruir la confianza, pero la evidencia del cambio está comenzando a hacerse visible mediante acciones constantes.
Reconocer la obra de Dios no significa fingir que nos hemos vuelto perfectos. Todavía experimentamos tentaciones, egoísmo, impaciencia y momentos en los que regresan las viejas actitudes. Proverbios 24:16 nos recuerda que el justo puede caer y volver a levantarse. La diferencia es que ya no tenemos que permanecer donde caímos. Mediante el arrepentimiento, la responsabilidad ante otros y la gracia de Dios, podemos corregir nuestro rumbo y continuar creciendo.
Nuestro tiempo de quietud con Dios por la mañana y la práctica de escribir en nuestro diario personal nos ofrecen oportunidades para reconocer este crecimiento. Algunas veces podemos revisar las páginas anteriores de nuestros diarios y descubrir oraciones que Dios ha respondido, temores que ya no nos controlan y patrones destructivos que gradualmente han perdido su poder. La memorización de las Escrituras nos ayuda a recordar las promesas de Dios cuando el desánimo intenta convencernos de que nada está cambiando.
Imagina a una madre que ha visto a su hija adulta luchar durante años contra repetidos ciclos de adicción a las drogas. Durante mucho tiempo, sus conversaciones terminaban en discusiones, manipulación o promesas incumplidas. Ahora su hija está aprendiendo a aceptar responsabilidad, respetar los límites establecidos y ofrecer verdadero ánimo a otras mujeres que están en recuperación. La madre reconoce algo que antes consideraba imposible: las experiencias dolorosas de su hija están comenzando a convertirse en una fuente de compasión hacia los demás.
Aquí es donde el Duodécimo Paso Cristiano adquiere un significado especialmente profundo. No compartimos nuestro testimonio porque hayamos alcanzado la perfección. Lo compartimos porque Dios ha mostrado misericordia a personas imperfectas. Pablo declaró: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy” (1 Corintios 15:10). Cuando reconocemos lo que Dios ha hecho, nuestras historias se convierten en oportunidades para dirigir la atención hacia Él, en lugar de hacia nosotros mismos.
Esta noche, antes de cerrar tu diario personal, considera tres maneras en las que Dios ha cambiado tu vida. Quizás respondiste con calma donde antes habrías explotado de ira, dijiste la verdad donde antes habrías mentido o buscaste ayuda en lugar de regresar al alcohol o las drogas. Dale gracias por esos cambios, mientras continúas siendo honesto acerca de las áreas en las que todavía necesitas crecer.
Reconocer la obra de Dios no significa atribuirnos el mérito de nuestra transformación. Significa dar gloria a Aquel que nos rescató, continúa cambiándonos y puede utilizar nuestras vidas transformadas para llevar esperanza a los demás.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
认识神在我们生命中的工作
怀着感恩回顾过去,看见唯有神才能成就的生命改变
曾经有一段时间,我们许多人回顾自己的人生时,所看见的几乎只有破坏和伤害。酒精和毒品损害了我们的人际关系,毁掉了宝贵的机会,削弱了家庭的关系,也留下了许多我们恨不得能够抹去的回忆。我们变得非常善于记住自己的失败,却常常忽略生命中已经发生的美好改变。即使开始了康复,我们有时仍然习惯用那些尚未解决的问题来衡量自己,而不是认识神已经在我们身上成就 的改变。基督教十二步骤中的第十二步,邀请我们认识神在生命中所带来的属灵觉醒,并让这种改变成为祂恩典的见证。腓立比书 1:6 提醒我们:“我深信那在你们心里动了善工的,必成全这工,直到基督耶稣的日子。”神在我们生命中的工作尚未完成,但这并不意味着我们应该忽略祂已经成就的一切。
想象一位十八岁的年轻人,正在从大麻和处方药物成瘾中康复。一年前,他经常对父母说谎,学业成绩不及格,并且与那些鼓励他继续进行破坏性行为的人来往。如今,他正常上学,做兼职工作,也参加康复聚会。然而,有一天晚上,他与父亲发生争执之后,对自己说:“其实什么都没有改变。”在进行每日道德省察(DMI)时,他开始把当天发生的事情写下来。他意识到,虽然自己感到非常沮丧,但他没有威胁任何人,没有离家出走,也没有重新吸毒。相反,他主动道歉,并提出等双方都冷静下来之后再继续谈话。这看起来可能只是一件小事,但对于一个过去被冲动反应控制的人来说,却代表着真正的成长。
诗篇 103:2 宣告:“我的心哪,你要称颂耶和华!不可忘记他的一切恩惠!”我们必须学习,以省察自己缺点时同样诚实的态度,来记念神的信实。每日道德省察不仅仅是记录那些需要纠正的问题,也能够帮助我们认识神正在什么地方培养我们的忍耐、谦卑、节制和顺服。
一位四十八岁、正在从酒精成瘾中康复的父亲,可能多年来一直为自己错过的孩子生日、违背的承诺,以及曾经带给家庭的恐惧而感到懊悔。这些回忆应该提醒他承担责任,并以适当的方式弥补过去造成的伤害,但不应该使他看不见神今天正在做的工作。如今,他的孩子们看见他清醒地回家,信守承诺,并且愿意倾听,而不是大声吼叫。他的妻子可能仍然需要时间重新建立信任,但他持续的行动已经开始显明生命改变的证据。
认识神的工作,并不意味着假装自己已经变得完美。我们仍然会面对试探、自私、缺乏耐心,以及旧有态度再次出现的时刻。箴言 24:16 提醒我们,义人虽然多次跌倒,仍然能够重新站起来。不同的是,我们不必继续停留在跌倒的地方。通过悔改、接受他人的监督与帮助,以及依靠神的恩典,我们能够纠正方向,继续成长。
每天早晨与神安静相处的灵修时间,以及写灵修日记的习惯,都为我们提供了认识这些成长的机会。有时候,当我们翻阅过去的日记时,会发现 神已经回应的祷告、不再控制我们的恐惧,以及那些逐渐失去力量的破坏性行为模式。背诵圣经能够帮助我们在灰心失望试图说服我们“一切都没有改变”时,仍然记住神的应许。
想象一位母亲,多年来一直看着自己的成年女儿反复陷入毒瘾。过去,她们的谈话常常以争吵、操纵或违背承诺告终。如今,女儿正在学习承担责任、尊重已经设立的界限,并真诚地鼓励其他正在康复的女性。这位母亲开始看见一件她曾经认为不可能发生的事情:女儿过去那些痛苦的经历,正在逐渐成为她理解和怜悯他人的来源。
这正是基督教十二步骤中的第十二步具有特别深刻意义的地方。我们分享自己的见证,并不是因为已经达到了完美,而是因为神向不完美的人显明了祂的怜悯。保罗宣告:“然而,我今日成了何等人,是蒙神的恩才成的。”(哥林多前书 15:10)当我们认识神所成就的工作时,我们的生命故事就成为把别人的注意力引向神,而不是引向自己的机会。
今天晚上,在合上灵修日记之前,认真思想神已经在哪三个方面改变了你的生命。 也许过去你会大发雷霆的事情,如今你能够平静地回应;过去你会说谎的地方,如今你选择说实话;或者过去你会重新依靠酒精或毒品的时刻,如今你愿意主动寻求帮助。为这些改变感谢神,同时也诚实面对那些仍然需要继续成长的地方。
认识神在我们生命中的工作,并不是把生命改变的功劳归给自己,而是把荣耀归给那位拯救我们、持续改变我们,并且能够使用我们已经改变的生命,为他人带来盼望的神。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
