April 18
Praying for Wisdom
Seeking God’s Direction Before Taking the Next Step Toward Making Things Right

One of the greatest lessons in recovery from alcohol and drug addiction is learning that just because we recognize what needs to be done does not mean we know how or when to do it. We may finally understand the damage caused by our drinking, drug use, dishonesty, and broken promises. We have identified the people we harmed and become willing to make things right. But as Step Eight draws to a close, another question becomes essential: Lord, how do You want me to proceed? Scripture says, “But if any of you lacks wisdom, let him ask of God” (James 1:5). Willingness prepares us to obey, but wisdom teaches us how to obey without causing additional harm.
Addiction trained us to make decisions according to immediate feelings. When guilt became unbearable, we drank. When shame surfaced, we used drugs. When confronted, we lied, manipulated, or disappeared. We wanted relief, and we wanted it immediately. Even in recovery, those old patterns can influence our desire to make amends. We may suddenly call someone because our conscience is bothering us, without considering whether that person is emotionally prepared to hear from us. An apology motivated by our need for relief can become another burden placed upon someone we have already hurt.
Consider a father who has been sober for several months. He desperately wants to contact his daughter and explain how much he has changed. But she remembers years of broken promises, missed birthdays, and nights when alcohol mattered more than family. He wants reconciliation today, while she may still need time to feel safe. Wisdom teaches him that his recovery does not establish her timetable. He must learn to consider her pain instead of demanding that she recognize his progress. Sometimes the most loving thing we can do is respect another person’s boundaries while continuing to demonstrate genuine change.
Proverbs 16:23 says, “The heart of the wise instructs his mouth And adds persuasiveness to his lips.” Wisdom shapes our words before they are spoken. It teaches us to listen without interrupting, acknowledge wrongdoing without excuses, and accept correction without becoming defensive. We must ask God not only what we should say, but whether we should speak at all. Some conversations require preparation, counsel, or a different approach. Step Eight develops our willingness; Step Nine addresses direct amends wherever possible, except when doing so would injure others.
Fear can also disguise itself as urgency. We may believe that if we do not act immediately, we are being disobedient. But sometimes our rush comes from anxiety rather than God’s direction. James 3:17 describes heavenly wisdom as “first pure, then peace-loving, gentle, reasonable, full of mercy and good fruits.” God’s wisdom does not need manipulation or emotional pressure to accomplish His purposes. It produces humility, patience, and thoughtful obedience.
Tonight, perhaps certain names on your list are weighing heavily upon your heart. You remember money that was stolen, relationships that were damaged, or someone who finally stopped believing your promises. Instead of rehearsing the perfect apology, begin with prayer. Ask God to reveal hidden motives. Are you seeking their healing or simply wanting your guilt removed? Are you willing to accept rejection without anger? Can you continue doing what is right even if forgiveness never comes? These are difficult questions, but they prepare us to love others without controlling them.
Proverbs 3:6 tells us, “In all your ways acknowledge Him, And He will make your paths straight.” This does not mean every relationship will be restored or every conversation will end peacefully. It means we can seek God’s direction rather than relying entirely upon our own understanding. His guidance may come through Scripture, prayer, wise counsel, and careful consideration of the consequences. Isaiah 55:8 reminds us, “For My thoughts are not your thoughts, Nor are your ways My ways,” declares the LORD.
As Step Eight comes to completion, remember that we are not graduating from responsibility; we are being prepared to practice it. Prayer must never become an excuse to postpone what we already know is right. Neither should guilt push us into actions that could cause further injury. We need wisdom to recognize the difference.
Step Eight ends with a willing heart, not a demand for immediate results. Before entering Step Nine, ask God for the humility to listen, the patience to wait when necessary, and the courage to act when the time is right. We cannot erase yesterday, but through Christ we can become people whose actions reflect repentance, compassion, and lasting change. The goal is not merely to make amends. It is to honor God and those we harmed in the way we make them.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Orando por Sabiduría
Buscando la Dirección de Dios Antes de Dar el Siguiente Paso para Reparar el Daño
Una de las lecciones más importantes en la recuperación de la adicción al alcohol y las drogas es aprender que reconocer lo que debemos hacer no significa necesariamente que sepamos cómo o cuándo hacerlo. Puede que finalmente comprendamos el daño causado por nuestra manera de beber, consumir drogas, mentir y romper promesas. Hemos identificado a las personas que lastimamos y hemos llegado a estar dispuestos a hacer las cosas bien. Pero a medida que el Octavo Paso llega a su conclusión, otra pregunta se vuelve esencial: Señor, ¿cómo quieres que proceda? La Escritura dice: “Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios” (Santiago 1:5). La disposición nos prepara para obedecer, pero la sabiduría nos enseña cómo obedecer sin causar daño adicional.
La adicción nos entrenó para tomar decisiones según nuestros sentimientos inmediatos. Cuando la culpa se volvía insoportable, bebíamos. Cuando aparecía la vergüenza, consumíamos drogas. Cuando alguien nos confrontaba, mentíamos, manipulábamos o desaparecíamos. Queríamos alivio, y lo queríamos inmediatamente. Incluso durante la recuperación, esos viejos patrones pueden influir en nuestro deseo de reparar el daño. Podemos llamar repentinamente a alguien porque nuestra conciencia nos está inquietando, sin considerar si esa persona está emocionalmente preparada para saber de nosotros. Una disculpa motivada por nuestra necesidad de alivio puede convertirse en otra carga colocada sobre alguien a quien ya hemos lastimado.
Piensa en un padre que lleva varios meses sobrio. Desea desesperadamente comunicarse con su hija y explicarle cuánto ha cambiado. Pero ella recuerda años de promesas incumplidas, cumpleaños a los que él no asistió y noches en las que el alcohol fue más importante que la familia. Él quiere reconciliarse hoy, mientras que ella todavía puede necesitar tiempo para sentirse segura. La sabiduría le enseña que su recuperación no determina el tiempo que ella necesita. Debe aprender a considerar el dolor de su hija en lugar de exigir que ella reconozca su progreso. A veces, lo más amoroso que podemos hacer es respetar los límites de otra persona mientras continuamos demostrando un cambio genuino.
Proverbios 16:23 dice: “El corazón del sabio enseña a su boca y añade persuasión a sus labios”. La sabiduría moldea nuestras palabras antes de que sean pronunciadas. Nos enseña a escuchar sin interrumpir, reconocer nuestras faltas sin excusas y aceptar la corrección sin ponernos a la defensiva. Debemos preguntarle a Dios no solamente qué debemos decir, sino también si debemos hablar. Algunas conversaciones requieren preparación, consejo o una manera diferente de abordar la situación. El Octavo Paso desarrolla nuestra disposición; el Noveno Paso aborda la reparación directa del daño siempre que sea posible, excepto cuando hacerlo pudiera perjudicar a otras personas.
El temor también puede disfrazarse de urgencia. Podemos creer que, si no actuamos inmediatamente, estamos siendo desobedientes. Pero algunas veces nuestra prisa proviene de la ansiedad y no de la dirección de Dios. Santiago 3:17 describe la sabiduría celestial como “primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos”. La sabiduría de Dios no necesita manipulación ni presión emocional para cumplir Sus propósitos. Produce humildad, paciencia y una obediencia reflexiva.
Esta noche, quiz ás ciertos nombres de tu lista estén pesando profundamente sobre tu corazón. Recuerdas el dinero que robaste, las relaciones que dañaste o a alguien que finalmente dejó de creer en tus promesas. En lugar de ensayar la disculpa perfecta, comienza con la oración. Pídele a Dios que revele tus motivaciones ocultas. ¿Estás buscando la sanidad de esa persona o simplemente deseas que desaparezca tu culpa? ¿Estás dispuesto a aceptar el rechazo sin enojarte? ¿Puedes continuar haciendo lo correcto incluso si el perdón nunca llega? Estas preguntas son difíciles, pero nos preparan para amar a los demás sin intentar controlarlos.
Proverbios 3:6 nos dice: “Reconócele en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas”. Esto no significa que todas las relaciones serán restauradas ni que todas las conversaciones terminarán pacíficamente. Significa que podemos buscar la dirección de Dios en lugar de depender completamente de nuestro propio entendimiento. Su guía puede llegar por medio de las Escrituras, la oración, el consejo sabio y la consideración cuidadosa de las consecuencias. Isaías 55:8 nos recuerda: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos”, declara el SEÑOR.
A medida que el Octavo Paso llega a su conclusión, recuerda que no estamos dejando atrás nuestra responsabilidad; estamos siendo preparados para ponerla en práctica. La oración nunca debe convertirse en una excusa para posponer aquello que ya sabemos que es correcto. Tampoco debemos permitir que la culpa nos empuje a realizar acciones que podrían causar más daño. Necesitamos sabiduría para reconocer la diferencia.
El Octavo Paso termina con un corazón dispuesto, no con una exigencia de resultados inmediatos. Antes de entrar en el Noveno Paso, pídele a Dios la humildad para escuchar, la paciencia para esperar cuando sea necesario y el valor para actuar cuando llegue el momento apropiado. No podemos borrar el ayer, pero por medio de Cristo podemos convertirnos en personas cuyas acciones reflejen arrepentimiento, compasión y un cambio duradero. La meta no es solamente reparar el daño. Es honrar a Dios y a quienes lastimamos mediante la manera en que lo reparamos.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
祈求神赐下智慧
在迈出弥补过错的下一步之前,先寻求神的带领
在戒除酒精和毒品成瘾的康复过程中,最重要的功课之一,就是学习明白:即使我们已经认识到自己应该做什么,也不代表我们知道应该怎样做,或者什么时候去做。我们可能终于明白,过去的酗酒、吸毒、撒谎和违背承诺给别人造成了多么严重的伤害。我们已经找出了那些曾经被我们伤害的人,也开始真正愿意弥补过错。但是,当第八步即将结束时,另一个重要的问题必须浮现在我们心中:主啊,祢希望我接下来怎样做?圣经说:“你们中间若有缺少智慧的,应当求那厚赐与众人、也不斥责人的神。”(雅各书 1:5)愿意顺服,使我们做好准备;而智慧则教导我们如何顺服,同时避免造成进一步的伤害。
成瘾曾经训练我们按照眼前的感觉作决定。当罪疚感变得无法忍受时,我们喝酒;当羞耻感出现时,我们吸毒;当有人质问我们时,我们撒 谎、操纵别人,或者干脆消失。我们想要得到解脱,而且希望立刻得到。即使进入康复阶段,这些旧有的行为模式仍然可能影响我们弥补过错的愿望。我们可能因为良心不安,就突然打电话给某个人,却没有考虑对方是否已经在情感上做好准备,愿意再次与我们接触。如果道歉只是为了减轻我们自己的痛苦,那么这样的道歉可能会成为加在那个已经被我们伤害的人身上的另一副重担。
想想一位已经戒酒几个月的父亲。他迫切希望联系自己的女儿,向她解释自己已经有了多么大的改变。但是,女儿仍然记得多年来那些没有兑现的承诺、父亲缺席的生日,以及那些酒精比家庭更重要的夜晚。父亲希望今天就能和好,但女儿可能仍然需要时间,才能重新感到安全。智慧教导这位父亲,他的康复进度不能决定女儿需要多少时间。他必须学习顾及女儿的痛苦,而不是要求女儿承认自己的进步。有时候,我们能够做出的最有爱心的选择,就是尊重别人的界限,同时继续以实际行动证明自己真正改变了。
箴言 16:23 说:“智慧人的心教训他的口,又使他的嘴增长学问。”智慧在我们开口之前,就开始塑造我们的言语。它教导我们倾听而不打断别人,承认错误而不寻找借口,接受纠正而不急着为自己辩护。我们不仅需要求问神应该说什么,也需 要求问祂现在是否应该开口。有些谈话需要事先预备、寻求辅导,或者采取不同的处理方式。第八步培养我们愿意弥补过错的心;第九步则是在可能的情况下直接弥补伤害,除非这样做会伤害对方或其他人。
恐惧有时候也会伪装成急迫感。我们可能认为,如果不立刻采取行动,就是不顺服神。但是,有时候我们的急躁来自焦虑,而不是神的带领。雅各书 3:17 将从上头来的智慧描述为:“先是清洁,后是和平,温良柔顺,满有怜悯,多结善果。”神的智慧不需要借助操纵或情绪压力来成就祂的旨意。祂的智慧使我们产生谦卑、耐心,以及经过认真思考的顺服。
今晚,也许你名单上的某些名字正沉重地压在你的心上。你想起曾经偷走的钱、被你破坏的关系,或者那个最终不再相信你承诺的人。与其反复排练一段完美的道歉,不如先从祷告开始。求神显明你心中隐藏的动机。你是在寻求对方的医治,还是只想让自己的罪疚感消失?你是否愿意在被拒绝时仍然不发怒?即使对方永远没有原谅你,你是否仍然愿意继续做正确的事情?这些问题并不容易回答,但它们能够帮助我们预备自己的心,学习真正爱别人,而不是试图控制别人。
箴言 3:6 告诉我们:“在你一切所行的事上都要认定他,他必指引你的路。”这并不意味着所有关系都会恢复,也不意味着每一次谈话都能和平结束。这意味着我们可以寻求神的带领,而不是完全依靠自己的理解和判断。祂可能借着圣经、祷告、有智慧的辅导,以及我们对事情后果的认真考虑来引导我们。以赛亚书 55:8 提醒我们:“耶和华说:我的意念非同你们的意念;我的道路非同你们的道路。”
当第八步即将结束时,我们必须明白:我们并不是从此不再需要承担责任,而是正在接受预备,学习如何真正实践责任。 祷告绝不能成为我们拖延那些已经知道应该做的事情的借口。同样,我们也不能允许罪疚感推动我们采取可能造成更多伤害的行动。我们需要神赐下智慧,帮助我们分辨两者之间的区别。
第八步结束时,神所要看到的是一颗愿意顺服的心,而不是一颗要求立刻得到结果的心。 在进入第九步之前,求神赐给你谦卑,使你愿意倾听;赐给你耐心,使你在必要时愿意等待;也赐给你勇气,使你在适当的时候采取行动。我们无法抹去昨天,但借着基督,我们可以成为以实际行动彰显悔改、怜悯和持久改变的人。
我们的目标不仅仅是弥补过错,更是要在弥补过错的过程中,以我们的态度和行动荣耀神,并尊重那些曾经被我们伤害的人。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
