June 10
Know Him. Grow in Him. Show Him.
Let Your Feet Demonstrate What Your Mouth Proclaims

We can talk about Jesus all day and still leave people wondering whether we know Him. Alcohol and drug addiction taught many of us to say whatever would get us through the next crisis. We promised to change, asked for another chance, and told our families what they wanted to hear. But our feet kept walking toward the same destructive choices. Recovery calls us to something different: a life in which our actions give weight to our words. Jesus said, “Your light must shine before people in such a way that they may see your good works, and glorify your Father who is in heaven” (Matthew 5:16). Our lives can open the door for our testimony.
The Christian Twelfth Step teaches: “Having had a spiritual awakening as the result of these steps, we tried to carry this message to others, and to practice these principles in all our affairs.” This is not graduation from recovery. It is carrying what God has done in us into the lives of others. I describe that journey in three movements: Know Him. Grow in Him. Show Him. First, we come to know Jesus personally, not merely learn religious language. Then we grow as His Word exposes our dishonesty, pride, fear, and selfishness. Finally, we show Him through how we live.
Think of an eighteen-year-old who has stopped using marijuana and pills. He tells his parents that God has changed him, but he still becomes angry whenever they question him. One morning, while writing in his journal, he realizes that he wants trust without rebuilding it. Instead of arguing, he begins telling the truth, coming home when promised, and accepting correction. His parents may not believe every word immediately, but they can begin seeing a different life. “Little children, let’s not love with word or with tongue, but in deed and truth” (1 John 3:18).
Here is a simple picture: let our feet carry eighty percent of the message and our mouths twenty percent. Those numbers are not a command from Scripture; they remind us that what we do should support what we say. Our feet show up when someone needs help. They walk away from temptation. They take us to make amends, visit the lonely, feed the hungry, and serve without expecting applause. Our mouths explain why. We do not remain silent about Jesus; we make sure our conduct does not contradict our witness.
A fifty-year-old father recovering from alcoholism may share his testimony at a meeting, but his greatest witness could happen at home. Does he listen when his daughter speaks? Does he keep his promises when no one is watching? Does he apologize without blaming his drinking? A mother who loves her adult son struggling with addiction may show Christ by offering treatment resources while refusing to finance his drug use. Love has both compassion and boundaries. Jesus said, “For even the Son of Man did not come to be served, but to serve” (Mark 10:45).
We cannot live this way on yesterday’s spiritual strength. Our morning quiet time keeps us close to the One we represent. We open Scripture, listen, and ask the Holy Spirit to examine our motives. Our Daily Moral Inventory (DMI) helps us catch resentment or the desire for recognition before it poisons our service. Journaling lets us record where we obeyed and where we need to get right with someone. Scripture memorization gives us truth to carry into conversations when feelings run high. Jesus said, “Apart from Me you can do nothing” (John 15:5). Showing Him must always flow from knowing Him.
And we must remember our place. We are witnesses, not saviors. We can carry a message into a jail, a recovery home, a school, or a family living room, but we cannot force anyone to surrender to Christ. Jesus said of the Holy Spirit, “He will convict the world concerning sin and righteousness and judgment” (John 16:8). We love, serve, and speak with honesty; God works in hearts.
So ask yourself today: If my mouth never mentioned Jesus, what would my feet say about Him? And when someone asks why I live differently, will my words clearly point to Christ? The Christian Twelfth Step calls us to both. Know Him personally. Grow in Him daily. Show Him wherever God sends you. Let your feet demonstrate what your mouth proclaims, and let the Holy Spirit receive the glory for lives changed.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Conócelo. Crece en Él. Muéstralo.
Deja que Tus Pies Demuestren lo que Tu Boca Proclama
Podemos hablar de Jesús durante todo el día y aun así dejar a las personas preguntándose si realmente lo conocemos. La adicción al alcohol y las drogas nos enseñó a muchos a decir cualquier cosa que nos ayudara a salir de la siguiente crisis. Prometíamos cambiar, pedíamos otra oportunidad y les decíamos a nuestras familias lo que querían escuchar. Pero nuestros pies seguían caminando hacia las mismas decisiones destructivas. La recuperación nos llama a algo diferente: una vida en la que nuestras acciones den credibilidad a nuestras palabras. Jesús dijo: “Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). Nuestra manera de vivir puede abrir la puerta para compartir nuestro testimonio.
El Duodécimo Paso Cristiano nos enseña: “Habiendo experimentado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, procuramos llevar este mensaje a otros y practicar estos principios en todos nuestros asuntos”. Esto no significa que nos hayamos graduado de la recuperación. Significa llevar lo que Dios ha hecho en nosotros a las vidas de otras personas. Yo describo ese recorrido en tres movimientos: Conócelo. Crece en Él. Muéstralo. Primero, llegamos a conocer personalmente a Jesús, no solamente a aprender un lenguaje religioso. Después, crecemos mientras Su Palabra expone nuestra deshonestidad, orgullo, temor y egoísmo. Finalmente, lo mostramos mediante nuestra manera de vivir.
Piensa en un joven de dieciocho años que ha dejado de consumir marihuana y pastillas. Les dice a sus padres que Dios lo ha cambiado, pero todavía se enoja cada vez que ellos lo cuestionan. Una mañana, mientras escribe en su diario personal, reconoce que quiere recuperar la confianza sin hacer el trabajo necesario para reconstruirla. En lugar de discutir, comienza a decir la verdad, regresar a casa a la hora prometida y aceptar la corrección. Quizás sus padres no crean inmediatamente todas sus palabras, pero pueden comenzar a ver una vida diferente. “Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Juan 3:18).
Aquí tenemos una ilustración sencilla: permitamos que nuestros pies lleven el ochenta por ciento del mensaje y nuestra boca el veinte por ciento. Estos porcentajes no son un mandamiento bíblico; simplemente nos recuerdan que nuestras acciones deben respaldar nuestras palabras. Nuestros pies nos llevan a estar presentes cuando alguien necesita ayuda. Nos alejan de la tentación. Nos llevan a reparar los daños que hemos causado, visitar a quienes están solos, alimentar a los hambrientos y servir sin esperar aplausos. Nuestra boca explica por qué lo hacemos. No permanecemos callados acerca de Jesús; nos aseguramos de que nuestra conducta no contradiga nuestro testimonio.
Un padre de cincuenta años que se está recuperando del alcoholismo puede compartir su testimonio en una reunión, pero su testimonio más poderoso podría ocurrir en su propio hogar. ¿Escucha cuando su hija habla? ¿Cumple sus promesas cuando nadie lo está observando? ¿Pide perdón sin culpar al alcohol por sus decisiones? Una madre que ama a su hijo adulto que lucha contra la adicción puede mostrar a Cristo ofreciéndole recursos para recibir tratamiento, mientras se niega a financiar su consumo de drogas. El amor incluye tanto compasión como límites. Jesús dijo: “Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir” (Marcos 10:45).
No podemos vivir de esta manera dependiendo de la fortaleza espiritual de ayer. Nuestro tiempo de quietud con Dios por la mañana nos mantiene cerca de Aquel a quien representamos. Abrimos las Escrituras, escuchamos y pedimos al Espíritu Santo que examine nuestras motivaciones. Nuestro Inventario Moral Diario (DMI) nos ayuda a identificar el resentimiento o el deseo de reconocimiento antes de que contaminen nuestro servicio. Escribir en nuestro diario nos permite registrar dónde hemos obedecido y dónde necesitamos arreglar las cosas con alguien. La memorización de las Escrituras nos proporciona la verdad que podemos llevar a nuestras conversaciones cuando las emociones se intensifican. Jesús dijo: “Separados de Mí nada pueden hacer” (Juan 15:5). Mostrarlo siempre debe ser el resultado de conocerlo.
También debemos recordar cuál es nuestro lugar. Somos testigos, no salvadores. Podemos llevar el mensaje a una cárcel, un hogar de recuperación, una escuela o la sala de una familia, pero no podemos obligar a nadie a rendirse a Cristo. Jesús dijo acerca del Espíritu Santo: “Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Nosotros amamos, servimos y hablamos con honestidad; Dios es quien obra en los corazones.
Así que pregúntate hoy: Si mi boca nunca mencionara a Jesús, ¿qué dirían mis pies acerca de Él? Y cuando alguien me pregunte por qué vivo de manera diferente, ¿mis palabras señalarán claramente a Cristo? El Duodécimo Paso Cristiano nos llama a hacer ambas cosas. Conócelo personalmente. Crece en Él diariamente. Muéstralo dondequiera que Dios te envíe. Permite que tus pies demuestren lo que tu boca proclama, y que el Espíritu Santo reciba toda la gloria por las vidas transformadas.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
认识祂。在祂里面成长。活出祂。
让你的脚步证明你口中所宣讲的信息
我们可以整天谈论耶稣,却仍然让别人怀疑我们是否真正认识祂。酒精和毒品成瘾曾经使我们许多人学会了说任何能够帮助自己度过下一场危机的话。我们承诺改变,请求别人再给一次机会,也对家人说他们想听的话。然而,我们的脚步却仍然走向那些相同的破坏性选择。康复呼召我们过一种不同的生活:让我们的行动为所说的话提供真实的见证。耶稣说:“你们的光也当这样照在人前,叫他们看见你们的好行为,便将荣耀归给你们在天上的父。”(马太福音 5:16)我们的生活方式,可以为分享见证打开一扇门。
基督教十二步骤中的第十二步教导我们:“通过实践这些步骤,我们经历了属灵的觉醒,于是努力将这一信息传递给其他人,并在生活的各个方面实践这些原则。” 这并不意味着我们已经从康复中毕业,而是要把神在我们生命中所成就的工作带进其他人的生命。我把这段旅程归纳为三个阶段:认识祂。在祂里面成长。活出祂。 首先,我们要亲自认识耶稣,而不只是学习一些宗教用语。接着,当神的话语揭露我们的不诚实、骄傲、恐惧和自私时,我们便开始在祂里面成长。最后,我们通过自己的生活方式,把祂彰显出来。
想象一位十八岁的年轻人,他已经停止使用大麻和药片。他告诉父母,神已经改变了他,但每当父母质疑他时,他仍然会生气。一天早晨,当他写灵修日记时,他意识到自己希望父母重新信任他,却不愿意付出重建信任所需要的努力。于是,他不再争辩,而是开始诚实说话,按照承诺的时间回家,并愿意接受纠正。父母可能不会立刻相信他说的每一句话,但他们可以开始看见一个不同的生命。约翰一书 3:18 说:“小子们哪,我们相爱,不要只在言语和舌头上,总要在行为和诚实上。”
这里有一个简单的比喻:让我们的脚步承担百分之 八十的信息,让我们的口承担百分之二十的信息。 这些数字并不是圣经中的命令,而是提醒我们,行动应当支持我们所说的话。我们的脚步使我们在别人需要帮助时愿意出现,使我们远离试探,带领我们去弥补曾经造成的伤害、探望孤独的人、喂养饥饿的人,并且不求掌声地服侍别人。而我们的口则解释为什么我们这样做。我们不是对耶稣保持沉默,而是要确保自己的行为不会与所传讲的见证相矛盾。
一位五十岁、正在从酒精成瘾中康复的父亲,可能在康复聚会中分享自己的见证,但他最有力量的见证,或许发生在自己的家里。当女儿说话时,他是否认真倾听?当没有人监督时,他是否仍然遵守承诺?他是否愿意为自己的错误道歉,而不是把责任全部推给酒精?一位母亲深爱着仍然与毒瘾挣扎的成年儿子,她可以通过帮助儿子寻找戒瘾治疗资源,同时拒绝出钱支持他的吸毒行为,来彰显基督的爱。真正的爱既有怜悯,也有界限。耶稣说:“因为人子来,并不是要受人的服侍,乃是要服侍人。”(马可福音 10:45)
我们不能依靠昨天的属灵力量,来过今天的生活。每天早晨与神安静相处的灵修时间,使我们与自己所代表的主保持亲密关系。我们打开圣经,安静聆听,并求圣灵省察我们的动机。每日道德省察(DMI)帮助我们在怨恨 或渴望得到认可的心态破坏服侍之前,就及时发现这些问题。写灵修日记使我们能够记录自己在哪些方面顺服了神,又在哪些方面需要与别人和好、把事情做对。背诵圣经则使我们在情绪激动的谈话中,仍然能够依靠神的真理。耶稣说:“因为离了我,你们就不能做什么。”(约翰福音 15:5)我们必须先认识祂,才能真正把祂彰显出来。
我们也必须记住自己的位置。我们是见证人,不是救主。 我们可以把福音的信息带进监狱、康复之家、学校,或者一个家庭的客厅,但我们不能强迫任何人向基督降服。耶稣论到圣灵时说:“祂既来了,就要叫世人为罪、为义、为审判,自己责备自己。”(约翰福音 16:8)我们的责任是去爱、去服侍,并诚实地传讲真理;而神亲自在人的心中动工。
所以,今天请问问自己:如果我的口从来没有提到耶稣,我的脚步会向别人传递关于祂的什么信息? 当有人问我为什么活得与过去不同,我的话语是否会清楚地把他们引向基督?
基督教十二步骤中的第十二步呼召我们同时做到这两件事。亲自认识祂。每 天在祂里面成长。无论神差遣你到哪里,都要把祂彰显出来。
让你的脚步证明你口中所宣讲的信息,并让圣灵因生命的改变而得到一切荣耀。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
