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May 6

Gratitude for Restoration

Recognizing God’s Work Even When the Healing Is Not Finished

Step Nine has asked us to do some of the hardest work in recovery: face the damage, admit our wrongs, and make amends when doing so will not harm others. Now, as this step closes, we need to pause for something addiction never taught us: gratitude. We once measured a good day by getting our way or escaping consequences. God teaches us to recognize another victory. “In everything give thanks; for this is the will of God for you in Christ Jesus” (1 Thessalonians 5:18). Gratitude does not mean everything has turned out the way we hoped. It means we can see God’s hand at work amid unfinished work.

Some of us have apologized to a spouse who still struggles to trust us. Others have repaid what they could, but years of broken promises remain. A parent may still refuse our calls. A child may need more time. These pains do not mean obedience failed. Restoration often begins long before anyone else can see it. We once hid behind excuses; now we speak truth. We now respect others’ boundaries. That is not a small change. That is grace taking root.


Jesus healed a man who could not hear or speak clearly, and the crowd declared, “He has done all things well” (Mark 7:37). We cannot see all God is doing. But we can thank Him for the courage to confess, the willingness to repair harm, and strength to stay sober through painful conversations. Gratitude opens our eyes to progress that pride overlooks and shame refuses to acknowledge.


It also protects us from believing we accomplished recovery by ourselves. We had to make the phone call, tell the truth, return the money, and accept the consequences. Yet even the willingness to do those things was nurtured by God’s mercy and the help of people He placed around us. Paul asks, “What do you have that you did not receive?” (1 Corinthians 4:7). Remembering our powerlessness makes thanksgiving more than words. It becomes a confession that we did not rescue ourselves.


Gratitude is especially important when the results are disappointing. Perhaps you did everything you could to make something right, but the relationship remains broken. Do not use that pain to justify old behavior. Scripture reminds us, “Your toil is not in vain in the Lord” (1 Corinthians 15:58). Making amends was never a transaction in which honesty purchased someone else’s forgiveness. It was an act of obedience that changed how we live, regardless of how another person responds.


Tonight, rather than replaying old conversations, bring those concerns to God. Philippians 4:6 tells us, “Be anxious for nothing, but in everything by prayer and pleading with thanksgiving let your requests be made known to God.” Thank Him for another sober day, for a difficult truth finally spoken, for the opportunity to become dependable, and even for correction that kept you from repeating an old pattern. Peace grows when we stop demanding that every outcome be settled before we give thanks.


The psalmist proclaimed, “The Lord has done great things for us; We are joyful” (Psalm 126:3). Maybe you cannot say every relationship is healed. Maybe consequences remain. But can you say you are no longer hiding as you once did? Can you recognize a softer heart, a clearer conscience, or willingness to serve those you hurt? Then you already have reasons to thank God.


As we finish Step Nine, remember that restoration is not measured only by doors that reopen. Sometimes it is revealed in the person standing faithfully before a door that remains closed. We cannot control another person’s healing, but we can keep walking in truth, making right what is ours to make right, and trusting God with the rest. Gratitude does not declare the work finished; it honors the One who is still working. One faithful day at a time. Let thanksgiving close this step, not because the past has vanished, but because grace is teaching us how to live differently today.


By His Grace to His servant Scott

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May 6

Gratitude for Restoration

Recognizing God’s Work Even When the Healing Is Not Finished

Gratitud por la Restauración

Reconociendo la Obra de Dios Incluso Cuando la Sanidad Aún No Ha Terminado

El Noveno Paso nos ha pedido realizar una de las tareas más difíciles de la recuperación: enfrentar el daño que causamos, admitir nuestras faltas y reparar nuestros errores cuando hacerlo no perjudique a otras personas. Ahora, al concluir este paso, necesitamos detenernos para practicar algo que la adicción nunca nos enseñó: la gratitud. Antes medíamos un buen día por conseguir lo que queríamos o escapar de las consecuencias. Dios nos enseña a reconocer otra clase de victoria. “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18). La gratitud no significa que todo haya resultado como esperábamos. Significa que podemos reconocer la mano de Dios obrando aun cuando Su obra todavía no ha terminado.


Algunos hemos pedido perdón a un cónyuge que todavía tiene dificultades para confiar en nosotros. Otros hemos devuelto lo que pudimos, pero las consecuencias de años de promesas incumplidas permanecen. Tal vez un padre o una madre todavía se niega a contestar nuestras llamadas. Quizás un hijo necesita más tiempo. Estas situaciones dolorosas no significan que nuestra obediencia haya fracasado. La restauración muchas veces comienza mucho antes de que alguien más pueda verla. Antes nos escondíamos detrás de las excusas; ahora hablamos con la verdad. Ahora respetamos los límites de los demás. Eso no es un cambio insignificante. Es la gracia de Dios echando raíces en nuestras vidas.


Jesús sanó a un hombre que no podía oír ni hablar claramente, y la multitud declaró: “Todo lo ha hecho bien” (Marcos 7:37). No podemos ver todo lo que Dios está haciendo. Pero podemos agradecerle por el valor de confesar nuestras faltas, por la disposición de reparar el daño y por la fortaleza para mantenernos sobrios durante conversaciones dolorosas. La gratitud abre nuestros ojos al progreso que el orgullo pasa por alto y que la vergüenza se niega a reconocer.


La gratitud también nos protege de creer que logramos nuestra recuperación por nuestras propias fuerzas. Tuvimos que hacer aquella llamada telefónica, decir la verdad, devolver el dinero y aceptar las consecuencias. Sin embargo, incluso la disposición para hacer esas cosas fue cultivada por la misericordia de Dios y por la ayuda de las personas que Él puso en nuestro camino. Pablo pregunta: “¿Qué tienes que no recibiste?” (1 Corintios 4:7). Recordar nuestra impotencia hace que el agradecimiento sea mucho más que palabras. Se convierte en una confesión de que no nos rescatamos a nosotros mismos.


La gratitud es especialmente importante cuando los resultados son decepcionantes. Quizás hiciste todo lo que estaba a tu alcance para corregir una situación, pero la relación continúa rota. No utilices ese dolor para justificar tus antiguos comportamientos. Las Escrituras nos recuerdan: “Vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58). Reparar el daño nunca fue una transacción en la que nuestra honestidad compraba el perdón de otra persona. Fue un acto de obediencia que transformó nuestra manera de vivir, independientemente de cómo respondieran los demás.


Esta noche, en lugar de repetir mentalmente las conversaciones del pasado, lleva esas preocupaciones delante de Dios. Filipenses 4:6 nos dice: “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios”. Dale gracias por otro día de sobriedad, por una verdad difícil que finalmente pudiste expresar, por la oportunidad de convertirte en alguien digno de confianza e incluso por aquella corrección que te impidió repetir un viejo patrón de conducta. La paz crece cuando dejamos de exigir que todos los resultados estén resueltos antes de dar gracias.


El salmista proclamó: “Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros; estamos alegres” (Salmo 126:3). Tal vez no puedas decir que todas tus relaciones han sido sanadas. Quizás todavía enfrentas consecuencias. Pero ¿puedes decir que ya no te escondes como antes? ¿Puedes reconocer un corazón más sensible, una conciencia más limpia o una mayor disposición para servir a quienes lastimaste? Entonces ya tienes razones para darle gracias a Dios.


Al concluir el Noveno Paso, recuerda que la restauración no se mide solamente por las puertas que vuelven a abrirse. A veces se manifiesta en la persona que permanece fiel delante de una puerta que continúa cerrada. No podemos controlar el proceso de sanidad de otra persona, pero sí podemos continuar caminando en la verdad, corrigiendo aquello que nos corresponde corregir y confiándole a Dios todo lo demás.


La gratitud no declara que la obra haya terminado; honra a Aquel que todavía está obrando. Un día de fidelidad a la vez. Permite que el agradecimiento cierre este paso, no porque el pasado haya desaparecido, sino porque la gracia de Dios nos está enseñando a vivir de una manera diferente hoy.


Por Su Gracia, a Su siervo Scott.

为生命的恢复献上感恩

即使医治尚未完成,仍然看见神正在进行的工作

第九步要求我们完成康复过程中一些最艰难的功课:面对自己造成的伤害,承认自己的过错,并在不会进一步伤害他人的情况下,尽力弥补过去的错误。如今,当我们即将结束这一步时,需要停下来学习一件成瘾生活从未教导过我们的事——感恩。过去,我们常常以是否得到自己想要的东西,或者是否逃避了后果,来衡量一天过得好不好。但神教导我们认识另一种胜利。圣经说:“凡事谢恩;因为这是神在基督耶稣里向你们所定的旨意。”(帖撒罗尼迦前书 5:18)感恩并不意味着所有事情都按照我们的期望发展,而是即使神的工作尚未完成,我们仍然能够看见祂的手正在动工。


我们当中有些人已经向配偶道歉,但对方仍然很难重新信任我们。有些人已经尽力偿还过去的债务,但多年失信所造成的伤害仍然存在。也许父母仍然不愿接听我们的电话,也许孩子还需要更多时间。这些令人痛苦的情况,并不意味着我们的顺服失败了。生命的恢复往往早在别人能够看见之前,就已经开始发生。过去,我们躲在借口后面;如今,我们开始说真话。过去,我们无视别人的界限;如今,我们学会尊重。这绝不是微不足道的改变,而是神的恩典正在我们的生命中扎根。


耶稣曾医治一个听不见、说话也不清楚的人,众人惊叹说:“他所做的事都好。”(马可福音 7:37)我们无法看见神正在做的每一件事,但我们可以感谢祂赐给我们勇气承认过错,赐给我们愿意弥补伤害的心,也赐给我们力量,使我们在痛苦的谈话中仍然保持清醒,不再依靠酒精或毒品逃避现实。感恩使我们能够看见那些骄傲容易忽略、羞耻感又不愿承认的进步。


感恩也保护我们,不让我们误以为康复完全是靠自己的力量完成的。确实,是我们必须拨打那通电话,说出真相,归还金钱,并承担后果。然而,就连我们愿意这样做的心,也是神借着祂的怜悯,以及祂安排在我们生命中的人,逐渐培养出来的。保罗问道:“你有什么不是领受的呢?”(哥林多前书 4:7)当我们回想自己曾经多么无力摆脱成瘾时,感恩就不再只是口头上的感谢,而成为发自内心的承认:我们并不是靠自己拯救了自己。


当结果令人失望时,感恩尤其重要。也许你已经尽了一切努力去弥补某个错误,但那段关系仍然破裂。不要让这样的痛苦成为你重返旧生活的借口。圣经提醒我们:“你们的劳苦,在主里面不是徒然的。”(哥林多前书 15:58)弥补过错从来不是一场交易,不是我们付出诚实,就能够换取别人的原谅。它是一个顺服神的行动,无论别人如何回应,都应当改变我们今后的生活方式。


今晚,不要再反复回想过去那些艰难的谈话,而要把心中的忧虑带到神面前。腓立比书 4:6 告诉我们:“应当一无挂虑,只要凡事借着祷告、祈求,和感谢,将你们所要的告诉神。”感谢祂让你又度过了清醒的一天;感谢祂帮助你终于说出那句难以启齿的真话;感谢祂赐给你机会,逐渐成为一个值得别人信任的人;甚至感谢那些及时的纠正,使你没有再次陷入过去的错误模式。当我们不再要求所有问题都必须解决之后才肯感恩,神的平安就会逐渐在我们心中增长。


诗人宣告:“耶和华果然为我们行了大事,我们就欢喜。”(诗篇 126:3)也许你还不能说所有关系都已经得到医治,也许你仍然必须面对过去行为带来的后果。但你是否能够说,自己已经不再像从前那样躲藏?你是否发现自己的心变得更加柔软,良心更加坦然,也更加愿意服事那些曾被你伤害的人?如果是这样,你就已经有充分的理由向神献上感谢。


当我们结束第九步时,要记住:生命的恢复不能只用那些重新打开的门来衡量。有时候,真正的恢复恰恰显明在一个人面对仍然紧闭的门时,依然选择忠心顺服。我们无法控制另一个人的医治过程,但我们可以继续行在真理中,尽力弥补自己应当弥补的过错,并把其余的一切交托给神。


感恩并不是宣告神的工作已经完成,而是尊崇那位仍然在我们生命中不断动工的主。 一天又一天,忠心地向前迈进。让感恩成为第九步的结束,不是因为过去已经消失,而是因为神的恩典正在教导我们,今天如何以不同于过去的方式生活。


靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。

Abstract Background

"For I know the plans I have for you," declares The Lord, "plans to prosper you and not to harm you, plans to give you a hope and a future."

(Jeremiah 29:11)

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