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May 26

Discerning God’s Leading

Learning to Recognize His Direction Without Confusing Impulse With Obedience

One of the most dangerous habits addiction leaves behind is the belief that every strong feeling requires immediate action. For years, we followed cravings, fear, anger, and whatever promised relief. If something felt right, we pursued it. If it felt uncomfortable, we escaped. Even after alcohol and drugs are removed, that pattern can continue. We may mistake an emotional impulse for God’s direction simply because we feel strongly about it. Step Eleven teaches us something essential: hearing God is important, but learning to discern His leading is equally necessary. Scripture warns, “Beloved, do not believe every spirit, but test the spirits to see whether they are from God” (1 John 4:1). Not everything that enters our thoughts deserves our obedience.

Consider a nineteen-year-old recovering from drug addiction who suddenly decides he needs to move away and start over. He tells his parents that God has shown him he must leave immediately. Yet he has no job, no recovery support, and no place to live. When questioned, he becomes defensive and insists that nobody understands what God is telling him. Perhaps a new beginning will eventually be appropriate, but is this God’s direction or another attempt to escape uncomfortable responsibilities? Discernment requires us to examine our motives rather than baptize our desires with spiritual language.


God’s leading will never contradict His Word. Psalm 119:105 declares, “Your word is a lamp to my feet And a light to my path.” During our morning quiet time, we open Scripture not merely to find a verse that supports what we already want, but to allow God’s truth to challenge our thinking. We pray, read carefully, and give the Holy Spirit room to reveal attitudes we might otherwise overlook. Journaling helps us record those observations and return to them before making important decisions.


A forty-two-year-old father recovering from alcoholism may believe God is leading him to confront his wife about something that happened years ago. He feels angry and wants immediate resolution. But his Daily Moral Inventory (DMI) reveals resentment, pride, and a desire to prove himself right. Instead of beginning another argument, he pauses to examine his heart. James 3:17 describes wisdom from above as “first pure, then peace-loving, gentle, reasonable.” The question becomes whether his intended conversation reflects God’s wisdom or simply gives his anger a religious justification.


Discernment also requires patience. Addiction taught us to demand immediate satisfaction. God’s guidance does not operate according to our cravings or emotional deadlines. Lamentations 3:25 reminds us, “The Lord is good to those who await Him, To the person who seeks Him.” Waiting does not mean avoiding responsibility. It means refusing to force an answer simply because uncertainty makes us uncomfortable. Sometimes the wisest decision is to pray, seek counsel, and allow time for our motives to become clearer.


Imagine a mother whose adult daughter has repeatedly used money intended for groceries to purchase drugs. The daughter calls again, pleading for financial help. The mother loves her deeply and fears that refusing will make matters worse. She asks God for wisdom, examines what has happened before, and speaks with someone experienced in recovery. She may discover that love sometimes requires firm boundaries rather than another rescue. Compassion and wisdom must walk together.


God frequently uses other believers to help us recognize blind spots. Proverbs 15:22 says, “Without consultation, plans are frustrated, But with many counselors they succeed.” Addiction thrives in secrecy, but spiritual maturity welcomes honest questions. A sponsor, mentor, pastor, or mature believer may recognize something we cannot see. Seeking counsel does not demonstrate a lack of faith. It acknowledges that we are not always objective about our own desires.


Scripture memorization strengthens discernment because God’s truth becomes available before our emotions take control. A remembered passage may interrupt a craving, expose dishonest thinking, or remind us to pause before reacting. What we learn during quiet time should eventually influence how we handle money, relationships, temptation, and conflict.


Tonight, review your decisions without condemning yourself. Ask where you acted from fear, where you followed impulse, and where you recognized God’s wisdom. Write down what needs further prayer. Not every question must be answered before morning.


Step Eleven teaches us that discerning God’s leading is not about convincing Him to approve our plans. It is about becoming willing to surrender our plans when His truth reveals a better way.


By His Grace to His servant Scott

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May 26

Discerning God’s Leading

Learning to Recognize His Direction Without Confusing Impulse With Obedience

Discerniendo la Dirección de Dios

Aprendiendo a Reconocer Su Guía Sin Confundir los Impulsos con la Obediencia

Uno de los hábitos más peligrosos que deja la adicción es la creencia de que cada sentimiento intenso exige una acción inmediata. Durante años, seguimos nuestros deseos de consumir, nuestros temores, nuestra ira y cualquier cosa que prometiera alivio. Si algo nos parecía correcto, lo perseguíamos. Si nos hacía sentir incómodos, escapábamos. Incluso después de dejar el alcohol y las drogas, ese patrón puede continuar. Podemos confundir un impulso emocional con la dirección de Dios simplemente porque lo sentimos con mucha intensidad. El Undécimo Paso nos enseña algo esencial: escuchar a Dios es importante, pero aprender a discernir Su dirección es igualmente necesario. Las Escrituras nos advierten: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios” (1 Juan 4:1). No todo pensamiento que entra en nuestra mente merece nuestra obediencia.


Considera a un joven de diecinueve años que se está recuperando de la adicción a las drogas y que repentinamente decide que necesita mudarse y comenzar de nuevo. Les dice a sus padres que Dios le ha mostrado que debe marcharse inmediatamente. Sin embargo, no tiene trabajo, apoyo para su recuperación ni un lugar donde vivir. Cuando alguien cuestiona su decisión, se pone a la defensiva e insiste en que nadie comprende lo que Dios le está diciendo. Quizás algún día sea apropiado comenzar de nuevo en otro lugar, pero ¿se trata realmente de la dirección de Dios o de otro intento de escapar de responsabilidades incómodas? El discernimiento requiere que examinemos nuestras motivaciones en lugar de revestir nuestros deseos con lenguaje espiritual.


La dirección de Dios nunca contradice Su Palabra. El Salmo 119:105 declara: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino”. Durante nuestro tiempo de quietud con Dios por la mañana, abrimos las Escrituras no simplemente para encontrar un versículo que apoye lo que ya queremos hacer, sino para permitir que la verdad de Dios confronte nuestra manera de pensar. Oramos, leemos atentamente y damos espacio al Espíritu Santo para que nos revele actitudes que de otra manera podríamos pasar por alto. Escribir en nuestro diario personal nos ayuda a registrar esas observaciones y volver a examinarlas antes de tomar decisiones importantes.


Un padre de cuarenta y dos años que se está recuperando del alcoholismo puede creer que Dios lo está guiando a confrontar a su esposa por algo que ocurrió años atrás. Se siente enojado y quiere resolver el asunto inmediatamente. Sin embargo, su Inventario Moral Diario (DMI) revela resentimiento, orgullo y el deseo de demostrar que tiene la razón. En lugar de comenzar otra discusión, se detiene para examinar su corazón. Santiago 3:17 describe la sabiduría de lo alto como “primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente”. La pregunta ahora es si la conversación que desea tener refleja la sabiduría de Dios o si simplemente está utilizando una justificación religiosa para expresar su enojo.


El discernimiento también requiere paciencia. La adicción nos enseñó a exigir satisfacción inmediata. La dirección de Dios no funciona de acuerdo con nuestros deseos compulsivos ni con los plazos que establecen nuestras emociones. Lamentaciones 3:25 nos recuerda: “Bueno es el Señor para los que en Él esperan, para el alma que le busca”. Esperar no significa evitar nuestras responsabilidades. Significa negarnos a forzar una respuesta simplemente porque la incertidumbre nos hace sentir incómodos. Algunas veces, la decisión más sabia es orar, buscar consejo y permitir que el tiempo nos ayude a comprender mejor nuestras verdaderas motivaciones.


Imagina a una madre cuya hija adulta ha utilizado repetidamente el dinero destinado a comprar alimentos para adquirir drogas. Su hija vuelve a llamarla, suplicándole ayuda económica. La madre la ama profundamente y teme que negarse a darle dinero empeore la situación. Le pide sabiduría a Dios, examina lo que ha sucedido anteriormente y habla con alguien que tiene experiencia en la recuperación de adicciones. Puede descubrir que el amor algunas veces requiere establecer límites firmes en lugar de acudir nuevamente al rescate. La compasión y la sabiduría deben caminar juntas.


Dios utiliza frecuentemente a otros creyentes para ayudarnos a reconocer nuestros puntos ciegos. Proverbios 15:22 dice: “Sin consulta, los planes se frustran, pero con muchos consejeros, triunfan”. La adicción prospera en el secreto, pero la madurez espiritual recibe con humildad las preguntas honestas. Un padrino de recuperación, mentor, pastor o creyente espiritualmente maduro puede reconocer algo que nosotros no alcanzamos a ver. Buscar consejo no demuestra falta de fe. Significa reconocer que no siempre somos objetivos al evaluar nuestros propios deseos.


La memorización de las Escrituras fortalece nuestro discernimiento porque la verdad de Dios permanece disponible antes de que nuestras emociones tomen el control. Un pasaje que recordamos puede interrumpir un deseo de consumir, dejar al descubierto pensamientos deshonestos o recordarnos que debemos detenernos antes de reaccionar. Lo que aprendemos durante nuestro tiempo de quietud con Dios debe llegar a influir en la manera en que manejamos el dinero, las relaciones, las tentaciones y los conflictos.


Esta noche, examina tus decisiones sin condenarte a ti mismo. Pregúntate cuándo actuaste por miedo, cuándo seguiste tus impulsos y cuándo reconociste la sabiduría de Dios. Escribe aquello por lo que necesitas continuar orando. No todas las preguntas tienen que encontrar respuesta antes de mañana.


El Undécimo Paso nos enseña que discernir la dirección de Dios no consiste en convencerlo de que apruebe nuestros planes. Consiste en estar dispuestos a rendir nuestros planes cuando Su verdad nos revela un camino mejor.


Por Su Gracia, a Su siervo Scott.

分辨神的引导

学习认识祂的带领,不再把冲动误认为顺服

成瘾留下的最危险的习惯之一,就是让我们相信,每一种强烈的感觉都必须立刻采取行动。多年来,我们听从毒瘾的渴望、恐惧、愤怒,以及任何能够带来暂时解脱的东西。如果某件事情让我们感觉正确,我们就去追求;如果某件事情让我们感到不舒服,我们就选择逃避。即使已经停止喝酒和吸毒,这种行为模式仍然可能继续存在。我们可能仅仅因为某种情绪特别强烈,就把内心的冲动误认为神的引导。第十一步教导我们一个重要的真理:聆听神固然重要,但学习分辨祂的引导同样不可缺少。圣经警告我们:“亲爱的弟兄啊,一切的灵,你们不可都信,总要试验那些灵是出于神的不是。”(约翰一书 4:1)并不是每一个进入我们思想的念头,都值得我们顺从。


想象一位十九岁的年轻人,正在从毒品成瘾中康复,却突然决定搬到另一个地方,重新开始生活。他告诉父母,神已经向他显明,他必须立即离开。然而,他没有工作,没有康复支持,也没有可以居住的地方。当别人质疑他的决定时,他立刻变得充满防备,坚持认为没有人明白神正在对他说什么。也许将来有一天,换一个环境重新开始确实是合适的选择,但现在的问题是:这真的是神的引导,还是他又一次试图逃避那些令人不舒服的责任?属灵的分辨要求我们诚实地检查自己的动机,而不是用属灵的语言来包装自己的欲望。


神的引导绝不会违背祂的话语。诗篇 119:105 宣告:“你的话是我脚前的灯,是我路上的光。”在每天早晨与神安静相处的灵修时间里,我们打开圣经,不应该只是为了寻找一节能够支持自己原有想法的经文,而是要允许神的真理挑战我们的思考方式。我们祷告,认真阅读,并留出空间,让圣灵显明那些我们原本可能忽略的态度。写灵修日记帮助我们记录这些领悟,使我们能够在作出重要决定之前重新思想它们。


一位四十二岁、正在从酒精成瘾中康复的父亲,可能认为神正在引导他,因为多年前发生的一件事情去质问妻子。他心中充满愤怒,希望立即解决问题。然而,他的每日道德省察(DMI)却揭露出内心的怨恨、骄傲,以及想要证明自己正确的欲望。于是,他没有立刻开始另一场争吵,而是停下来检查自己的内心。雅各书 3:17 描述从上头来的智慧是“先是清洁,后是和平,温良柔顺”。现在真正需要思考的问题是:他准备进行的谈话,究竟反映了神的智慧,还是他只是在利用宗教理由为自己的愤怒辩护?


属灵的分辨也需要耐心。成瘾曾经教导我们不断要求立即得到满足。然而,神的引导并不会按照我们的强迫性欲望或情绪所设定的期限来运行。耶利米哀歌 3:25 提醒我们:“凡等候耶和华,心里寻求他的,耶和华必施恩给他。”等候并不意味着逃避责任,而是拒绝仅仅因为不确定使我们感到不舒服,就强迫自己立刻作出决定。有时候,最有智慧的选择就是继续祷告、寻求劝导,并给自己一些时间,让真正的动机逐渐显明。


想象一位母亲,她的成年女儿曾多次把原本用来购买食物的钱拿去购买毒品。现在,女儿再次打电话来,恳求经济上的帮助。这位母亲深深爱着自己的女儿,同时又害怕拒绝她会使情况变得更加糟糕。于是,她向神祈求智慧,认真回顾过去发生的事情,并与一位熟悉成瘾康复的人交谈。她可能逐渐明白,真正的爱有时候需要设立坚定的界限,而不是一次又一次地替对方收拾残局。怜悯与智慧必须同行。


神也经常使用其他信徒,帮助我们认识自己看不见的盲点。箴言 15:22 说:“不先商议,所谋无效;谋士众多,所谋乃成。”成瘾常常在隐瞒和秘密中不断发展,但属灵生命的成熟,却使我们愿意谦卑地接受别人诚实的提问。康复辅导伙伴、导师、牧师,或一位属灵成熟的信徒,可能看见我们自己无法察觉的问题。寻求劝导并不代表缺乏信心,而是承认我们在面对自己的欲望时,并不总能保持客观。


背诵圣经也能够加强我们的分辨能力,因为在情绪尚未控制我们之前,神的真理就已经存留在心中。一段熟记的经文,可以在毒瘾的渴望出现时打断错误的思想,揭露自欺的念头,或者提醒我们在作出反应之前先停下来。我们在与神安静相处时所学习的真理,最终应当影响我们如何处理金钱、人际关系、试探以及冲突。


今天晚上,回顾自己一天所作的决定,但不要因此定罪自己。问问自己:我什么时候是因为恐惧而采取行动?什么时候听从了自己的冲动?什么时候真正认识并遵行了神的智慧?把那些仍然需要继续祷告寻求的事情写下来。并不是每一个问题都必须在明天早晨之前得到答案。


第十一步教导我们,分辨神的引导,并不是试图说服神认可我们的计划,而是当祂的真理向我们显明一条更好的道路时,我们愿意放下自己的计划,顺服祂的带领。


靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。

Abstract Background

"For I know the plans I have for you," declares The Lord, "plans to prosper you and not to harm you, plans to give you a hope and a future."

(Jeremiah 29:11)

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