April 15
Courage to Make Things Right
Facing the Fear of Rejection While Trusting God With the Outcome

One of the hardest things we face in recovery from alcohol and drug addiction is finding the courage to confront the damage we caused. We may have stopped drinking, put down the drugs, and begun rebuilding our lives, but there are still people who remember who we were when addiction controlled us. Some remember our lies, others our broken promises, and some carry wounds we never realized we inflicted. Step Eight calls us to become willing to make amends, but willingness requires courage. God told Joshua, “Be strong and courageous! Do not be terrified nor dismayed, for the LORD your God is with you wherever you go” (Joshua 1:9). Courage is not the absence of fear. It is choosing obedience when fear tells us to run.
Addiction taught us to escape everything uncomfortable. When guilt became unbearable, we drank. When shame surfaced, we used drugs. When someone confronted us, we lied, manipulated, blamed others, or disappeared. Eventually, avoiding responsibility became second nature. But recovery demands something different. We must learn to stand in the very places where we once ran away. Scripture says, “For we walk by faith, not by sight” (2 Corinthians 5:7). Faith does not promise that every conversation will end well. It gives us the strength to do what is right without demanding guarantees.
Think about the father who has been sober for six months but still fears approaching his adult daughter. He remembers missing birthdays, making promises he never kept, and choosing alcohol over being present. He wants to tell her he has changed, but what if she refuses to listen? What if she says she wants nothing to do with him? Those possibilities are painful. Yet courage begins when he stops making her response the condition of his willingness to do what is right. He cannot control her forgiveness, but he can become a father who no longer runs from the truth.
David wrote, “When I am afraid, I will put my trust in You” (Psalm 56:3). Notice that David did not deny his fear. He acknowledged it and chose where to place his trust. We can do the same. We may fear humiliation, rejection, anger, or hearing how deeply our addiction wounded someone. But we do not need to hide behind excuses or pretend we are stronger than we are. We can bring our fear honestly before God and ask Him for the strength to accept responsibility with humility.
Sometimes pride disguises itself as fear. We say we are afraid to approach someone, but underneath that fear may be an unwillingness to hear the truth about ourselves. We want people to recognize our progress without reminding us of our failures. Yet James 4:10 says, “Humble yourselves in the presence of the Lord, and He will exalt you.” Humility allows us to listen without defending ourselves, acknowledge wrongdoing without blaming others, and accept that rebuilding trust may take years. Courage and humility belong together.
However, courage does not mean rushing into conversations without wisdom. Step Eight prepares our willingness; Step Nine addresses making direct amends wherever possible, except when doing so would injure others. Some situations require patience, guidance from a trusted mentor, or professional counsel. Certain relationships may require distance or indirect amends to prevent further harm. Proverbs 21:5 reminds us, “The plans of the diligent certainly lead to advantage.” Godly courage is never an excuse for reckless action or violating another person’s boundaries.
This morning, consider the names on your list of people harmed. Which name brings the greatest fear? Is it someone you deceived, abandoned, stole from, or repeatedly disappointed? Instead of avoiding that name, bring it before God. Ask Him to remove pride, strengthen compassion, and prepare you to do what is right when the time is appropriate. You do not need to rehearse a perfect speech or predict the outcome. You need a willing heart that values truth more than personal comfort.
Step Eight is not teaching us how to force forgiveness. It is teaching us how to stop allowing fear to govern our obedience. We cannot rewrite yesterday or demand reconciliation tomorrow. But through Christ, we can become people who face responsibility, respect those we harmed, and demonstrate genuine change. The courage we need does not come from knowing how others will respond. It comes from knowing that God will be with us as we walk in truth.
By His Grace to His servant Scott
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El Valor de Hacer las Cosas Bien
Enfrentando el Temor al Rechazo Mientras Confiamos en Dios con los Resultados
Una de las cosas más difíciles que enfrentamos durante la recuperación de la adicción al alcohol y las drogas es encontrar el valor para confrontar el daño que causamos. Puede que hayamos dejado de beber, abandonado las drogas y comenzado a reconstruir nuestras vidas, pero todavía existen personas que recuerdan quiénes éramos cuando la adicción nos controlaba. Algunas recuerdan nuestras mentiras, otras nuestras promesas incumplidas, y algunas llevan heridas que ni siquiera nos dimos cuenta de haber causado. El Octavo Paso nos llama a estar dispuestos a reparar el daño, pero esa disposición requiere valor. Dios le dijo a Josué: “¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el SEÑOR tu Dios estará contigo dondequiera que vayas” (Josué 1:9). El valor no es la ausencia de temor. Es escoger la obediencia cuando el temor nos dice que huyamos.
La adicción nos enseñó a escapar de todo aquello que nos hacía sentir incómodos. Cuando la culpa se volvía insoportable, bebíamos. Cuando aparecía la vergüenza, consumíamos drogas. Cuando alguien nos confrontaba, mentíamos, manipulábamos, culpábamos a otros o desaparecíamos. Con el tiempo, evitar nuestras responsabilidades se convirtió en algo natural. Pero la recuperación exige algo diferente. Debemos aprender a permanecer firmes precisamente en aquellas situaciones de las que antes huíamos. La Escritura dice: “Porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7). La fe no promete que todas las conversaciones terminarán bien. Nos da la fortaleza para hacer lo correcto sin exigir garantías.
Piensa en un padre que lleva seis meses sobrio, pero todavía teme acercarse a su hija adulta. Recuerda los cumpleaños a los que no asistió, las promesas que nunca cumplió y las ocasiones en que escogió el alcohol en lugar de estar presente. Quiere decirle que ha cambiado, pero ¿qué sucede si ella se niega a escucharlo? ¿Y si le dice que no quiere tener nada que ver con él? Esas posibilidades son dolorosas. Sin embargo, el valor comienza cuando deja de hacer que la respuesta de su hija sea la condición para estar dispuesto a hacer lo correcto. Él no puede controlar el perdón de su hija, pero sí puede convertirse en un padre que ya no huye de la verdad.
David escribió: “El día en que temo, yo en ti confío” (Salmo 56:3). Observa que David no negó su temor. Lo reconoció y decidió dónde depositar su confianza. Nosotros podemos hacer lo mismo. Tal vez temamos la humillación, el rechazo, la ira o escuchar cuánto daño causó nuestra adicción a otra persona. Pero no necesitamos escondernos detrás de excusas ni fingir que somos más fuertes de lo que realmente somos. Podemos presentar honestamente nuestros temores delante de Dios y pedirle la fortaleza necesaria para aceptar nuestra responsabilidad con humildad.
A veces, el orgullo se disfraza de temor. Decimos que tenemos miedo de acercarnos a alguien, pero debajo de ese temor puede existir una falta de disposición para escuchar la verdad acerca de nosotros mismos. Queremos que las personas reconozcan nuestro progreso sin recordarnos nuestros fracasos. Sin embargo, Santiago 4:10 dice: “Humillaos en la presencia del Señor y Él os exaltará”. La humildad nos permite escuchar sin defendernos, reconocer nuestras faltas sin culpar a los demás y aceptar que reconstruir la confianza puede tomar años. El valor y la humildad deben caminar juntos.
Sin embargo, tener valor no significa apresurarnos a tener conversaciones sin sabiduría. El Octavo Paso prepara nuestra disposición; el Noveno Paso aborda la reparación directa del daño siempre que sea posible, excepto cuando hacerlo pudiera perjudicar a otras personas. Algunas situaciones requieren paciencia, orientación de un mentor de confianza o asesoramiento profesional. Ciertas relaciones pueden necesitar distancia o formas indirectas de reparación para evitar causar más daño. Proverbios 21:5 nos recuerda: “Los planes del diligente ciertamente tienden a la abundancia”. El valor que proviene de Dios nunca es una excusa para actuar imprudentemente ni para violar los límites de otra persona.
Esta mañana, considera los nombres que aparecen en tu lista de personas perjudicadas. ¿Cuál de esos nombres te produce mayor temor? ¿Es alguien a quien engañaste, abandonaste, robaste o decepcionaste repetidamente? En lugar de evitar ese nombre, preséntalo delante de Dios. Pídele que quite tu orgullo, fortalezca tu compasión y te prepare para hacer lo correcto cuando llegue el momento apropiado. No necesitas ensayar un discurso perfecto ni predecir el resultado. Necesitas un corazón dispuesto que valore la verdad más que su propia comodidad.
El Octavo Paso no nos está enseñando cómo obligar a otros a perdonarnos. Nos está enseñando a dejar de permitir que el temor gobierne nuestra obediencia. No podemos reescribir el ayer ni exigir la reconciliación mañana. Pero por medio de Cristo podemos convertirnos en personas que enfrentan sus responsabilidades, respetan a quienes lastimaron y demuestran un cambio genuino. El valor que necesitamos no proviene de saber cómo responderán los demás. Proviene de saber que Dios estará con nosotros mientras caminamos en la verdad.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
勇敢地弥补过错
面对被拒绝的恐惧,同时将结果交托给神
在戒除酒精和毒品成瘾的康复过程中,我们面临的最大挑战之一,就是鼓起勇气面对自己曾经造成的伤害。我们可能已经戒酒、戒毒,并开始重建自己的生活,但仍然有人记得我们被成瘾控制时的样子。有些人记得我们的谎言,有些人记得我们违背的承诺,还有一些人心中留下了我们甚至没有意识到自己造成的伤口。第八步呼召我们甘心愿意弥补过错,但这样的意愿需要勇气。神对约书亚说:“你当刚强壮胆!不要惧怕,也不要惊惶,因为你无论往哪里去,耶和华你的神必与你同在。”(约书亚记 1:9)勇气并不是没有恐惧,而是当恐惧告诉我们应该逃跑时,我们仍然选择顺服神。
成瘾曾经教导我们逃避一切令人不舒服的事情。当罪疚感变得无法承受时,我们喝酒;当羞耻感出现时,我们吸毒;当有人质问我们时,我们撒谎、操纵别人、责怪他人,或者干脆消失。渐渐地,逃避责任成为我们的第二天性。但是,康复要求我们学习一种完全不同的生活方式。我们必须学会站稳在那些过去总想逃离的处境中。圣经说:“因我们行事为人是凭着信心,不是凭着眼见。”(哥林多后书 5:7)信心并不保证每一次谈话都会有美好的结局,但信心赐给我们力量,使我们即使没有任何保证,仍然愿意做正确的事情。
想想一位已经戒酒六个月的父亲,他仍然害怕接近自己成年的女儿。他记得那些错过的生日、从未兑现的承诺,以及一次又一次选择喝酒而没有陪伴女儿的日子。他想告诉女儿自己已经改变,但如果女儿拒绝倾听怎么办?如果她说再也不想与他有任何关系怎么办?这些可能性令人心痛。然而,真正的勇气开始于他不再把女儿的回应当作自己是否愿意做正确事情的条件。他无法控制女儿是否原谅他,但他可以成为一位不再逃避真相的父亲。
大卫写道:“我惧怕的时候要倚靠你。”(诗篇 56:3)请注意,大卫并没有否认自己的恐惧。他承认恐惧的存在,并决定把自己的信靠放在哪里。我们也可以这样做。我们可能害怕羞辱、拒绝、愤怒,或者害怕听见自己的成瘾行为究竟给别人造成了多么深的伤害。但是,我们不需要躲在借口后面,也不需要假装自己比实际更坚强。我们可以诚实地把恐惧带到神面前,求祂赐给我们力量,使我们能够谦卑地承担责任。
有时候,骄傲会伪装成恐惧。我们说自己害怕接近某个人,但在恐惧的背后,可能隐藏着一颗不愿意听见自己真实问题的心。我们希望别人看见自己的进步,却不愿意他们再提起过去的失败。然而,雅各书 4:10 说:“务要在主面前自卑,主就必叫你们升高。”谦卑使我们能够倾听而不急于为自己辩护,承认错误而不责怪别人,并接受重建信任可能需要多年时间的事实。真正的勇气与谦卑必须同行。
然而,勇敢并不意味着毫无智慧地冲进一场谈话。第八步是在预备我们愿意弥补过错的心;第九步才涉及在可能的情况下直接弥补伤害,除非这样做会伤害对方或其他人。有些情况需要耐心,需要可信赖的导师提供指导,或者需要专业人员的辅导。某些关系可能需要保持距离,或采取间接弥补的方式,以避免造成进一步的伤害。箴言 21:5 提醒我们:“殷勤筹划的,足致丰裕。”属神的勇气绝不能成为鲁莽行事,或侵犯别人界限的借口。
今天早晨,想一想你列出的那些曾经被你伤害之人的名字。哪一个名字最令你害怕?是那个被你欺骗、抛弃、偷窃,或者一次又一次被你辜负的人吗?不要继续逃避那个名字,而要把那个人带到神面前。求神除去你的骄傲,增强你的怜悯,并预备你在适当的时候做正确的事情。你不需要事先排练一篇完美的道歉词,也不需要预测对方会如何回应。你真正需要的,是一颗愿意顺服、看重真理胜过个人舒适的心。
第八步并不是教导我们如何迫使别人原谅自己,而是教导我们不再允许恐惧掌管我们的顺服。 我们无法重新书写昨天,也不能要求别人明天就与我们和好。但是,借着基督,我们可以成为勇于面对责任、尊重曾经被我们伤害的人,并以实际行动证明生命真正改变的人。
我们所需要的勇气,并不是来自知道别人将如何回应,而是来自确信:当我们行在真理中时,神必与我们同在。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
