March 22
Cooperating With God’s Work
When Surrender Becomes Obedience and Grace Produces Change

One of the greatest lessons we must learn in recovery is that we cannot change ourselves by determination alone. We tried that for years. We promised to stop drinking, stop using drugs, stop lying, stop manipulating, and stop making destructive decisions. Sometimes we succeeded temporarily, but eventually the same patterns returned. Even after becoming sober, we discovered that our character defects did not disappear with the substances. We could control certain behaviors for a season, but we could not manufacture a transformed heart. God never intended us to accomplish that work without Him.
Paul wrote, “Work out your own salvation with fear and trembling; for it is God who is at work in you, both to desire and to work for His good pleasure” (Philippians 2:12–13). Notice the partnership. We are responsible for responding, but God is the One working within us. He changes our desires, confronts our motives, and gives us the strength to obey. Cooperating with God means doing what He asks while trusting Him to accomplish what we cannot.
Our Life Portrait in Step Four helped us identify the roots of our destructive behavior. Step Five brought those discoveries into the light through confession. Now Step Six asks whether we are entirely ready for God to remove our defects of character. But willingness cannot remain an emotional experience or another statement written in our journal. It must become cooperation.
If God exposes dishonesty, cooperation means telling the truth. If He reveals resentment, we stop rehearsing offenses and begin practicing forgiveness. If He confronts manipulation, we stop using people to control outcomes. If He exposes pride, we accept correction instead of defending ourselves. We cannot ask God to transform our character while deliberately refusing the obedience that transformation requires.
Jesus said, “Abide in Me, and I in you” (John 15:4). He continued, “Apart from Me you can do nothing” (John 15:5). Abiding means remaining connected to Christ through prayer, Scripture, obedience, and dependence upon the Holy Spirit. It does not mean sitting back and waiting for God to make every decision for us. God provides the power, but we must respond to His direction.
This is where many of us become confused. We either try to change everything through self-effort or expect God to change us while we remain passive. Neither reflects biblical surrender. Grace is not an excuse for inactivity, and obedience is not an attempt to replace grace. They belong together. God works within us, and we cooperate by choosing what is right.
Sometimes cooperation requires patience. We want God to remove our anger immediately, yet He continues placing us in situations where we must practice humility. We want freedom from control, yet He allows circumstances we cannot manage. We want selfishness removed, yet He gives us opportunities to serve people who cannot repay us. What we consider interruptions may actually become classrooms where God develops our character.
Psalm 27:14 tells us, “Wait for the LORD; be strong and let your heart take courage.” Waiting does not mean refusing responsibility. It means remaining faithful while trusting God’s timing. We cannot rush spiritual maturity, but we can practice obedience today.
There will also be correction. Hebrews 12:6 reminds us, “For whom the Lord loves He disciplines.” When God reveals an unhealthy attitude through Scripture, a mentor, or the consequences of our decisions, we have a choice. We can become defensive, blame others, and resist, or we can humble ourselves and respond. A teachable heart is one of the clearest signs that we are cooperating with God’s transforming work.
And we must stop comparing our recovery with everyone else’s. Some people seem to change quickly while others struggle through deeply rooted patterns. Galatians 6:4 reminds us to examine our own work. Our responsibility is not to imitate another person’s progress but to remain faithful with what God is revealing in our own lives.
Tonight, ask yourself: Am I cooperating with God, or am I still trying to control the process? When He corrects me, do I listen? When He reveals a defect, do I defend it or surrender it?
Step Six invites us into willing participation. We pray, examine ourselves, confess honestly, accept correction, and practice obedience. We cannot produce regeneration through human effort, but we can stop resisting the One who transforms us.
Recovery is not about becoming strong enough to live independently of God. It is about becoming willing enough to depend upon Him every day. We do not surrender responsibility when we surrender control. We finally put responsibility where it belongs. God does the transforming; we respond through obedience. And as we continue cooperating with His work, the character of Christ begins replacing the patterns that once controlled our lives.
By His Grace to His servant Scott
Recent Devotionals
Cooperando Con La Obra De Dios
Cuando la entrega se convierte en obediencia y la gracia produce transformación
Una de las lecciones más importantes que debemos aprender durante la recuperación es que no podemos cambiarnos a nosotros mismos solamente mediante nuestra determinación. Lo intentamos durante años. Prometimos dejar de beber alcohol, dejar de consumir drogas, dejar de mentir, dejar de manipular y dejar de tomar decisiones destructivas. Algunas veces lo logramos temporalmente, pero finalmente los mismos patrones regresaron. Incluso después de alcanzar la sobriedad, descubrimos que nuestros defectos de carácter no desaparecieron junto con las sustancias. Podíamos controlar ciertas conductas durante un tiempo, pero no podíamos producir un corazón transformado por nuestras propias fuerzas. Dios nunca quiso que realizáramos esa obra sin Él.
Pablo escribió: “Ocúpense en su salvación con temor y temblor; porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para Su buena intención” (Filipenses 2:12–13). Observemos esta colaboración. Somos responsables de responder, pero Dios es quien obra dentro de nosotros. Él cambia nuestros deseos, confronta nuestras motivaciones y nos da la fortaleza para obedecer. Cooperar con Dios significa hacer lo que Él nos pide mientras confiamos en que Él realizará aquello que nosotros no podemos lograr.
Nuestro Retrato de Vida en el Paso Cuatro nos ayudó a identificar las raíces de nuestras conductas destructivas. El Paso Cinco llevó esos descubrimientos a la luz mediante la confesión. Ahora el Paso Seis pregunta si estamos completamente dispuestos a permitir que Dios elimine nuestros defectos de carácter. Pero la disposición no puede quedarse solamente en una experiencia emocional o en otra declaración escrita en nuestro diario. Debe convertirse en cooperación.
Si Dios expone nuestra deshonestidad, cooperar significa decir la verdad. Si revela resentimiento, dejamos de revivir las ofensas y comenzamos a practicar el perdón. Si confronta nuestra manipulación, dejamos de utilizar a las personas para controlar los resultados. Si expone nuestro orgullo, aceptamos la corrección en lugar de defendernos. No podemos pedirle a Dios que transforme nuestro carácter mientras deliberadamente rechazamos la obediencia que esa transformación requiere.
Jesús dijo: “Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes” (Juan 15:4). Y continuó diciendo: “Separados de Mí nada pueden hacer” (Juan 15:5). Permanecer en Cristo significa mantenernos conectados con Él mediante la oración, las Escrituras, la obediencia y la dependencia del Espíritu Santo. No significa quedarnos sentados esperando que Dios tome todas las decisiones por nosotros. Dios proporciona el poder, pero nosotros debemos responder a Su dirección.
Aquí es donde muchos de nosotros nos confundimos. O intentamos cambiarlo todo mediante nuestro propio esfuerzo, o esperamos que Dios nos cambie mientras permanecemos pasivos. Ninguna de estas actitudes refleja la verdadera entrega bíblica. La gracia no es una excusa para la inactividad, y la obediencia no es un intento de reemplazar la gracia. Ambas van de la mano. Dios obra dentro de nosotros, y nosotros cooperamos eligiendo hacer lo correcto.
A veces, cooperar requiere paciencia. Queremos que Dios elimine nuestra ira inmediatamente, pero Él continúa permitiendo situaciones en las que debemos practicar la humildad. Queremos libertad de nuestra necesidad de control, pero Él permite circunstancias que no podemos manejar. Queremos que elimine nuestro egoísmo, pero nos presenta oportunidades para servir a personas que no pueden devolvernos el favor. Lo que consideramos interrupciones puede convertirse precisamente en las aulas donde Dios desarrolla nuestro carácter.
Salmo 27:14 nos dice: “Espera al SEÑOR; esfuérzate y aliéntese tu corazón”. Esperar no significa negarnos a asumir responsabilidad. Significa permanecer fieles mientras confiamos en los tiempos de Dios. No podemos apresurar la madurez espiritual, pero sí podemos practicar la obediencia hoy.
También habrá corrección. Hebreos 12:6 nos recuerda: “Porque el Señor al que ama, disciplina”. Cuando Dios revela una actitud dañina mediante las Escrituras, un mentor o las consecuencias de nuestras decisiones, tenemos que elegir. Podemos ponernos a la defensiva, culpar a otros y resistirnos, o podemos humillarnos y responder. Un corazón dispuesto a aprender es una de las señales más claras de que estamos cooperando con la obra transformadora de Dios.
También debemos dejar de comparar nuestra recuperación con la de los demás. Algunas personas parecen cambiar rápidamente, mientras otras luchan con patrones profundamente arraigados. Gálatas 6:4 nos recuerda que debemos examinar nuestras propias obras. Nuestra responsabilidad no es imitar el progreso de otra persona, sino permanecer fieles a lo que Dios está revelando en nuestra propia vida.
Esta noche, pregúntate: ¿Estoy cooperando con Dios o todavía estoy intentando controlar el proceso? Cuando Él me corrige, ¿escucho? Cuando revela un defecto, ¿lo defiendo o lo entrego?
El Paso Seis nos invita a participar voluntariamente en la obra de Dios. Oramos, nos examinamos, confesamos con honestidad, aceptamos la corrección y practicamos la obediencia. No podemos producir la regeneración mediante el esfuerzo humano, pero sí podemos dejar de resistirnos a Aquel que nos transforma.
La recuperación no consiste en llegar a ser lo suficientemente fuertes para vivir independientemente de Dios. Consiste en estar lo suficientemente dispuestos para depender de Él cada día. No abandonamos nuestra responsabilidad cuando entregamos el control. Finalmente colocamos la responsabilidad donde corresponde. Dios realiza la transformación; nosotros respondemos mediante la obediencia. Y mientras continuamos cooperando con Su obra, el carácter de Cristo comienza a reemplazar los patrones que antes controlaban nuestra vida.
Por Su Gracia a Su siervo Scott
与神的工作同工
当降服成为顺服,恩典带来生命的改变
在康复过程中,我们必须学习的一个最重要的功课,就是认识到单靠自己的决心,我们无法真正改变自己。多年来,我们一直在尝试。我们承诺停止喝酒、停止吸毒、停止说谎、停止操纵别人,也不再作出破坏性的决定。有时候,我们能够暂时做到,但最终同样的行为模式又再次出现。即使已经戒酒戒毒,我们仍然发现,性格缺陷并没有随着酒精和毒品的离开而自动消失。**我们或许能够在一段时间内控制某些行为,却无法靠自己的力量创造一颗真正被改变的心。**神从来没有打算让我们离开祂,独自完成这项工作。
保罗写道:“就当恐惧战兢,做成你们得救的工夫。因为你们立志行事,都是神在你们心里运行,为要成就他的美意。”(腓立比书 2:12–13)请注意这里所体现的合作关系。我们有责任作出回应,但真正运行在我们里面的是神。祂改变我们的欲望,指出我们的动机,并赐给我们顺服的力量。与神同工,意味着我们去做祂要求我们做的事,同时信靠祂完成那些我们自己无法完成的改变。
我们在第四步中所做的“生命画像”,帮助我们辨认破坏性行为背后的根源。第五步透过认罪,把这些发现带进光中。现在,第六步问我们是否已经完全愿意,让神除去我们的性格缺陷。但是,愿意不能只停留在情绪上的感动,也不能只是写在日记里的另一句宣言。愿意必须转化为实际的配合与行动。
如果神显明我们的不诚实,与祂同工就意味着开始说真话。如果祂揭露我们的怨恨,我们就停止反复回想别人对我们的冒犯,并开始操练饶恕。如果祂指出我们的操纵行为,我们就停止利用别人来控制结果。如果祂显明我们的骄傲,我们就接受纠正,而不是急于为自己辩护。我们不能一面求神改变我们的品格,一面又故意拒绝顺服祂所要求的改变。
耶稣说:“你们要常在我里面,我也常在 你们里面。”(约翰福音 15:4)祂接着说:“因为离了我,你们就不能做什么。”(约翰福音 15:5)常在基督里面,意味着透过祷告、圣经、顺服以及对圣灵的依靠,与祂保持持续的连接。这并不意味着我们什么都不做,只是坐在那里等待神替我们作出每一个决定。神赐下能力,但我们必须回应祂的带领。
这正是我们许多人容易产生误解的地方。我们要么试图靠自己的努力改变一切,要么期待神改变我们,而自己却保持被动。这两种态度都不符合圣经所教导的降服。**恩典不是不采取行动的借口,顺服也不是试图取代恩典。**两者必须同行。神在我们里面动工,而我们透过选择做正确的事情来与祂配合。
有时候,与神同工需要耐心。我们希望神立刻除去自己的愤怒,但祂却不断允许我们遇到必须操练谦卑的情况。我们渴望摆脱控制欲,但祂允许一些我们无法掌控的事情发生。我们希望祂除去自私,但祂却把服侍那些无法回报我们的人之机会摆在面前。我们认为是干扰的事情,可能正是神用来塑造我们品格的课堂。
诗篇 27:14 告诉我们: “要等候耶和华!当壮胆,坚固你的心!”等候并不意味着拒绝承担责任,而是在信靠神时间安排的同时,继续保持忠心。我们无法催促属灵生命立刻成熟,但今天就可以操练顺服。
我们也必然会经历纠正。希伯来书 12:6 提醒我们:“因为主所爱的,他必管教。”当神透过圣经、导师,或我们自己选择所带来的后果,显明某种不健康的态度时,我们必须作出选择。我们可以采取防卫的态度,责怪别人,拒绝改变;也可以谦卑下来,愿意回应。一颗愿意受教的心,是我们正在与神改变生命的工作同工最清楚的证据之一。
我们也必须停止拿自己的康复过程与别人比较。有些人似乎改变得很快,而另一些人却仍然与根深蒂固的行为模式挣扎。加拉太书 6:4 提醒我们,每个人都应当察验自己的行为。我们的责任不是复制别人的进步速度,而是忠心回应神正在我们自己生命中显明的事情。
今晚,请问自己:我是在与神同工,还是仍然试图控制整个改变的过程?当祂纠正我时,我愿意聆听吗?当祂显明一个性格缺陷时,我是在为它辩护,还是愿意把它交出去?
第六步邀请我们自愿参与神的工作。我们祷告、省察自己、诚实认罪、接受纠正,并操练顺服。我们无法靠人的努力产生生命的重生,但我们可以停止抗拒那位真正能够改变我们的神。
康复并不是让我们变得足够强大,以至于能够不再依靠神而独立生活。真正的康复,是让我们每天都更加愿意依靠祂。当我们交出控制权时,并不意味着放弃责任,而是终于把责任放在正确的位置上。神负责改变我们的生命,我们则以顺服回应祂。当我们持续与祂的工作同工时,基督的品格就开始取代那些过去控制我们生命的旧有模式。
因祂的恩典,赐给祂的仆人 Scott
