April 24
Communicating With Humility
Learning to Listen Without Defending Ourselves While Making Amends

One of the hardest lessons in recovery from alcohol and drug addiction is learning to listen when someone describes the pain we caused. For years, we defended our drinking, justified our drug use, and manipulated conversations to escape responsibility. Now Step Nine calls us to approach those we harmed with a different heart. Philippians 2:3 says, “Do nothing from selfishness or empty conceit, but with humility consider one another as more important than yourselves.” Humility begins when understanding the person we hurt becomes more important than making sure they understand us.
During addiction, many of us became experts at turning conversations around. When our spouse confronted us about missing money, we talked about our stress. When our children questioned another broken promise, we reminded them how hard we were trying. When our parents expressed disappointment, we accused them of judging us. We may have spoken for hours without ever acknowledging their pain. Recovery requires us to recognize that these patterns were not communication; they were self-protection.
Proverbs 18:13 warns, “One who gives an answer before he hears, It is foolishness and shame to him.” Imagine approaching your adult daughter to make amends for years of drinking and broken promises. She begins describing birthdays you missed, nights she waited for you, and the fear she felt when you came home intoxicated. Immediately, you want to explain that you were struggling, that you loved her, and that you never intended to frighten her. But this moment is not about defending your intentions. The most loving thing you may do is remain quiet long enough to hear what your addiction cost someone else.
Humility does not mean agreeing with every accusation or accepting responsibility for things we did not do. It means refusing to turn another person’s pain into an argument. We can acknowledge what is true without correcting every detail or debating memories. Proverbs 15:1 teaches, “A gentle answer turns away wrath, But a harsh word stirs up anger.” Gentleness is not weakness. Sometimes it takes greater strength to remain calm and listen than to win an argument.
Making amends also requires us to become comfortable with discomfort. During addiction, whenever shame, anger, or anxiety appeared, we reached for alcohol, drugs, or another escape. Now we must learn to remain present without running. Proverbs 16:32 reminds us, “One who is slow to anger is better than the mighty, And one who rules his spirit, than one who captures a city.” Self-control allows us to hear difficult truths without interrupting, retaliating, or demanding reassurance.
Before an amends conversation, writing down what we intend to say can expose hidden excuses. A trusted recovery mentor or spiritually mature counselor can help us recognize manipulation, blame, and unrealistic promises while protecting the other person’s privacy. But preparation should never become a rehearsed performance. The purpose is not to deliver a perfect speech. It is to approach another human being with honesty, compassion, and a willingness to listen.
Humility also respects boundaries. Some people will not be ready to speak with us. Others may listen but refuse reconciliation. Romans 12:18 says, “If possible, so far as it depends on you, be at peace with all people.” Step Nine calls for direct amends wherever possible, except when doing so would injure others. We must never force contact, violate boundaries, or use our recovery as a reason someone must forgive us. Their healing does not operate according to our timetable.
Tonight, perhaps you are replaying a conversation that did not go as expected. You admitted wrongdoing, but the other person responded with anger or silence. Your mind wants to defend what you said or imagine how you could have changed their response. First Peter 5:7 tells us to cast “all your anxiety on Him, because He cares about you.” Bring those thoughts before God. Examine your own attitude, learn from any mistakes, and release what belongs to the other person.
Step Nine is not an opportunity to prove how much we have changed through impressive words. It is an opportunity to demonstrate change through humility, honesty, and respect. We cannot erase another person’s memories or demand their forgiveness. But through Christ, we can become people who listen without defending, accept responsibility without excuses, and make things right wherever possible.
By His Grace to His servant Scott
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Comunicándonos con Humildad
Aprendiendo a Escuchar Sin Defendernos Mientras Reparamos el Daño
Una de las lecciones más difíciles en la recuperación de la adicción al alcohol y las drogas es aprender a escuchar cuando alguien describe el dolor que le causamos. Durante años, defendimos nuestra manera de beber, justificamos nuestro consumo de drogas y manipulamos las conversaciones para escapar de nuestra responsabilidad. Ahora, el Noveno Paso nos llama a acercarnos a quienes lastimamos con un corazón diferente. Filipenses 2:3 dice: “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo”. La humildad comienza cuando comprender a la persona que lastimamos se vuelve más importante que asegurarnos de que ella nos comprenda a nosotros.
Durante la adicción, muchos de nosotros nos convertimos en expertos en cambiar la dirección de las conversaciones. Cuando nuestro cónyuge nos confrontaba por el dinero que faltaba, hablábamos de nuestro estrés. Cuando nuestros hijos cuestionaban otra promesa incumplida, les recordábamos cuánto nos estábamos esforzando. Cuando nuestros padres expresaban su decepción, los acusábamos de juzgarnos. Podíamos hablar durante horas sin reconocer jamás su dolor. La recuperación exige que reconozcamos que esos patrones no eran verdadera comunicación; eran mecanismos para protegernos a nosotros mismos.
Proverbios 18:13 advierte: “El que responde antes de escuchar, cosecha necedad y vergüenza”. Imagina que te acercas a tu hija adulta para reparar el daño causado por años de beber y romper promesas. Ella comienza a describir los cumpleaños a los que no asististe, las noches en que te esperó y el miedo que sentía cuando llegabas a casa intoxicado. Inmediatamente quieres explicarle que estabas luchando, que la amabas y que nunca tuviste la intención de asustarla. Pero ese momento no se trata de defender tus intenciones. Lo más amoroso que puedes hacer es permanecer en silencio el tiempo suficiente para escuchar cuánto le costó a otra persona tu adicción.
La humildad no significa estar de acuerdo con todas las acusaciones ni aceptar responsabilidad por cosas que no hicimos. Significa negarnos a convertir el dolor de otra persona en una discusión. Podemos reconocer lo que es verdad sin corregir cada detalle ni debatir los recuerdos. Proverbios 15:1 enseña: “La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira”. La mansedumbre no es debilidad. Algunas veces se necesita mayor fortaleza para permanecer tranquilos y escuchar que para ganar una discusión.
Reparar el daño también requiere que aprendamos a soportar la incomodidad. Durante la adicción, cada vez que aparecían la vergüenza, el enojo o la ansiedad, recurríamos al alcohol, las drogas o alguna otra forma de escape. Ahora debemos aprender a permanecer presentes sin huir. Proverbios 16:32 nos recuerda: “Mejor es el lento para la ira que el poderoso, y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad”. El dominio propio nos permite escuchar verdades difíciles sin interrumpir, tomar represalias ni exigir que nos tranquilicen.
Antes de una conversación para reparar el daño, escribir lo que pensamos decir puede revelar excusas ocultas. Un mentor de recuperación confiable o un consejero espiritualmente maduro puede ayudarnos a reconocer la manipulación, las acusaciones y las promesas poco realistas, protegiendo siempre la privacidad de la otra persona. Pero la preparación nunca debe convertirse en una actuación ensayada. El propósito no es pronunciar un discurso perfecto. Es acercarnos a otro ser humano con honestidad, compasión y disposición para escuchar.
La humildad también respeta los límites. Algunas personas no estarán preparadas para hablar con nosotros. Otras quizás nos escuchen, pero rechacen la reconciliación. Romanos 12:18 dice: “Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres”. El Noveno Paso nos llama a reparar directamente el daño siempre que sea posible, excepto cuando hacerlo pudiera perjudicar a otras personas. Nunca debemos forzar el contacto, violar los límites ni utilizar nuestra recuperación como argumento para exigir que alguien nos perdone. Su proceso de sanidad no funciona de acuerdo con nuestro calendario.
Esta noche, quizás estés recordando una conversación que no salió como esperabas. Admitiste tus faltas, pero la otra persona respondió con enojo o silencio. Tu mente quiere defender lo que dijiste o imaginar cómo podrías haber cambiado su respuesta. Primera de Pedro 5:7 nos dice que echemos “toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros”. Presenta esos pensamientos delante de Dios. Examina tu propia actitud, aprende de cualquier error y entrega aquello que le corresponde decidir a la otra persona.
El Noveno Paso no es una oportunidad para demostrar cuánto hemos cambiado mediante palabras impresionantes. Es una oportunidad para demostrar el cambio a través de la humildad, la honestidad y el respeto. No podemos borrar los recuerdos de otra persona ni exigir su perdón. Pero por medio de Cristo podemos convertirnos en personas que escuchan sin defenderse, aceptan responsabilidad sin excusas y reparan el daño siempre que sea posible.
Por Su Gracia, a Su siervo Scott.
以谦卑的心沟通
在弥补过错的过程中,学习倾听而不为自己辩护
在戒除酒精和毒品成瘾的康复过程中,最困难的功课之一,就是当别人诉说我们曾经给他们造成的痛苦时,学习认真倾听。多年以来,我们为自己的酗酒行为辩护,为吸毒寻找理由,并操纵谈话来逃避责任。如今,第九步呼召我们带着一颗不同的心,去面对那些曾经被我们伤害的人。腓立比书 2:3 说:“凡事不可结党,不可贪图虚浮的荣耀;只要存心谦卑,各人看别人比自己强。”真正的谦卑,始于我们认为理解受伤害的人,比确保他们理解我们自己更加重要。
在成瘾期间,我们许多人都成了转移谈话方向的高手。当配偶质问家里 为什么少了钱时,我们开始谈论自己承受了多大的压力。当孩子质疑我们又一次违背承诺时,我们提醒他们自己已经多么努力。当父母表达失望时,我们反过来指责他们总是在批评我们。我们可能说上几个小时,却始终没有真正承认他们所经历的痛苦。康复要求我们认识到,这些行为模式并不是真正的沟通,而是我们保护自己的手段。
箴言 18:13 警告我们:“未曾听完先回答的,便是他的愚昧和羞辱。”想象你走到已经成年的女儿面前,希望为多年来的酗酒和违背承诺弥补过错。她开始诉说那些你缺席的生日、她曾经等你回家的夜晚,以及每当你醉酒回家时她所感受到的恐惧。你立刻想解释自己当年正在经历多么艰难的挣扎,想告诉她你一直爱她,也从来没有打算让她害怕。但是,此刻并不是为你的动机辩护的时候。你能够做出的最有爱心的事情,也许就是保持安静,认真听完她的话,真正了解你的成瘾让另一个人付出了多么沉重的代价。
谦卑并不意味着我们必须同意每一项指责,也不意味着要为自己没有做过的事情承担责任。谦卑意味着我们拒绝把别人的痛苦变成一场争论。我们可以承认真实发生的事情,而不必纠正每一个细节,也不必争辩彼此的记忆。箴言 15:1 教导我们:“回答柔和,使怒消退;言语暴戾,触动怒气。” 温柔并不是软弱。有时候,保持冷静并认真倾听所需要的力量,比赢得一场争论更大。
弥补过错也要求我们学习忍受不舒服的感受。在成瘾期间,每当羞耻、愤怒或焦虑出现时,我们就转向酒精、毒品,或者其他逃避方式。如今,我们必须学习即使面对痛苦,也能够留下来,而不是再次逃跑。箴言 16:32 提醒我们:“不轻易发怒的,胜过勇士;治服己心的,强如取城。”自制使我们能够听见难以接受的真相,却不急着打断别人、报复对方,或者要求别人立刻安慰我们。
在进行弥补过错的谈话之前,先把自己打算说的话写下来,可以帮助我们发现隐藏的借口。一位值得信赖的康复导师,或者属灵成熟的辅导员,可以在保护对方隐私的前提下,帮助我们辨认其中的操纵、责怪,以及不切实际的承诺。但是,准备工作绝不能变成一场事先排练好的表演。我们的目的不是发表一篇完美的演讲,而是带着诚实、怜悯和愿意倾听的心,去面对另一个真实的人。
谦卑也意味着尊重别人的界限。有些人还没有准备好与我们交谈。另一些人也许愿意 听我们说话,却仍然拒绝恢复关系。罗马书 12:18 说:“若是能行,总要尽力与众人和睦。”第九步要求我们在可能的情况下直接弥补过错,除非这样做会伤害对方或其他人。我们绝不能强迫别人接触我们、侵犯他们设立的界限,或者以自己正在康复为理由,要求他们必须原谅我们。别人的医治过程,不需要按照我们的时间表进行。
今晚,也许你正在反复回想一次没有按照预期发展的谈话。你已经承认错误,但对方却以愤怒或沉默回应。你的思想不断想为自己所说的话辩护,或者想象如果当时换一种说法,是否就能够改变对方的反应。彼得前书 5:7 告诉我们:“你们要将一切的忧虑卸给神,因为他顾念你们。”把这些思想带到神面前。认真省察自己的态度,从错误中学习,并且把那些属于对方决定的事情交托出去。
第九步不是让我们用动听的言语来证明自己已经改变了多少,而是让我们通过谦卑、诚实和尊重,以实际行动证明生命的改变。 我们无法抹去别人过去的记忆,也不能要求他们必须原谅我们。但是,借着基督,我们可以成为愿意倾听而不急着辩护、愿意承担责任而不寻找借口,并且在可能的情况下尽力弥补过错的人。
靠着祂的恩典,献给祂的仆人 Scott。
