What We Learned by Letting Go and Living Untethered
September 9
Unless the Lord builds the house...

"Unless the Lord builds the house, they labor in vain who build it." — Psalm 127:1
“But seek first the kingdom of God and His righteousness, and all these things shall be added to you.” — Matthew 6:33
There is a freedom that comes when ministry stops asking and starts trusting.
For years, I had read about people who talked about radical generosity—giving ninety percent and living on ten. Very few I seen were able to do. Not because the idea wasn’t noble, but because surrender at that level confronts fear, control, and security. Then COVID came and all our ministry industries shut down. Systems failed. The staff left for more secure scenarios. What felt like collapse actually became my time to do what I always dreamed of doing.
In that season, a commitment was made: everything that comes into Breaking Free goes back into the field to feed and serve the hurting. No salaries. No personal benefits. No buildings. No accumulation. Just ministry—real people, real needs, real presence. What looked irresponsible by worldly standards became freeing in God’s economy.
Scripture reminds us, “Unless the Lord builds the house, they labor in vain who build it” (Psalm 127:1). When God owns the work, He assumes the responsibility. We stopped trying to sustain ministry and started trusting God to sustain obedience. What is beautiful is Breaking Free is reaching and disciplining at least four times more than prior.
Along with that commitment came another conviction: we do not solicit money. We don’t fundraise. We don’t appeal emotionally. We don’t ask hurting people to support the work being done among hurting people. Our social media simply reflects daily kingdom work—what God is doing, where He is moving, who He is helping. It is testimony, not marketing.
Jesus never chased provision. He obeyed the Father—and provision followed. “Your Father knows what you need before you ask Him” (Matthew 6:8). We believe that.
There isn’t even a place to give on our website. That surprises people. Just a few days ago someone asked, “How in the world do people even give to you?” The answer was simple: if God leads someone to give, they’ll figure out a way. And they do.
That posture does something important—it separates emotional giving from Spirit-led giving. Emotional giving reacts. Spirit-led giving obeys. “Each one must give as he has decided in his heart, not reluctantly or under compulsion” (2 Corinthians 9:7). No pressure. No manipulation. Just obedience.
Now, to be clear, God has also brought a small handful of faithful partners alongside us—people who have walked with this ministry over time. They don’t wait for appeals. They don’t need persuasion. They simply say, “Scott, when you’re going out of the country… when you’re feeding children… when there’s a need beyond the ordinary—let us know.” And when those moments come, we do.
But that represents maybe five percent of the story.
Ninety-five percent of what God does through Breaking Free happens without asking, without planning, without pressure. It happens through daily provision, quiet obedience, and God moving on hearts exactly when He chooses. That distinction matters. Relationship is not solicitation. Transparency is not fundraising. And obedience never needs manipulation.
We have watched God provide—not extravagantly, not anxiously, but faithfully. Daily bread. Daily needs met. “The Lord is my shepherd; I shall not want” (Psalm 23:1). That verse isn’t poetry—it’s practice.
Living debt-free over the years has also been part of this freedom. Debt doesn’t just affect finances—it restricts obedience. “The borrower is servant to the lender” (Proverbs 22:7). Freedom expands availability. At this stage of life, there are no major obligations pulling backward—only a calling forward. No retirement to protect. No security to preserve. Just availability.
The enemy’s strategy is often not to stop ministry, but to entangle it. “No soldier gets entangled in civilian affairs, since his aim is to please the one who enlisted him” (2 Timothy 2:4). God’s way is lighter.
And here’s the truth—we never lack. Not because we planned perfectly, but because God is faithful. “My God shall supply all your need according to His riches in glory by Christ Jesus” (Philippians 4:19).
Once you live this way, it becomes easy to keep it. And we’re not changing it.
Because freedom isn’t found in having more—it’s found in trusting more. And when God knows He can trust a ministry’s heart, He proves again and again that it can trust His.
Recent Devotionals
Lo Que Aprendimos Al Soltar Y Vivir Sin Ataduras
Si El Señor No Edifica La Casa...
«Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican». — Salmo 127:1 «Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas». — Mateo 6:33 Hay una libertad que llega cuando el ministerio deja de pedir y empieza a confiar.
Durante años, había leído sobre personas que hablaban de generosidad radical: dar el noventa por ciento y vivir con el diez por ciento. Vi a muy pocas personas capaces de hacerlo. No porque la idea no fuera noble, sino porque rendirse hasta ese punto confronta el miedo, la necesidad de control y la seguridad. Entonces llegó el COVID y todas las áreas de nuestro ministerio cerraron. Los sistemas fallaron. El personal se fue en busca de opciones más seguras. Lo que parecía un colapso terminó siendo la oportunidad de hacer lo que siempre había soñado.
En esa temporada, asumimos un compromiso: todo lo que llegara a Breaking Free se invertiría de nuevo en el campo para alimentar y servir a quienes sufren. Sin sueldos. Sin beneficios personales. Sin edificios. Sin acumular bienes. Solo ministerio: personas reales, necesidades reales, una presencia genuina. Lo que según los criterios del mundo parecía irresponsable terminó siendo liberador en la economía de Dios.
Las Escrituras nos recuerdan: «Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican» (Salmo 127:1). Cuando Dios es dueño de la obra, Él asume la responsabilidad. Dejamos de intentar sostener el ministerio y empezamos a confiar en que Dios sostendría nuestra obediencia. Lo hermoso es que Breaking Free está llegando a por lo menos cuatro veces más personas y discipulando a por lo menos cuatro veces más que antes.
Junto con ese compromiso vino otra convicción: no solicitamos dinero. No recaudamos fondos. No apelamos a las emociones. No les pedimos a personas que están sufriendo que apoyen la labor que se realiza entre quienes también sufren. Nuestras redes sociales simplemente reflejan la obra diaria del Reino: lo que Dios está haciendo, dónde se está moviendo y a quién está ayudando. Es un testimonio, no publicidad.
Jesús nunca persiguió la provisión. Obedeció al Padre, y la provisión llegó después. «Su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan» (Mateo 6:8). Creemos en eso.
Ni siquiera hay una opción para hacer donaciones en nuestro sitio web. Eso sorprende a la gente. Hace apenas unos días, alguien preguntó: «¿Cómo es posible que la gente les dé dinero?». La respuesta fue sencilla: si Dios guía a alguien a dar, esa persona encontrará la manera. Y así lo hacen.
Esa actitud logra algo importante: separa las donaciones motivadas por las emociones de las guiadas por el Espíritu. Las primeras son una reacción. Las segundas, una obediencia. «Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación» (2 Corintios 9:7). Sin presiones. Sin manipulación. Solo obediencia.
Ahora bien, para que quede claro, Dios también ha puesto a nuestro lado a un pequeño grupo de colaboradores fieles: personas que han acompañado este ministerio a lo largo del tiempo. No esperan a que les pidamos ayuda. No necesitan que los convenzamos. Simplemente dicen: «Scott, cuando vayas a otro país… cuando estés alimentando a niños… cuando haya una necesidad fuera de lo común, avísanos». Y cuando llegan esos momentos, lo hacemos.
Pero eso representa quizá el cinco por ciento de la historia.
El noventa y cinco por ciento de lo que Dios hace por medio de Breaking Free sucede sin que lo pidamos, sin planearlo, sin ejercer presión. Sucede gracias a la provisión diaria, a la obediencia silenciosa y a que Dios mueve los corazones justo cuando Él lo decide. Esa diferencia importa. La relación no es pedir donativos. La transparencia no es recaudar fondos. Y la obediencia nunca necesita manipulación.
Hemos visto cómo Dios provee: no de manera extravagante ni con ansiedad, sino con fidelidad. El pan de cada día. Las necesidades cotidianas cubiertas. «El Señor es mi pastor; nada me faltará» (Salmo 23:1). Ese versículo no es poesía: es una realidad que vivimos.
Vivir sin deudas a lo largo de los años también ha sido parte de esta libertad. Las deudas no solo afectan las finanzas: limitan la obediencia. «El que toma prestado es siervo del que presta» (Proverbios 22:7). La libertad amplía nuestra disponibilidad. En esta etapa de la vida, no hay grandes obligaciones que nos aten al pasado; solo un llamado que nos impulsa hacia adelante. No hay jubilación que proteger. No hay estabilidad que preservar. Solo disponibilidad.
A menudo, la estrategia del enemigo no es detener el ministerio, sino enredarlo. «Ningún soldado se enreda en los asuntos de la vida civil, pues su objetivo es agradar a quien lo alistó» (2 Timoteo 2:4). El camino de Dios es más liviano.
Y esta es la verdad: nunca nos falta nada. No porque hayamos hecho planes perfectos, sino porque Dios es fiel. «Mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19).
Una vez que vives de esta manera, resulta fácil mantenerla. Y no vamos a cambiarla.
Porque la libertad no se encuentra en tener más, sino en confiar más. Y cuando Dios sabe que puede confiar en el corazón de un ministerio, demuestra una y otra vez que ese ministerio puede confiar en Él.
放手、无拘无束地生活教会了我们什么
若不是耶和华建造房屋……
“若不是耶和华建造房屋,建造的人就枉然劳力。”——诗篇 127:1 “你们要先求他的国和他的义,这些东西都要加给你们了。”——马太福音 6:33 当事工不再索求,而是开始信靠时,一种自由便油然而生。
多年来,我读过许多关于彻底慷慨的故事——奉献百分之九十,只靠百分之十生活。我见过真正做到这一点的人寥寥无几。并非这个想法不高尚,而是要如此彻底地交托,就必须面对恐惧、控制欲和对安全感的执着。后来,疫情来袭,我们所有的事工行业都停摆了。各个体系失灵,员工也离开,去寻求更有保障的出路。看似一场崩塌,最终却成了我实现毕生梦想的时刻。
那段时期,我们作出了一项承诺:凡是进入 Breaking Free 的资源,都会重新投入一线,用来供养和服侍受苦的人。不发薪水。不提供个人福利。不建房产。不积累财富。只有事工——真实的人、真实的需要、真实的陪伴。按世俗标准看似不负责任的做法,在上帝的经济秩序中却带来了自由。
圣经提醒我们:“若不是耶和华建造房屋,建造的人就枉然劳力。”(诗篇 127:1)当上帝拥有这项工作,祂便承担起责任。我们不再试图维持事工,而是开始信靠上帝,使我们能够持守顺服。令人欣喜的是,如今 Breaking Free 接触并门训的人数至少是以往的四倍。
伴随着这份承诺而来的,还有另一个坚定的信念:我们不募款。我们不筹集资金,不诉诸情感,也不要求正在受苦的人支持我们为受苦之人所做的事。我们的社交媒体只是如实记录每天的神国事工——神正在做什么、祂正在何处动工、祂正在帮助谁。这是见证,不是宣传。
耶稣从不追着寻求供应。祂顺服天父,供应便随之而来。“你们没有祈求以先,你们所需用的,你们的父早已知道了”(马太福音 6:8)。我们相信这一点。
我们的网站上甚至没有捐款入口。这让人们感到意外。就在几天前,有人问:“人们到底怎么才能给你们奉献呢?”答案很简单:如果神引导某人奉献,他们自然会找到办法。而事实也确实如此。
这种立场有一个重要作用——它把出于情绪的奉献与受圣灵引导的奉献区分开来。出于情绪的奉献是凭反应行事;受圣灵引导的奉献则是顺服。“各人要随本心所酌定的,不要作难,不要勉强”(哥林多后书 9:7)。没有压力,没有操控,只有顺服。
现在,先说明一点:上帝也让一小群忠心的伙伴来到我们身边——这些人多年来一直与这项事工同行。他们不会等着我们呼吁,也不需要我们劝说。他们只是说:“斯科特,你要出国的时候……你要给孩子们提供食物的时候……有超出日常需要的情况时——告诉我们。”每当这样的时刻到来,我们就会告诉他们。
但这或许只占整个故事的百分之五。
上帝借着“挣脱捆绑”事工所成就的事,百分之九十五都不是靠开口请求、事先筹划或施加压力实现的。它发生在每日的供应、默默的顺服,以及上帝按自己的旨意感动人心之中。这个区别很重要。建立关系不等于索求。坦诚透明不等于筹款。顺服更不需要操纵他人。
我们亲眼看见上帝的供应——不是奢华丰盛,也不是令人焦虑,而是忠心不渝。每日的饮食,每日所需都得着满足。“耶和华是我的牧者,我必不致缺乏。”(诗篇 23:1)这节经文不是诗句,而是生活实践。
多年来不负债生活,也是这份自由的一部分。债务影响的不只是财务,还会限制顺服。“欠债的是债主的仆人。”(箴言 22:7)自由让我们更能随时回应呼召。到了人生的这个阶段,没有什么重大的责任把我们往回拉——只有一个引领我们向前的呼召。没有退休生活需要守护,没有安稳保障需要保全,只有随时听候差遣。
仇敌的策略往往不是阻止事工,而是让事工陷入缠累。“当兵的人不将世务缠身,好叫那招他当兵的人喜悦”(提摩太后书 2:4)。神的道路更轻省。
事实是——我们从不缺乏。不是因为我们计划得天衣无缝,而是因为神信实。“我的神必照他荣耀的丰富,在基督耶稣里使你们一切所需用的都充足”(腓立比书 4:19)。
一旦你照着这样的方式生活,就会很容易坚持下去。我们也不会改变这种做法。
因为自由不在于拥有更多,而在于更多地信靠。当神知道祂可以信任一个事工的心,祂就一次又一次证明,这个事工也可以信靠祂。


